Casa Rural Olagaria en Etxalar Navarra

Este verano hemos tenido la gran suerte de poder pasar unos días en el norte de España, concretamente en la Comunidad Foral de Navarra. Yendo en ruta, primero estuvimos alojados en la capital, Pamplona, a destacar que es una población muy bonita y muy cuidada, aunque aún más es su ambiente nocturno, pasadas las 21:00H ese ir y venir de bar en bar para cenar.

Pasamos dos días en Pamplona para luego alejarnos de los ruidos de la ciudad y buscar la montaña, nuestro objetivo principal. Así que acabamos dejándonos llevar por las bonitas carreteras navarras hasta sus poblaciones más al norte. ¡Qué bonita que es Navarra!

Para llegar al norte tomamos carreteras de lo más secundarias, pasando por muchas y pequeñas poblaciones. Muchas, muchísimas de ellas con un gran encanto, fueron tantas que me cuesta enumerarlas, así, a bote pronto te diré que recuerdo Ola, Saldías, Urrotz, Santesteban, pero eso es sólo un tramo, pues seguimos subiendo en dirección norte hasta que nos alojamos a las afueras del bonito pueblo de Etxalar, concretamente en la casa rural Olagaraia.

La casa Olagaraia es una casa rural moderna, un alojamiento que lleva funcionando pocos años, pues fue en 2015 cuando sus actuales propietarios o regentes, Cris y Jordi, abandonaron sus respectivos trabajos para embarcarse en una aventura, reformar y regentar una casa rural en Navarra. Y desde luego… ¡objetivo conseguido! y con excelente nota.

Realmente poco mejor lo podrían haber hecho Cris y Jordi, su atención por el detalle y su preocupación por el constante confort que logran proporcionar a sus huéspedes, es máximo. Además no se debe obviar que la casa, una vez reformada resulta preciosa y el entorno francamente es del todo inmejorable, resulta idílico, bucólico, mágico y otros muchos  adjetivos embriagantes que se me acumulan al recordar aquellos días en Navarra.

¡Tenemos que volver!

Si llegas a la casa Olagaria tras conducir por las impresionantes carreteras rodeadas de frondosa naturaleza de los alrededores. Al llegar podrás dejar aparcado el coche, en alguna de las 4 plazas que hay en su diminuto parking a pie de carretera y así olvidarte de él por un par de días, y es que, una vez allí, podrás moverte completamente a pie, por ejemplo para bajar al bonito pueblo de Etxalar.

Este relajante paseo te tomará unos 10 minutos a pie, pues la casa Olagaria está algo alejada del centro del pueblo. Ubicada en el barrio de Orizki. Para llegar hasta el pueblo desde la casa, tienes dos opciones, o bien hacerlo por la poco transitada y algo estrecha carretera de acceso o hacerlo por un pequeño y bonito sendero que parece conservar un punto mágico de bosque encantado. Eso sí si ha llovido, que allí es frecuente, prepárate para sortear todo tipo de barrizales.

Si eres de los de no andar y decides recorrer la zona en coche tendrás muy a mano poblaciones como Zugarramurdi, con sus bonitas cuevas y sus historias de brujas e inquisiciones, además incluso puedes llegar a la costa, San Juan de Luz, en Francia, o Hondarribia en Donosti, ambas poblaciones con playa. Llegar a ellas no te llevará mucho más de media hora en coche, y todo por unas buenas carreteras.

Volviendo a la casa rural, te diré que está totalmente reformada, por fuera es como cualquier otra casa de Etxalar aunque está rodeada de prados verdes donde verás frecuentemente pastar rebaños de ovejas. Contarás con Wifi, aunque la velocidad de misma, y esto si que es de esas pocas cosas mejorables, es muy escasa, realmente parece que funcione con un viejo módem de los 80.

No se si por problemas puntuales de la línea o porque motivos pero en los días que estuvimos me fue imposible trabajar con mi portátil en las mínimas condiciones, tanta era la lentitud de la Wifi de Olgaria que al final no tuve más remedio que tirar de la conexión de mi teléfono móvil, compartiéndola y haciendo polvo la tarifa de datos, así que Jordi, Cristina, si me leéis procurad mejorar este punto.

En cuanto a comodidades de la misma, además de las habitaciones, de las que os hablaré más adelante, existe un espacio común, con mullidos sofás y con una gran televisor, un equipo de música y una estufa, un conjunto muy bonito y estudiado pero en el que no vi a nadie durante nuestra estancia y eso que la casa tenía el cartel de “llena”.

Las habitaciones de la Casa Olagaraia están en su mayoría en la planta superior si bien en la planta inferior existe una, la que ellos denominan “Mandarina” y que fue la habitación donde estuvimos alojados pues en el momento de la reserva no pudimos optar por otra ya que el alojamiento estaba lleno y es que tal y como me contó la atenta Cris más tarde, en julio y agosto tienen la temporada fuerte, en la que más llenan.

La habitación no es excesivamente grande, aunque el baño privado del que disfrutarás, comparativamente con la habitación si lo es. Tienes un pequeño armario donde dejar la ropa, y una pequeña y estrecha estantería que hará las funciones de mesa a los pies de la cama.

Dispones de un gran ventanal equipado con una tela antimosquitos pues según nos contaron es habitual la presencia de estos desagradables bichos cuando llega la noche, aunque debo confesar que a mi, que suelo ser una presa recurrente para ellos me dejaron estar.

No disponen de aire acondicionado ni tan siquiera de un ventilador, esto aunque a muchos les pueda resultar desapropiado es algo común en Navarra pues aunque durante el día pueda hacer una calor relativa, en cuanto marcha el sol la temperatura cae a unos agradables grados, de esta forma con tener la ventana abierta de par en par durante la noche podrás dormir con una temperatura más que apropiada.

La elección de materiales y el estilo que respiran las habitaciones es muy elegante, creativo y de calidad. El baño no dispone de bidet, un fallo en los tiempos actuales, si bien la parte de la ducha, que ocupa un gran espacio está muy bien resuelta y podrás darte unas muy agradables duchas. La pica del lavabo es tan creativa como poco funcional, lavarte la cara sin dejar la mesa perdida de agua será un acto imposible.

Saliendo ya de la habitación, tienes las zonas comunes, como el comedor donde podrás estar para el desayuno, que se trata de un buffet libre con un coste de 8,5 euros y para cenar, con un coste de 19 euros. Así que toma nota, no sirven comidas.

El desayuno puede suponer realmente un problema pues si no deseas desembolsar los casi 9 euros por un simple café y una tostada deberás bajar al pueblo, recuerda, unos 10 minutos andando, y en el pueblo la verdad que no encontrarás muchas opciones, una panadería a lo sumo ya que el primer bar lo abren sobre las 10:00H de la mañana. Creo que no estaría de más que Cris y Jordi considerasen tener otra opción para aquellos clientes que no se despiertan especialmente hambrientos.

Previo a la cena estuvimos en el porche o terraza tomando unas cervezas mientras a lo lejos observábamos el deambular de las blanca ovejas por las montañas, nuevamente el idílico entorno te embriagaba de paz y desconexión.

Nosotros en nuestra estancia optamos por la cena y esta fue excelente en todos sus sentidos, en las viandas y en que tiene una particularidad, o más de una, la primera es que se pacta una hora para cenar común con todas las habitaciones, por norma general esta será entre las 20:00 y las 21:30H pero además conlleva y quizá depende de quien se trate esto sea importante, es el hecho de que compartirás mesa con otras habitaciones, no hay elección ni mesa a parte. Así que depende de tu grado de sociabilidad o predisposición a la charla con completos desconocidos esto podrá ser algo positivo y enriquecedor o un momento algo incómodo. En nuestra experiencia debo decir que coincidimos con gente muy maja y la velada fue más que correcta.

Los platos estuvieron a gran nivel, sobretodo el plato principal, donde nos sirvieron un confit de pato con manzana al horno que estaba delicioso.

En otro orden de cosas, comentar que si sigues hacia arriba la carretera o camino rural que te lleva hasta la casa, tras una hora de hermosos parajes de montaña, llegarás a la interesante población de Zugarramurdi, en cambio si optas por subir por la carretera que sale al norte de Etxalar prepárate para recorrer unos 10 o 20 Km en subida de un paisaje absolutamente espectacular, de cuento encantado.

Desde luego esta es una casa rural a la que volveremos, Etxalar es un lugar donde desconectar.

Toma nota:

Barrio Orizki, 4

31760 Etxalar, Navarra

Teléfono: 617 67 77 22