Halloween o el Día de todos los Santos

Si tuviéramos que plantear un partido entre dos equipos de fútbol, uno representado por el equipo de Halloween, y el otro por el Día de todos los Santos, ¿quién creéis que ganaría?

O, si queréis lo podemos plantear de la siguiente manera: un partido enfrentado entre la tradición versus la modernidad.

O, por otro lado, también lo podemos presentar en los siguientes términos: costumbres con raíces autóctonas versus importación “anglosajona”.

En realidad lo que pretendemos resaltar es la importancia de la globalización, y de cómo sus efectos impregnan la mayor parte del mundo.

Pensemos que hasta hace unos pocos años, la fiesta de Halloween era desconocida en España. Aquí se celebraban otras fiestas como es la castañada o la gaztañarre o la magosta o la amagostu, y demás nombres festivos que van variando en función de la región española en la que nos encontremos.

No obstante, eso no significa que estas fiestas se hayan dejado de celebrar, ni mucho menos, lo único es que ahora comparten protagonismo con la exitosa irrupción de Halloween.

Disfraces versus castañas asadas

Podríamos decir que existen diferentes perspectivas desde las que observar estas celebraciones. Es más, es que tampoco se tienen que solapar la fiesta de Halloween con la celebración del Día de todos los Santos. ¿Por qué?

Por una razón muy simple: Halloween se celebra la noche del 31 de octubre, mientras que el Día de todos los Santos es el 1 de noviembre. Es la noche y el día.

Si antes hemos planteado la dicotomía entre Halloween o el Día de todos los Santos, en realidad estábamos pensando en la tradición enfrentada a la modernidad. En realidad, Halloween es el verdadero competidor de fiestas tan arraigadas como la castañada o la gaztañarre o la magosta o la amagostu

Por resumirlo de forma bastante “grosera”, nos encontramos ante un “ring” compuesto por contrincantes bastante desiguales. Vamos, que la “equidad” brilla por su ausencia.

En otras palabras, ¿qué pueden hacer unas simples castañas asadas (aunque vayan acompañadas por otros ricos manjares) contra  la presencia de esos disfraces tan atractivos y variados, a la par de terroríficos y espantosos (acompañados de locas fiestas)?

Pues muy simple, dividirse la celebración. Mientras los más carrozas, puretas y tradicionales elegirán las deliciosas castañas, por otro lado nos encontraremos con los más fiesteros, jóvenes, adolescentes y niños, que cómo no, optarán por los disfraces de vampiros y monstruos con los que celebrar la noche de los muertos.

Y es que la tiranía de los niños es tremenda, esa sí que es terrorífica. Nos ponen esa carita de pena que forzosamente nos obligan a comprarles disfraces y accesorios varios para que puedan vestirse como quieran la noche de Halloween (y los subsiguientes días). Solo así, y de esa forma, podemos quedarnos un rato tranquilos mientras saboreamos nuestras ricas castañas (¡ups!).

Pero, ¿cuál es el origen de Halloween?

A ver, sabemos que Halloween existe, entre otras cosas, porque cuando llegan estas fechas la mayoría de los establecimientos adornan sus escaparates con motivos “halloweenses”. Que telarañas por aquí y murciélagos por allá, es la tónica que más se repite durante estos días.

Luego están las películas y las series televisivas, sobre todo las americanas, que copan nuestras horas de ocio delante del televisor. Pero, si te paras a reflexionar, entonces piensas, que en realidad no tienes ni idea de por qué, aquí, se celebra Halloween cuando por otro lado no tiene ninguna relación con nosotros.

Y es que ya lo he dicho antes, la globalización tiene la culpa de todo, ja!

Bueno, yendo al grano, supongo que os interesa saber cuál es el origen de Halloween, ¿no?

Si ese es vuestro caso aquí va una pequeña explicación: resulta que… érase una vez, en un lugar lejano y misterioso…

Nooo, bueno algo lejano sí que era, y también misterioso, por qué no, bueno, pues como decíamos. El origen de la fiesta de Halloween procede de la cultura celta, hace ya más de 2000 años antes de nuestra era, en la que este pueblo “pagano” celebraba la noche de Samhain, apagando las luces de sus casas, esperando que la muerte pasara de largo y no se parara ante sus puertas.

Por ese motivo, la noche de Halloween también se conoce como la noche de los muertos, donde se supone que los espíritus regresan a la tierra en busca de los vivos.

Otra de las razones por las que los celtas celebraban esta fiesta era en motivo de la finalización del verano. Con esta efeméride se celebraba el final de las cosechas veraniegas y la llegada de la nueva estación del año.

Pero no todo queda ahí, sino que Halloween en realidad tenía otro nombre; de hecho procede de la expresión anglosajona de All Hallows Eve, nombre por el que era conocido la “víspera de todos los santos”.  Con el paso del tiempo, y debido a las diferentes migraciones que ha ido padeciendo esta particular fiesta, el nombre ha ido derivando al vocablo actual que todo el mundo conoce como Halloween.

Desde luego, hay mucha más historia que contar sobre esta “no americana celebración” (al menos en origen), a pesar de todo el marketing construido en torno a esta “fiesta de los muertos”.

Así que, crean o no en esta historia, tal y como así se la hemos contado, es hora también de sumergirse en ella, de disfrazarse, y de pasarlo bien en compañía de tus más que terroríficos y monstruosos amigos.

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