Crítica de la serie Black Mirror

Black Mirror es una inquietante serie que coloca al espectador de una forma especialmente contundente frente a un futuro inmediato.

En Black Mirror viviremos en tercera persona situaciones cotidianas extremas a las que podrían llegar determinados individuos o grupos sociales actuales una vez trascurridos los primeros años de adopción de nuevos hábitos en nuestras vidas. Una realidad vista desde extraños escenarios y comportamientos sociales provocados por nuestra reciente evolución tecnológica.

Me ha resultado una serie especialmente interesante por los posibles desarrollos que plantea, aunque no sin provocarme algunos momentos de pensamientos desapacibles y discordantes con el presente real al enfrentarlos con ese a veces demasiado lógico e inquietante futuro que nos plantea y que puede esperarnos a la vuelta de la esquina.

Black Mirror es una serie para la que hay que tener sus momentos pues no se digiere con la misma facilidad que la mayoría de series con un enfoque más lúdico y no tan inquietante. Importante leer el prospecto de este medicamento. 😉

Con un estilo y tono marcadamente dramático y sin continuidad alguna entre los diferentes episodios que conforman cada temporada. Esta serie consta de tres temporadas compuesta por entre 3 y 6 episodios de casi una hora de duración divididos cada uno en una estructura de 4 partes bien marcadas. Cuenta en su haber actualmente con tres temporadas completas, fue lanzada en agosto del año 2012 y actualmente aún está en emisión.

Otra peculiaridad es que los actores y personajes cambian en cada capítulo al igual que su hilo argumental por lo que se pueden visionar en cualquier orden y de forma aislada.

Black Mirror es una serie de origen británica emitida por Netflix, creada por Charlie Brooker y producida por Zeppotron es ganadora de un premio Emmy en 2012 a la mejor película/miniserie para la televisión y ampliamente alabada por la crítica especializada y por la mayoría de los televidentes.

Necesitamos más series diferentes, como esta Black Mirror, con un enfoque y desarrollo propio.