El fotógrafo Josef Koudelka

El fotógrafo Josef Koudelka
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El fotógrafo Josef Koudelka nació el 10 de enero de 1938 en la localidad de Boskovice, región de Moravia de la República Checa.

A la temprana edad de 14 años realizó sus primeras fotografías con una cámara 6 x 6, ambientadas en el entorno familiar. Cuando finalizó sus estudios secundarios se trasladó a Praga y empezó a estudiar la carrera de ingeniería aeronáutica en la Universidad Técnica de la misma ciudad.

En 1961, una vez licenciado, comenzó a trabajar como ingeniero aeronáutico en la ciudad de Praga y Bratislava.

Durante 1961 y 1965 compaginó su trabajo de ingeniero con el de fotógrafo independiente para la revista teatral Divadlo. Más tarde, del 1965 al 70 se hizo fotógrafo oficial del teatro Za Branou de Praga.

Durante su colaboración como fotógrafo de teatro, a mitad de la década de los 60 hasta 1970, Josef Koudelka se encargó de fotografiar diferentes espectáculos teatrales viajando por toda la geografía eslovaca.

Junto a la temática teatral, la música tradicional checa y el pueblo gitano, serán dos de los temas recurrentes que apasionarán durante mucho tiempo a Koudelka, tal y como podemos apreciar en la extensa obra de este gran fotógrafo.

En 1968, durante la ocupación soviética de Checoslovaquia, Koudelka fue uno de los pocos fotógrafos que documentó la invasión de las tropas soviéticas en territorio checo. Pero antes de eso, en 1967, volcado ya plenamente en el oficio fotográfico (había dejado su trabajo de ingeniero), se dio de alta en la asociación Unión de Artistas Checoslovacos, donde recibió el premio anual de la entidad por sus fotografías de teatro.

Koudelka, el fotógrafo apátrida

Volviendo a 1968, durante la invasión soviética, Koudelka se dedicó a fotografiar escenas de las luchas acaecidas entre ambos bandos. Esas fotografías consiguieron salir de Checoslovaquia, distribuyéndose a través de la prestigiosa agencia de reporteros gráficos Magnum.

La Agencia Magnum, por aquel entonces dirigida pro Elliott Erwitt, se encargó de repartir las fotografías entre los principales periódicos y revistas de carácter internacional, omitiendo el nombre del fotógrafo para salvaguardar la integridad física de Koudelka. Hay que señalar que, este trabajo fotográfico ganó el Premio Robert Capa del Overseas Press Club.

Dos años más tarde, en 1970, Josef Koudelka salió del país con un visado de tres meses para continuar realizando su trabajo sobre el pueblo gitano. Pasado ese tiempo decidió no regresar a su país natal, emigrando a Inglaterra, concretamente a Londres en condición de exiliado político. Condición que alargó hasta el 1980. Automáticamente se convirtió en un apátrida.

En 1971 empezó a colaborar como fotógrafo para la Agencia Magnum. Allí conoció a dos grandes fotógrafos con los que entabló una amistad y un aprendizaje constante. Estamos hablando de Henri Cartier-Bresson y Robert Delpire (fotógrafo y editor).

En 1975 se publicó en París su libro Gitans: la Fin du Voyage, al mismo tiempo que el MoMA, el conocido Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, le obsequiaba con una exposición individual.

Por otro lado, hacia el 1980, Koudelka dejó Inglaterra instalándose en París, donde en 1987 se nacionalizó francés, conservando igualmente su nacionalidad checa. En la capital francesa fue nombrado con la reconocida distinción de “Caballero de las Artes y las Letras” por el Ministerio de Cultura de Francia.

En 1988, Koudelka publicó el libro Exiles, en el cual recogió un conjunto de fotografías representativas de la mayoría de los países que había visitado. Países como Inglaterra, Irlanda, Escocia, Turquía y algunos más.

Se dice que las fotografías aparecidas en este libro, Exiles, tienden hacia el surrealismo y representan las experiencias de lo mágico. De hecho, las fotografías que contienen el libro poseen una sensación de misterio en el que se refleja el estado físico y espiritual de su autor.

Exiles es el testimonio del peregrinaje fotográfico que Josef Koudelka realizó a lo largo de su vida por los diferentes países del mundo que visitó, mientras captaba con su cámara la realidad que le envolvía. Robert Delpire, amigo y editor del libro, describió en su ensayo que las imágenes que contienen dicho texto invocan el alma del hombre en busca de una patria espiritual. Suponemos que esta apreciación tiene una clara relación con la condición de apátrida que durante muchos años acompañó a Koudelka.

Las fotografías de Josef Koudelka

Podríamos decir que, quizás uno de los rasgos principales que caracterizan las fotografías de Josef Koudelka es la ausencia de color de sus imágenes. Todas sus fotografías están tomadas en blanco y negro.

Del mismo modo, otro de los rasgos característicos que componen la obra de Koudelka está relacionado con la idiosincrasia del pueblo gitano. Este fotógrafo dedicó mucho tiempo, energía y, sobre todo, una gran cantidad de película fotográfica en el afán de plasmar la vida itinerante del pueblo “rom”.

Aunque también hay que señalar que al margen de este colectivo étnico, Koudelka también se especializó en una especie de reportajes de retratos colectivos. Muchas de sus imágenes están compuestas de grupos de personas que, o bien miran a la cámara directamente o, por otro lado se muestran totalmente indiferentes.

Si bien es cierto que Koudelka posee unas cuantas fotografías de paisajes de carácter urbano, realmente las imágenes que predominan en su extensa obra fotográfica están basadas en el factor humano, ya sea individual o social.

Las fotografías de Josef Koudelka respiran humanidad, quizás una humanidad triste. Si os fijáis bien, no es un fotógrafo proclive a las celebraciones festivas, aunque es cierto que plasmó algunas imágenes religiosas e icónicas, sino que sus fotografías aspiran reflejar algo así como la sobriedad de la vida. El blanco y negro ayuda, por supuesto, a crear esta sensación.

Por otro lado, Josef Koudelka es conocido como el fotógrafo del 68 checo, es decir, el fotógrafo que capturó las imágenes de la invasión rusa en Checoslovaquia. Gracias a él, esa realidad pudo ser conocida y denunciada en otras partes del mundo.

Sin duda, Koudelka es uno de los fotógrafos relevantes del siglo XX. Si no queréis perdéroslo, echad un vistazo a su obra y disfrutad de sus fantásticas fotografías.