El rico chocolate

¡¡¡Ummm!!!, ¡el chocolate, ese rico manjar!

¿Qué tendrá el chocolate que nos hace tan felices con tan solo pronunciar su nombre?

Adicción es la palabra que mejor define nuestra relación con este delicioso alimento: el rico chocolate.

Diría que el chocolate es un manjar de dioses, pero si hacemos memoria, por aquel entonces, en los tiempos del Olimpo, el chocolate todavía no existía (o al menos eso pensamos). Por aquel entonces, el alimento considerado como manjar de dioses era la miel, sí, sí, ni sombra de chocolate, parece mentira, ¿no? ¡Ay!, Sí lo hubiesen probado antes, ¡otro gallo cantaría!

Pero, ¡ojo!, porque si hablamos de dioses, pues la verdad es que hay muchos. Lo que pasa, es que nosotros, los europeos, nos creemos el ombligo del mundo, y pensamos que cuando hablamos de algunas cosas, éstas significan lo mismo en todos los sitios. Pero no, ahí nos equivocamos (como muchas otras veces). El mundo es muy grande y la diversidad es mayor todavía.

¿A dónde quiero ir a parar?, pues resulta, que el chocolate sí que es un manjar de dioses, de los dioses que proceden de la región cultural de Mesoamérica, entre los que se encuentran países como México, El Salvador o Costa Rica, entre otros.

La leyenda dice que el dios Quetzalcoatl regaló el árbol de cacao a los hombres, con lo que gracias a ese gesto tan noble, hoy en día el mundo entero puede deleitarse enormemente con este apetitoso alimento de dioses.

¿Chocolate o Theobroma cacao?

Pues sí, como iba contando, ¡ummm!, Qué tendrá el chocolate que nos vuelve locos.

Por otro lado, aunque estemos hablando todo el rato del chocolate, quizás lo más apropiado sería referirnos al cacao. El cacao “maravillao”.  Sí, porque el verdadero nombre técnico que recibe el cacao es el de Theobroma cacao, aunque nosotros podemos llamarle “chocolate”, ¿qué os parece?, mejor, ¿no?

Como hemos comentado un poco más arriba, el cacao procede de un árbol tropical procedente de la región cultural de Mesoamérica. Este árbol produce una semilla de la que se extrae el cacao, el cual, una vez tratado se convierte en el famoso chocolate. De hecho el proceso de refinamiento del cacao es más complejo, pero creo que a efectos nuestros, con esta pequeña explicación vamos “apañaos”.

Bueno, pues siguiendo en esta línea, consideramos que el chocolate tiene algo que nos crea como una especie de adición, y lo sabemos porque existen diferentes estudios que afirman este hecho.

Del mismo modo, parece ser que las propiedades del chocolate son múltiples, algunas más beneficiosas que otras. Dichas propiedades activan “algo” en nuestro organismo que hace que actuemos de una determinada manera.

Propiedades del chocolate

Algo que me encanta decir es que el chocolate posee múltiples propiedades y beneficios para la salud. Además de que es cierto, me reconforta porque lo puedo utilizar de excusa y no me siento tan culpable cuando me (“hincho”) de este delicioso manjar, ¡ups!

Éstas son las propiedades que encontramos en el chocolate: es antioxidante, estimulante y reduce el riesgo cardiovascular. Además, el cacao es un alimento rico en grasas y minerales, posee fibra, magnesio, potasio, manganeso y zinc.

Por otro lado, un aspecto importante del chocolate es que te produce bienestar y placer al instante. Esta sensación es debida al componente estimulante del chocolate, que procede de la feniletilamina (comparte el mismo origen que la anfetamina).

El cerebro cuando detecta en su organismo la ingesta de chocolate lo celebra de esta manera, produciéndote ese bienestar que sientes una vez lo consumes. Por ese motivo, el chocolate endulza las penas, y lo tomamos en demasía cuando nos encontramos algo “depres” y tristes.

Aunque, por otro lado, también tiene su lado negativo, y es que si consumismo chocolate sin moderación, ello no nos beneficiará mucho, ya que estaremos sobreexcitados, con lo que podríamos padecer insomnio y gastritis.

Otra de las propiedades potentes del chocolate es el elemento antioxidante, que previene la degeneración de las células responsables del envejecimiento prematuro, o la aparición de algunas enfermedades.

El cacao también nos ayuda a reducir el riesgo cardiovascular, con lo que es muy bueno para el corazón. Mejora también la hipertensión, y controla los niveles de colesterol.

Pero no debemos olvidar que el chocolate es un alimento muy energético, con lo que si te pasas comiéndolo y no haces ejercicio físico, tu cuerpo puede “ensancharse” algo más de lo habitual.

Del mismo modo, el chocolate también contiene alcaloides estimulantes como es la cafeína. Estos alcaloides excitan el sistema nervioso y nos mantienen más despiertos y activos. Mejora nuestra atención y concentración.  De hecho, es uno de los mejores aliados de los estudiantes, por lo que se consume con frecuencia sobre todo en épocas de exámenes, ya que ayuda a estimular las capacidades cognitivas de las personas.

Tipos de chocolate

Luego están los diferentes tipos de chocolate: que si el chocolate negro, que si el chocolate con leche, que si el chocolate con frutos secos, que si el chocolate con frutas variadas, que si el chocolate bebido, que si el chocolate… (vamos, que es un no acabar!)

También hay chocolates de diferentes tamaños, sabores, presentaciones. Y no hablemos de los bombones!

De hecho existe una enorme variedad de chocolates que encontrarás en el mercado. Pretender condensar en este artículo ese gran abanico de placeres gustativos sería imposible, porque no tendríamos ni tiempo ni espacio para exponer todos los chocolates que “rulan” actualmente por el ancho mundo.

Sólo una cosa a destacar, y es que se recomienda sobre todo, comer chocolate negro porque es el más beneficioso para nuestra salud, y si además tiene un porcentaje del 70% de cacao, mucho mejor, de hecho se piensa que ésta sería la proporción adecuada de cacao que debe poseer un buen chocolate.

En fin, una vez expuesto todo esto, a veces me pregunto, ¿cómo puede ser posible que existan personas que no les guste el chocolate? Parece imposible, ¿no? Yo diría que ese es uno de esos grandes misterios de la humanidad!