Dónde comer en Barcelona: Restaurante Semproniana

La entrada del restaurante Semproniana

¿Dónde comer en Barcelona?

Quizás ya conozcas este restaurante barcelonés, llamado La Semproniana, un restaurante regentado por Ada Parellada, una reconocida figura del panorama gastronómico catalán. Creativa y mediática a partes iguales.

El ambiente que te encontrarás en el restaurante La Semproniana está tintado por cierta  atmósfera de «alto standing».  En su interior encontrarás personas de diferentes edades con un nexo común que podría definirse como fundamentalmente el pijerío en su estado más real o el pijería-progre.

Sus platos son creativos y bien elaborados, nada de ese «menjar català» al uso, ni tampoco comida rápida, o geográficamente localizada, no, al contrario encontrás una cocina bastante única, diferente, y creativa presentada al plato de forma ejemplar.

Como curiosidad te contaré que el nombre del restaurante, me cuentan que viene dado por un antiguo asentamiento romano, creen que ubicado en algún lugar de zona del Vallés barcelonés.

La familia Parellada

Una tapa de ajos macerados que te sirven mientras esperar la llegada de los platos pedidos

La tapa de ajos macerados

Ada Parellada regenta junto a su marido Santi el emblemático restaurante Semproniana en la ciudad de Barcelona. La afición por los fogones que demuestra Ada no es un caso aislado, y es que esto de la gastronomía es algo muy asentado en toda la familia Parellada.

Varios de sus hermanos regentan diversos restaurantes, reconocidos todos ellos, así que además del comentado Semproniana hay otros donde hay un Parellada detrás, desde la Fonda Europa, ubicada en Granollers y que está funcionando desde el 1771, al Senyor Parellada, también en Granollers y el Can Ribas en Bigas. Además un primo, Paco Solé Parellada es el dueño del «7 portes», también en Barcelona como la Semproniana.

Este restaurante, el regentado por Ada, y de nombre Semproniana, fue anteriormente otro tipo de empresa, una editorial, sí de esas que hacían libros en papel… de nombre «Editorial Miquel».

La editorial fue reconvertida en restaurante por Ada y Santi hace ya unos cuantos años, y todo de una forma, nuevamente, de lo más creativa, déjame que te cuente un poco como es por dentro este restaurante.

El interior de La Semproniana

Vista parcial del comedor de la Semproniana

El interior de La Semproniana

Cada silla de la Semproniana es tan huérfana como bonita.

Cada silla es única o casi única pues difieren de una mesa a otra, e incluso entre las mismas sillas de una misma mesa, y lo hacen tanto en su forma como en su color. Siendo común a todas estas sillas su «autenticidad» pues se trata de sillas de antes, viejas, repintadas, con mucho toque vintage, probablemente fueron rescatadas de algún antiguo rastro y compradas por «cuatro chavos».

Al igual que las sillas, todo el mobiliario, desprende un excelente buen gusto, no se si la decoración ha corrido sólo a cargo de sus propietarios, con «la creativa» Ada Parellada a la cabeza, o por el contrario se ha encargado algún buen diseñador. Sea como fuere, bienvenida esta forma de decorar.

En la foto un mueble donde cuelgan creativamente un utensilio de cocina en cada armario a modo de tirador

Detalles creativos en sus muebles

El local embriaga por este destacado buen gusto en la decoración, si bien debo confesar que cierto equilibrio entre lo vintage y lo más actual creo que se ha inclinado más hacia lo creativo. Me explico. No visitaba este restaurante desde hace al menos de 5 o 7 años y ahora me siento algo intimidado por tanta creatividad, quizá un exceso. acabas teniendo la sensación que estás comiendo más en un cuidado mercadillo de segunda mano que en un restaurante, pues te puedes dar perfecta cuenta de que nada ni nadie está puesto ahí de la mano de la improvisación, un detalle que de alguna forma me produjo cierto estrés emocional mientras comía.

Claro, que creo que deberíamos hablar de las comidas que sirven en dicho local, más que de su ambiente o su decoración, porque es un restaurante, ¿no crees? pues no… no lo creo, ya que aunque se esmeren en la carta, y en concreto en los menús, la experiencia aquí cae más de la mano de lo visual, por lo que ese equilibrio nuevamente tiende a romperse.

Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que la experiencia gastronómica no fuese buena, pues los fue y mucho, pero si que quiero destacar que esa invasión visual amortigua el sabor que emanaba de cada uno de sus platos y es que al menos esta vez, llegaba a la Semproniana dispuesto a saciar mi apetito, visceral y visual.

Acabé lleno de ambos, quizá con un cierto empacho de lo visual. Pero vayamos mejor a hablar del menú que tomamos.

El menú de la Semproniana

En al foto el detalle del plato de revuelto de huevo mejillones y cebolla

Revuelto de huevo mejillones y cebolla

El menú de ese día entre semana, un miércoles cuesta a mediados de 2019 17,75 euros.

Tienes hasta cinco platos donde escoger como primer plato, desde un papillote de verduras, pasando por crea de porros, tártar de verduras y fruta o dados de queso brie con dátiles y mermelada de tomate.

Para el segundo otros cinco platos, desde pescado a carne de ternera, pato, entrecot y guisantes con alcachofas.

No fue fácil elegir, pues si bien en el primero yo lo tenía bien claro para el segundo eran varias las opciones que encajaban y eso es algo que no me suele ocurrir en la mayoría de restaurantes que tengo la suerte de probar.

Mientras esperas que lleguen los platos, y comentábamos el estilo del local, comprobamos como el tiempo de servicio para que te llegue el primero es algo superior a lo normal para un restaurante de menú. El tiempo del primero de la Semproniana quizá llevó más de 10 minutos, espera que amenizamos con la tapita de ajitos macerados que nos trajeron, presentada como el resto del local, a lo retro o vintage, esto es, en una lata de conservas vieja. Realmente los ajos en conserva estaban ricos, ni muy fuertes ni muy flojos, en su punto, quizá por ello el resultado fue que no quedó ni uno en la vieja lata.

En la foto el plato de Confit de pato

El segundo del menú: Confit de pato

Como los minutos pasaban y ese primer plato todavía no llegaba nos lanzamos a por el pan… y de nuevo su sabor fue destacable, sobretodo de su corteza, muy tostada y como a mi me gusta, con cierto sabor a «carquinyoli»

Por fin nos llegó el primer plato, mi acompañante y yo coincidimos ambos en la elección, uno por su especial simpatía por todo aquello que lleve huevo y otro quizá por descarte, se trataba de un plato de huevos revueltos con mejillones y cebolla. Estaba realmente crítico, más aún si lo combinabas con la cresta de pan tostado que llevaba clavado justo en su parte intermedia, la presentación, tal cual puedes verla en la foto, fue poco menos que excelente, la cantidad correcta.

Entre plato y plato el tiempo se optimizó, quizá tres o cuatro minutos, no más… aquí cada uno se había pedido un plato diferente. Y tuvimos que repetir pan.

En la foto el plato de entrecotte del menú

Entrecotte del menú

La elección de mi acompañante fue la de un entrecot que resultó muy sabroso y de calidad, destacando la salsa «París» que creo que no es nada más que aceite y ajo, aunque puedo equivocarme.

En mi plato una pierna de pato, un confit sabroso, suave que se deshacía con tan sólo acercarle los cubiertos, la cantidad nuevamente más que correcta, el tamaño, sin ser espectacular era bastante generoso.

Llegamos a los postres donde ambos pudimos disfrutar del placer de los dulces, por un lado un pastel de limón con nata que estaba muy rico y por otra, una pequeña porción de mouse de chocolate de la que sólo puedo decir, quiero más!

Toma nota:

Rosselló 148

Tel 93 453 18 20

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