El fotógrafo francés Eugène Atget

Eugène Atget nació en 1857 en la población de Libourne, y murió en 1927 en París.

Durante tres años estudió en el Conservatorio de Arte Dramático de París. También, durante una pequeña temporada trabajó como actor e incluso fue pintor independiente.

Más tarde, en 1898 aprendió fotografía de manera autodidacta y desde entonces empezó a trabajar como fotógrafo comercial y topográfico.

Eugène Atget y su París “histórico”

En 1926 sus fotografías son descubiertas por Berenice Abbott, la cual adquirió el legado fotográfico a la muerte del autor con el propósito de conservar y difundir su obra.

Atget fue considerado como uno de los más famosos fotógrafos franceses de finales del siglo XIX. 

Cuando Atget decidió dedicarse a la fotografía después de haberlo hecho en el mundo de la interpretación, eligió una temática bastante particular. Se dedicó a fotografiar la vida de los viejos barrios de unas ciudades en rápida expansión que se dejaban deteriorar en nombre del progreso industrial.

Aunque Atget comenzó a trabajar en el ámbito de la fotografía, considerado como el medio visual más moderno de su tiempo, no le atrajo en especial el presente, su contemporaneidad, sino, que más bien, estaba obsesionado por el pasado, por lo frágil, aquello que enunciaba su desaparición.

Atget fotografiaba la vieja París, mostrándonos calles y edificios despoblados con detalles que pasaban desapercibidos pero que resaltaban gracias a la originalidad de sus encuadres.

 

Entre sus intereses podemos resaltar la arquitectura, el contexto urbano, y sobre todo la figura humana y su entorno más concreto.

Atget documentaba las costumbres tradicionales que iban desapareciendo en la gran ciudad, y retrataba a sus gentes en medio de todo aquel mundo que iba esfumándose a ritmos acelerados.

Como apunte anecdótico, resulta que Atget trabajaba ocasionalmente para las autoridades e instituciones francesas en la protección de los monumentos históricos, y le pedían que fotografiara cualquier cosa que quedara con valor arquitectónico.

Poco a poco, desarrolló un método de trabajo sorprendentemente moderno, que ayudó a sentar las bases de gran parte de la estética fotográfica.

Fue inspirador de grandes artistas, entre sus seguidores se encuentran personajes como Brassaï, Cartier-Bresson, Walker Evans o Berenice Abbott.