Implantar recuerdos

Implantar recuerdos puede resultar un hecho tan fascinante como imposible, o al menos eso es lo que pensamos la mayoría de los humanos, de entre todos, quizá algunos le demos una oportunidad futura pero la realidad es que esa oportunidad se acerca cada vez un poquito más hacia nuestro presente. ¿Te imaginas?

Y es que puestos a imaginar todos tendremos presente ese tipo de recuerdos implantados al más puro estilo de la película “Desafío total” cuyo título original era “Total Recall”. En esta película de ciencia ficción de año 1990 dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger y la bella Sharon Stone, la trama gira entorno a la implantación de recuerdos al protagonista, el grandullón de Arnold, al que se le implantan recuerdos de una vida plena, su boda, su viaje de novios, vacaciones, su trabajo, sus estudios etc.

Incluso en el film se comerciaba con esos recuerdos ofreciendo a quien quisiera y pudiera permitírselo económicamente implantar en su memoria experiencias fabulosas y viajes a lugares recónditos y paradisíacos.

La película Desafío Total es sin lugar a dudas un film recomendadísimo, eso sí evitad en la medida de lo posible el remake de 2012 de dicha película, esta vez protagonizada por el para mi “demasiado triste” Colin Farrell y Kate Beckinsale.

Volviendo al eje del artículo sobre la implantación de recuerdos y escapando un poco de la ficción Hollywodiense, quiero recalcar una realidad pues hoy se están llevando a cabo muchos y diferentes experimentos al respecto de la implantación y eliminación de recuerdos. De entre todos estos experimentos los hay de corte totalmente científico y otros más relacionados con las artes escénicas como la magia.

Englobo la magia como experimento eficaz para la implantación y eliminación de reucerdos pues realmente existe un componente psicológico tras ella, no me refiero a su condición conforme la magia es capaz de hacernos creer en ilusiones recurriendo al engaño de los sentidos si no a esos trucos de magia donde actúa la autosugestión como es el caso que afrontamos.

Sobre este último sistema, el que se centra en la implantación de recuerdos mediante las artes escénicas te contaré que existen multitud de libros y textos al respecto y en su base todos giran entorno al mismo principio, autosugestionar a una persona haciéndole creer poseedor de ciertos recuerdos que en la realidad nunca vivió. Por lo visto y aunque yo no lo haya experimentado he leído que es algo bastante sencillo, no requiere de máquinas ni unas dotes especialmente mágicas por parte del mago o sugestionador, crear un ambiente propicio con su atmósfera relajada y conseguir que el sujeto se deje llevar. Se ve que la mente opta por hacerse suyas experiencias de terceros con una propensión más que a deseada.

En cuanto al sistema científico parece que también es perfectamente posible, hasta cierto punto. Hace pocos días leí en prensa escrita, sí, a ve leo en papel aunque ya estemos en pleno siglo XXI, sobre un implante de recuerdos entre caracoles de la especie Aplysia californica llevado a cabo por científicos de la Universidad de California (UCLA), sita en Los Angeles.

El estudio es llevado a cabo por Alexis Bédécarrats, Shanping Chen, Kaycey Pearce, Diancai Cai y David L. Glanzman publicó sus resultados en la prestigiosa revista eNeuro.

A grandes trazos y tratando de explicar este estudio de una forma somera, no científica y con algo de imaginación para tratarla de hacer algo más digerible os contaré que sometieron a varios grupos de caracoles a pequeñas descargas eléctricas, todos ellos escondían sus cabezas dentro del caparazón durante 1 segundo, momento en el que volvían ha hacer asomar sus cabezas para recibir una nueva descarga y así repetir el ciclo, tras repetidas descargas los caracoles optaban por ocultar sus cabezas durante más tiempo, al sobrepasar 50 segundos ya no se producía la siguiente descarga, pasado un buen tiempo al someterlos a una nueva descarga directamente ocultaban su cabeza durante 50 segundos, sabedores de que ese era el tiempo que debían estar escondidos. Dicha información quedaba grabada en su ácido ribonucleico o ARN como un método para la auto supervivencia. No confundir ARN con ADN.

Sobre el grupo de caracoles que escondían su cabeza durante esos 50 segundos procedieron a extraer moléculas de ARN e inyectárselas a un grupo nuevo de caracoles que no habían recibido todavía descargas eléctricas alguna, la sorpresa fue que de dicho nuevo grupo de caracoles a aquellos que se les inyectó dicha molécula respondían ya con la cabeza escondida durante 50 segundos tras la primera descarga mientra que a los nuevos a los que no le fue inyectado el ARN sólo la escondían durante un segundo.

Esto nos demuestra que dichos científicos consiguieron implantar un recuerdo entre los caracoles manipulando su ARN.

A partir de aquí y hasta lo que nuestra imaginación nos permita llegar a elucubrar, hay un camino muy largo, pero la historia nos demuestra que la evolución carece de límite alguno, así que pronto podremos más que soñar con aquellos anhelos que hoy aún podemos distinguir como tales, como sueños y no reales recuerdos.