Estereotipos, prejuicios, ¿qué son exactamente?

Me pregunto si sabemos exactamente a qué nos referimos cuando hablamos sobre estereotipos o prejuicios. Seguramente tenemos una idea vaga de lo que pueden significar, ya que son conceptos muy manidos en los últimos tiempos, sobre todo en el ámbito social.

Y es que, los estereotipos y los prejuicios, a veces, depende de cómo se usen pueden acabar pareciendo sinónimos, y de hecho en muchos casos así son.

No obstante, los prejuicios y los estereotipos son dos conceptos diferentes pero con una relación de dependencia muy estrecha; a menudo demasiado estrecha, por ese motivo pueden llegar a confundirse. Por eso, y también por la forma que tenemos de usarlos, intentaremos despejar, en la medida de lo posible, esos matices que definen ambos conceptos.

Si me permites, y quieres averiguar un poco más sobre ello, en este artículo te explicaremos un poco qué significan estos vocablos, y por qué solemos utilizarlos.

¿Son necesarios los estereotipos?

Si consultamos la R.A.E. (Real Academia Española), nos encontramos con la siguiente definición de estereotipo: “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”.

En cuanto al prejuicio, la R.A.E., lo define de la siguiente manera: “acción y efecto del prejuzgar. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”.

Así, “a bote pronto”, si hacemos un análisis veloz, vemos que un estereotipo está basado en una idea o imagen que se acepta de forma normal por todos. El problema es que desconocemos (o al menos la definición no nos lo aclara), de dónde procede esa idea.

Por otro lado, si analizamos el prejuicio, vemos que éste está basado en una opinión previa y tenaz (es decir, contundente) acerca de algo que se conoce mal, y por lo general, desfavorablemente.

Muy bien, ahora, si unimos estos dos conceptos (ya que normalmente suelen ir juntos), podemos decir, por ejemplo, lo siguiente: que un estereotipo es aquello basado en una idea o imagen que proviene de algo desconocido, pero desfavorable, y que además aceptamos (la sociedad, todos nosotros) como algo inmutable, es decir, fijado por mucho tiempo, y lo más fuerte de todo, es que desconocemos cuál es su origen, o también puede ser que sepamos de dónde procede, pero no sabemos la veracidad de esa procedencia. No sabemos si lo que se dice es cierto o no lo es.

Si os fijáis, en sólo un momento hemos relacionado una cosa con la otra, por ese motivo es muy fácil confundir estos dos conceptos, aunque en realidad, parece ser que uno deriva del otro (el estereotipo del prejuicio), o al menos poseen un matrimonio bien avenido.

Entonces, si queremos responder de forma coherente a la pregunta inicial sobre si ¿son necesarios los estereotipos? ¿Qué podemos responder?

Bueno, pues en principio, podemos decir que los estereotipos son algo que los humanos utilizamos frecuentemente para poder simplificar nuestro conocimiento de las cosas. Sí, sí, mediante los estereotipos categorizamos el mundo. Los creamos para poder comunicarnos entre nosotros de forma rápida y simple.

Cuando estereotipamos, lo que hacemos realmente, es simplificar mediante etiquetas y categorías el mundo que nos rodea, y eso incluye las personas, los pueblos, las naciones y … sigue sumando!.

Vale, por un lado los estereotipos pueden ser necesarios porque nos sirven de herramienta o medio de comunicación entre nosotros. El problema reside en el uso que hacemos de los estereotipossobre todo cuando éstos derivan de los prejuicios. Ya hemos dicho anteriormente, que un prejuicio responde a una opinión (de alguien), generalmente desfavorable, sobre algo que no conocemos.

Además, sucede que los estereotipos se basan en ideas muy simples, que nos ayudan a categorizar o clasificar, pero de forma muy vaga, y por otro lado, son muy fáciles de adquirir e igualmente muy difíciles de cambiar, ya que una vez interiorizados no acostumbramos a cambiarlos.

Por lo tanto, imagínate, estereotipar es muy fácil, sólo consiste en apropiarse de una idea, o inventarla, y difundirla de forma general hasta que las personas acaben interiorizándolas y asumiéndolas como algo normal o natural.

¿Cómo me invento un estereotipo?

Pues, si yo digo, por ejemplo, que he tenido una mala experiencia con “fulanito de tal”, que resulta que es de origen “pascual”, y además quiero pensar que todos los “pascuales” se comportan de la misma manera, estaré empezando a incubar el germen de un estereotipo.

Entonces, como estoy enfadada, quiero que se sepa, y empiezo a difundir mi experiencia entre todos mis conocidos, ellos me creen, y  a su vez, extienden esa “verdad” por doquier. Resulta entonces que, de esa manera, al final cuando se hable de un “pascual”, acabará asociándose a la idea que en un inicio comenté entre mis conocidos.

De esa forma tan simple he creado un estereotipo que acaba derivando en un prejuicio a la hora de valorar a las personas que proceden de origen “pascual”. Y, todo ello, gracias a la experiencia “única” que tuve con una persona. A su vez, se produce algo así como una retroalimentación, en la cual el prejuicio alimenta al estereotipo, y éste a la inversa, con lo que entramos en un círculo vicioso que se perpetúa a sí mismo.

¿Qué podemos hacer con los prejuicios y los estereotipos?

Pues, ¡desconfiar de todos ellos! ¿Por qué?, pues porque lo más probable es que sean falsos.

Pensad que los estereotipos y los prejuicios, como la misma palabra indica: pre-juicio, se utilizan para juzgar, previamente, desde el desconocimiento, algo que no sabemos, pero que según nuestras percepciones, sensaciones, o dilo como quieras, pensamos o creemos que es así, cuando en realidad no tenemos “ni idea”.

Además, los estereotipos o prejuicios que tienen su origen en ideas simplistas y banales, no pueden, por eso mismo, ofrecer ninguna “verdad”, en todo caso hablarán de hechos concretos y aislados que no deberían afectar al resto de los “sujetos” que padecen dichos despropósitos.

Ante, ¿qué podemos hacer con los prejuicios y los estereotipos?, yo siempre respondería que desconfiáramos de ellos.

Como la mayoría están relacionados con personas, sociedades o colectivos concretos, lo mejor para luchar contra ellos, es conocer de primera mano esas personas, o grupos de personas. Ya veréis, que vuestra percepción cambiará, porque estaréis evitando el estereotipo y conociendo “face to face”  vuestra realidad más próxima.