El verano y sus riesgos

El verano llegó y sus riesgos también. Pero, exactamente, ¿qué queremos decir con esto?

Pues que con la llegada del verano estamos expuestos a toda una serie de riesgos contra la salud. Normalmente estos riesgos tienen su origen en varios factores, como pueden ser la  excesiva exposición al sol, los cambios alimenticios provocados por ingestas de productos más típicos del verano (fritos, tapas, exceso de helados, etc), o también por las consecuencias que acarrean los viajes a lugares exóticos.

En la mayoría de los casos podríamos afirmar que los riesgos que podemos sufrir ante la llegada de la deseada y ansiada estación veraniega, son sin duda, consecuencia de los tres factores que hemos mencionado hace justo un momento.

 

Factores de riesgo

Pues como íbamos contando, los principales factores de riesgo que nos encontramos ante la nueva estación estival son: el sol, la alimentación y los viajes.

Sol: como es obvio, con la llegada del verano acostumbramos a despojarnos de cuanta más ropa mejor. ¡Y es que hace mucho calor! Entonces, lo que nos pasa es que abusamos excesivamente del sol. Cuando vamos a la playa, a la piscina o a la montaña, exponemos nuestra piel más tiempo del debido y entonces corremos elriesgo de quemarnos, o tener una pequeña insolación, o de deshidratamos antes.

Alimentación: con la llegada del verano nos ocurre algo así como contradictorio. Por un lado intentamos hacer dieta para lucir mejor cuerpo, mientras que por el otro no podemos resistirnos ante un buen “tapeo”. ¿Qué es lo que ocurre entonces?, pues que corremos el riesgo de coger alguna gastroenteritis, o diarreas, o también estreñimiento.

Viajes: en cuanto a los viajes hay un poco de todo. Por ejemplo: si hemos escogido realizar un viaje largo y además a un país exótico o muy diferente al nuestro, pues podemos correr el riesgo de sufrir, entre otras cosas, desde un desfase horario o el conocido “jetlag”, hasta contraer algún tipo de enfermedad tropical.

Y, al margen de lo que hemos mencionado, también ocurre que durante la época estival somos más proclives a sufrir picaduras de insectos (muchos mosquitos), o infecciones comunes como conjuntivitis, otitis, pie de atleta, etc.

 

Prevención de riesgos

Entonces, ¿qué haremos para prevenir los riesgos antes mencionados?

Sol: pues aunque parezca obvio, lo primero de todo, intentaremos evitar el sol en las horas centrales del día. Procuraremos vestir ropa cómoda, ligera y que no aprete. También sería bueno disponer de un buen sombrero o gorra para protegernos de los rayos solares, al igual que usar gafas de sol, y sobretodo, aplicarnos protección solar con asiduidad.

Alimentación: no abusar de fritos ni refritos. Intentar no ingerir alimentos muy calientes. Beber mucha agua. Intentar también no excederse con bebidas alcohólicas. También debemos procurar cocinar los alimentos en un entorno limpio e higiénico.

Viajes: en este caso, si como hemos comentado anteriormente, nuestro destino de vacaciones es un país lejano, exótico y misterioso (por poner un ejemplo, ¡jaja!), deberíamos tomar una serie de precauciones. Se aconseja sólo beber agua embotellada o aquella otra que sepamos que ofrece garantías de potabilidad. También se aconseja no tomar cubitos de hielo (porque desconocemos de dónde procede el agua utilizada), e intentar comer frutas sin pelar, y según que alimentos crudos que pueden dañar nuestra flora intestinal.

Por supuesto, si nos desplazamos a países exóticos donde predominan enfermedades desconocidas, hay que tomar precauciones de vacunación. Lo mejor es acudir a nuestro centro médico y consultarlo con el médico.

En cuanto a otros riesgos que podemos sufrir durante nuestras vacaciones, pasa por protegernos de las picaduras de insectos mediante repelentes específicos para ello. O usar calzado adecuado si nos bañamos en piscinas, o utilizar tapones para las orejas para evitar la otitis, o gafas de sol para la conjuntivitis, o no ingerir comidas copiosas si luego vamos a movernos en algún tipo de transporte, u…otras cosas que ahora mismo no se me ocurren.

En definitiva, si queremos estar bien con nosotros mismos y con nuestros cuerpos, sería adecuado seguir las indicaciones o consejos que aquí hemos transmitido. Ya sé que algunos de los consejos que hemos dicho pueden parecer obvios, pero a veces hasta que no se verbaliza, ya sabes, uno no se da ni cuenta.

Bueno, ese sería un consejo, y otro, cómo no, sería conveniente disponer de un buen botiquín de auxilios como compañero de viajes.