Inquietantes datos de Google

Como usuario de Google Maps desde sus inicios, siempre me ha apasionado el buen hacer, casi perfecto de esta app de Google.

Utilizamos tantas aplicaciones de Google que sin lugar a dudas por él pasa toda nuestra vida digital. Google tiene todos nuestros datos.

Pero hay determinadas cosas que no quiero pasar por alto, siento cada vez más recelo por estas grandes empresas que nos espían. Empresas como Google hacen lo que les da la real gana con nuestros datos.

Además para colmo, Google es otra de esas empresas que utilizan la ingeniería financiera para pagar menos impuestos, sobretodo en nuestro país.

Regulación y control de monstruos

Creo que en ambos sentidos sería inteligente pararles los pies a estos monstruos globales, o como mínimo frenarlos, regularlos y vigilar que hacen con nuestros datos y con sus impuestos.

Esos impuestos emanan del dinero que les proporcionamos directa o indirectamente a través de por ejemplo la publicidad, si tributan fuera estamos teniendo una fuga de dinero constante en la que nuestros gastos no repercuten, porcentualmente en nuestro bienestar y seguridad que nos otorga el estado.

Se que se trata de empresas privadas y eso sería hasta cierto punto entrometerse en lo privado. Pero albergo varias razones para ello.

La primera razón es la de ojo por ojo… y es que de dentro hacia dentro, y de dentro hacia afuera esas empresas acometen barbaridades con lo privado, se nos entrometen en nuestras vidas. En la tuya, en la mía y en la de todos, así que sería devolverles la pelota.

Como punto segundo, de alguna forma hay determinados servicios que por su uso, totalmente globalizado, deberían pasar a ser directamente reguladas por los estados o instituciones. Y esto lo dicto muy a mi pesar de parecer ser intervencionista. Pero es que si no hay alternativa a algo global, debe regularse como servicio de primera necesidad.

Escribo este artículo tras recibir unas inquietantes estadísticas anuales que Google Maps me remite, saben tanto, que saben demasiado.

Google Maps te espía

Me inquieta que me espíen, que alguien sepa demasiado de todos nosotros, que nos llegue a predecir. ¿O a caso no te ha informado Google del tráfico que tienes un domingo por la mañana hasta casa de tu suegra?

A mi, como a muchos de vosotros amigos lectores, cada año Google me remite un email con mi actividad anual resumida en Google Maps.

Se trata de un email que no he solicitado recibir y que aunque me inquiete, reconozco que me gusta recibir, por sus curiosos datos.

En esos datos tienes marcadas en el mapa las ubicaciones en las que has estado. El número de ciudades diferentes visitadas, el número de sitios, con un apunte sobre ciudades y sitios nuevos donde no habías estado antes.

También te muestra estadísticas sobre tus tendencias o hábitos. Por ejemplo te chiva cuantas horas al año has dedicado a las compras, en cuantas tiendas diferentes has estado.

En cuantos restaurantes y lugares has comido y cuanto tiempo has estado comiendo en ellos.

Me inquieta que Google sepa en que tiendas he estado, porque es capaz de mostrarme un banner mientras navego con una oferta mejor de la que he visto en esa tienda física. O que me muestre donde puedo comer mejor, sin que sea yo el que lo descubra. Google al final lo que quiere es pensar por nosotros.

Después Google Maps te relaciona los trayectos que has efectuado, cuanto has andado, cuanto has ido en coche y atención… cuánto has ido en moto.

¿Cómo sabe Google que tengo moto?

Otra cosa que me inquieta es que sepa que me muevo en moto y en coche. Sobretodo cuando yo jamás le he dicho a Google que tengo moto o coche.

Además, ¿Cómo lo hace Google para diferenciar el coche de la moto? ahí van algunas hipótesis:

Por el acelerómetro del móvil, es decir por la inclinación en las curvas. Pero si me muevo en ciudad poco voy a «plegar» con la moto.

Quizá por dónde dejo el vehículo aparcado, con el acceso a los datos de GPS puede saber el tiempo que estoy parado tras haber circulado a una velocidad «sobrehumana» es decir, a más de 30 Km/h, para luego moverme a velocidad de andar, mucho más baja.

O será por mis búsquedas en Google para contratar el mejor seguro para motos.

No creo que Google o su I.A. esté leyendo a escondidas mis emails, cuando me llega el recibo del seguro de la moto a mi Gmail cada año.

A lo mejor sospecha que tengo moto, por mi afición a ver motogp online.

No se, probablemente es por la combinación de varios factores, pero resulta como mínimo inquietante la gran cantidad de datos que tienen de nosotros. Nos están espiando y nosotros lo permitimos.

Que alguien ponga remedio, y lo ponga cuanto antes. Demasiado poder atesoran estos americanos.

Los fallos de Google Maps

Google Maps tiene fallos, como el de su icono ¿por qué ahora todos los iconos de Google son casi idénticos? menuda porquería de identidad visual que se gastan estos americanos. ¿Para qué tocan lo que funciona?

Además como GPS, Maps, todavía es un auténtico inútil, y por varias razone. Para empezar por sus voces, no se el coste que supondría dotar a Google de unas voces decentes en cada idioma, más naturales y no tan extrañas y ajenas a nuestro entorno.

Cueste lo que cueste la denominada gran G, G de Google, tiene recursos de largo para ser más delicada con este aspecto.

Odio lo de que alguien me responda al grito de Oqueigugel. En mi locura personal te contaré que me siento infinitamente más cómodo charlándole a Alexa que a la señora Oqueigugel. Porque digo yo que por la voz femenina que parece tener, pondría la mano en el fuego que detrás de ese dispositivo hay una señora, o señorita vaya. (Léase esto último con la voz de Gracita Morales)

Pero es que su voz, la de la señorita Oqueigugel, es la misma aburrida y sosa voz que la que nos muestra Google Maps.

También es imperdonable la pésima y hasta cómica pronunciación de la nomenclatura de las carreteras y calles que incluyen números romanos. Eso de siga por la niiiii… para decirte que sigas por la N-II (interprétese como nacional dos).

Todo eso sin contar cuando se trata de una vía con nombre Català, Valencià, Galego o en Euskera, que entonces ya, se lía que lo flipas.

Pero siguiendo con la crítica a la imperfección de Google Maps, también lo es por su lento tiempo de reacción. Digo yo que su I.A. debe padecer de cierta apoplejía digital, pues no se ya cuantas innumerables salidas me habré pasado por tratar de no desviar la mirada a la pantalla de mi dispositivo mientras conduzco.

Google Maps habla tarde y lento. Me dice su «Salga ahora» cuando me encuentro en paralelo a la salida cuyo ramal se desviaba en dos vías con un muro de hormigón en medio hace unos cuantos metros.

Me pregunto en que mundo imaginario-matemático vive Google Maps, un mundo donde los giros de automóvil son de 90 grados en espacios de tiempo de 0 segundos.

Los aciertos de Google Maps

Por el resto, la aplicación Google Maps me encanta, ideal para trazar rutas con varias paradas, compartirlas con amigos y familiares. Compartir la ubicación para que sepan por donde vas.

Y no quiero pararme ahora a contar las bondades de Street View, con el que puedes recorrer cualquier localidad de forma tridimensional con una calidad bastante alta.

Además fuera de la cartografía en sí tenemos en Google Maps la mejor forma de conocer los horarios de cualquier comercio, los días de cierre, e incluso el teléfono para llamar directamente.

Las recomendaciones junto con horarios y teléfonos, en temas como restaurantes me han hecho utilizarla por delante de apps especializadas como El Tenedor y similares.

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Author: El editor

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