Formas de cocinar

Escalfar, gratinar, cocer, hervir, freír, pochar, baño María, caramelizar, sazonar, curar, macerar, batir, emulsionar, licuar, glasear o saltear…Decidme, ¿cuántas veces habéis oído hablar de estas palabras, pero en realidad no tenéis ni idea a qué se refieren?

Porque a mí me sucede lo mismo, es decir, sé que va de alimentación, más concretamente sobre cómo cocinar los alimentos, pero en realidad, lo que se dice de verdad, no tengo ni idea de cómo funciona, cómo se hace, qué se necesita, vamos, en otras palabras, que soy un completo negado en cuanto a cocinar se refiere.

Eso sí, me encanta comer, pero cómo se prepara la comida es todo un misterio para mí. Bueno, a ver, tampoco nos engañemos, tampoco quiero mentiros, ya que comer, como, y además en casa (de vez en cuando). Cocinar, cocino, cómo no, pero eso sí, cocina de supervivencia. Es decir, freír, freír, y más freír.

¡Con lo buenas que están las ensaladas!  ¡Oye!, y no se tienen que cocinar. Lástima que el ser humano no pueda alimentarse sólo de ensaladas, ¿verdad? Bueno, estoy seguro que alguno responderá que sí, pero bueno, de todo tiene que haber… 😉

A lo que íbamos, si vosotros lo que queréis es comer bien, sano y variado, entonces os aconsejo que aprendáis a cocinar. Tampoco tenéis que ser unos expertos, sólo con dedicarle un poco de tiempo a leer los preparativos para cada caso ya es suficiente. No vaya a ser que os pique el gusanillo y ahora queráis convertiros en un Berasategui, un Arzak, una Ruscalleda o un Ferran Adriá.

En el siguiente artículo intentaremos explicar en qué consisten algunas de las técnicas culinarias, o lo que es lo mismo, explicaremos las formas de cocinar que nos pueden ayudar en nuestra rutina diaria. Todos sabemos lo engorroso que es tener que pensar diariamente qué es lo que vamos a comer. Cada día sucede lo mismo, así que, si somos afortunados y aprendemos algunas de estas técnicas mejor que mejor, ¿no?

Escalfar alimentos

Para escalfar los alimentos, éstos deben introducirse en líquido, ya sea en agua, en un caldo, leche o en cualquier otro tipo de salsa que la receta así lo requiera. Es recomendable que se añada vinagre al escalfado ya que este componente ayuda a que las proteínas se mantengan unidas.

Los escalfados se realizan a temperaturas suaves, por debajo del punto de ebullición. Además, el recipiente donde se escalfen los alimentos debe permanecer semitapado durante todo el proceso para que no se evapore el líquido y se mantenga la temperatura inicial. Se recomienda que la temperatura oscile entre los 60º y los 80ºC.

Freír alimentos

Quizá éste sea uno de los procesos culinarios que más utilizamos en nuestra cocina. Mediante este método los alimentos se sumergen en aceites y grasas varias. Es fácil de cocinar, las recomendaciones a seguir tienen relación con la temperatura, ésta debe oscilar entre los 170º y los 220ºC, para que de esa manera los alimentos queden crujientes por fuera y tiernos por dentro. Evitar que el aceite llegue a calentarse mucho, es decir, que no salga humo porque en ese caso los productos se quemarán y no se cocinarán bien.

Alimentos al vapor

Los productos cocinados al vapor son quizá los más naturales y beneficiosos para el consumo. Es, además, el mejor método de cocción nutricional. En este caso, no se utiliza ningún tipo de aceites o líquido. Los alimentos cocinados bajo este proceso conservan tanto el tamaño, como el peso y el aspecto inicial.

Recordad, se cocina al vapor sin necesidad de ningún ingrediente extra, no se debe añadir ningún líquido, al igual que no deben moverse los alimentos mientras se están cocinando. Esta técnica culinaria es ideal para seguir dietas bajas en grasa y en calorías.

Hervir alimentos

Para hervir los alimentos, estos tienen que introducirse en un líquido que esté en ebullición, es decir, que esté “hirviendo”. Este proceso, como la mayoría de vosotros sabréis, es bien simple, no requiere mucha “sapiencia”.

Los alimentos se pueden hervir totalmente tapados, de esa manera se conservarán los sabores y los nutrientes, además se cocinarán antes. También se puede cocinar sin tapa para ir depurando espumas e impurezas que algunos alimentos suelen desprender mientras se produce la cocción.

Cocinar al Baño María

Este método de cocción suministra un calor no directo al alimento que estamos cocinando. Es recomendable para cocinar alimentos delicados como salsas, mermeladas, natillas, glaseados, o para derretir productos como el chocolate o la mantequilla.

Cocinar al baño María consiste en colocar un recipiente con agua al fuego y colocar dentro de éste otro recipiente con el producto que queramos cocinar. De este modo el calor que llega al alimento no es directo, sino que se produce mediante el agua caliente, que previamente debe estar en ebullición.

Gratinar alimentos

Normalmente para gratinar alimentos se utilizarán todo tipo de mantequillas, margarinas o quesos. Los alimentos que se gratinan suelen incorporar también a parte de las mantequillas y los quesos, una capa de pan rallado o huevo. De esa manera se consigue una textura crujiente o suave, depende del ingrediente que hayamos utilizado, además de un color más dorado.

Los alimentos que se gratinan suelen estar previamente algo cocinados, es decir, que se utiliza como un método de post-cocción para acabar de mejorar el producto.

Se utilizan temperaturas altas, situadas entre los 250º y los 300ºC. Normalmente se gratinan al horno, aunque existen muchos microondas que poseen esta función.

Saltear alimentos

Es un proceso parecido al de freír pero se utiliza para cocinar alimentos que requieran procesos de cocción cortos. Es ideal para cocinar vegetales, pequeñas trozos de carne, pescados, etc.

Se recomienda que se cocine en pequeñas cantidades para que no se pierda el calor. Eso sí, se sazona justo momentos antes de acabar la cocción con el fin de que el alimento conserve mejor el sabor.

Para saltear los alimentos se utiliza una sartén, sin tapar y con un poco de aceite o la materia grasa con la que se decida cocinar.

Rehogar alimentos

Rehogar alimentos es un proceso parecido a saltearlos. Se necesita que los alimentos estén cortados pequeños y con el aceite necesario para que se lubriquen, no más. Se deben remover constantemente para que el calor se reparta por igual, sea uniforme y no se queme.

Es recomendable que la temperatura no supere los 100ºC. Para rehogar los alimentos se puede utilizar tanto una sartén como una cazuela. Los pasos a seguir son: se coloca el recipiente al fuego, cuando esté caliente se añade el aceite y luego los productos.

Sofreír alimentos

Para sofreír alimentos utilizaremos el mismo método que para rehogarlos, pero en este caso lo cocinaremos a fuego lento. De esta manera, los alimentos se van haciendo poco a poco, van desprendiendo su sabor y mezclándose con el aceite o la materia grasa que se esté utilizando.

El tiempo de cocción dependerá de los alimentos que estemos cocinando y el sabor total que queramos dar al plato.

 

Bueno, pues de momento esto es todo. Considero que ya tenemos los recursos suficientes como para empezar a cocinar nuestros propios alimentos. Ya sabéis, poco a poco podremos ir convirtiéndonos en unos grandes anfitriones culinarios, y si no, pues al menos, habremos aprendido un poco más sobre cómo cocinar correctamente y de forma variada nuestros alimentos, qué no es poco.