Jan Saudek, uno de los grandes fotógrafos checos

Jan Saudek nació el 13 de mayo de 1935 en Praga.

Desde 1950 hasta el 52 estudió fotografía en una escuela de artes gráficas además de ejercer como aprendiz. En 1950 recibió su primera cámara, una KODAK BABY Brownie,  pero es en 1959 cuando realmente consiguió su primera cámara profesional, una Flexaret 6×6. En esa época compaginaba la fotografía con el dibujo y la pintura.

En 1963 acudió a la exposición “The Family of Man”, tras la cual  Saudek quedó impresionado y a partir de entonces podemos afirmar que éste fue su punto de inflexión en su determinación por la fotografía.

En 1969 viajó a Estados Unidos donde realizó su primera exposición de fotografía. Allí conoció a Hugh Edwards el cual le incitó a que perseverara como fotógrafo.

En 1972 Jan Saudek sentó las bases “compositivas” de su obra fotográfica mediante el recurso al “muro” que aparecía como fondo de la mayoría de sus fotografías. El muro o la pared de su estudio fotográfico, se convirtió en algo así como una especie de pantalla de proyección para sus escenas fotográficas.

En 1983 se convirtió en fotógrafo independiente, y  finalmente consiguió dejar su trabajo como obrero especializado en una de las imprentas del país. A partir de entonces empezó a ser reconocida la obra fotográfica de este autor.

En 1990 recibió el título de “Le Chevalier des Arts et des Lettres” (Caballero de las Artes y la Literatura) otorgado por el Ministerio de Cultura de Francia, y en 2006 recibió el premio checo de “Artis Bohemiae Amicis”.

En cuanto a sus exposiciones podemos decir que desde que empezó a hacerlo allá por el 1969 en Estados Unidos, ha realizado numerosas de ellas hasta la actualidad. Aunque es cierto que países como Estados Unidos, Australia o Japón han sido sedes donde se han expuesto varias veces sus trabajos, no es sino en Europa donde hemos podido contemplar con mayor frecuencia sus fotografías.

Si desean conocer un poco más a este gran fotógrafo checo, Jan Saudek, por favor, sigan en línea.

Jan Saudek, el fotógrafo de lo excesivo

La obra de Jan Saudek está marcada por dos importantes acontecimientos: por una parte su infancia, cuando estando internado junto a su hermano gemelo Karel en un campo de concentración nazi, logró escapar por un golpe de suerte de los experimentos de Josef Mengele, y por otro lado, la visita que realizó a la exposición “The Family of Man”, la cual fue el impulso que motivó e inició su carrera fotográfica.

Su trabajo se ha caracterizado siempre por una búsqueda de lo excesivo, tanto en lo relativo a la puesta en escena y posterior coloreado de sus imágenes, como por la temática de las mismas: desnudos, escenas de sexo, violencia sensual, cuerpos exuberantes. Quizás las condiciones personales y sociales que envolvieron a Saudek a lo largo de su vida determinaron este punto de vista tan peculiar, donde sus deseos se hacen visibles a los ojos del espectador bajo la forma de un sueño.

Sus fotografías se presentan en forma de blanco y negro, para más tarde ser coloreadas manualmente. Saudek utiliza los antagonismos para dar mayor fuerza a sus imágenes. Es recurrente en su obra la relación entre hombre y mujer, edad madura y juventud, vestimenta y desnudez, siempre en un cambio constante donde se van alternando los contrarios.

Utiliza la cámara para plasmar, a veces con crueldad, el paso del tiempo, y se sirve de su familia e incluso de él mismo como verdaderos modelos reales. El “tiempo” es un recurso recurrente que Saudek utiliza como argumento figurativo en el transcurso cronológico de sus imágenes.

Vemos cómo en sus fotografías emergen chicas jóvenes, que luego aparecen embarazadas, y lo mismo sucede con los niños donde observamos en imágenes posteriores cómo van envejeciendo. A menudo estos elementos crean un espacio angustioso, cuyos protagonistas representan no sólo una acción sino la ironía del paso del tiempo.

Dentro de los autorretratos de la vida del propio fotógrafo, la mujer juega un papel fundamental. Podría decirse que la mujer es la criatura que mejor ha sabido magnificar. Los seres femeninos y su mundo interactúan bajo sus reglas. La mujer se muestra autosuficiente, orgullosa, hedonista y también compañera del artista.

Saudek recurre con frecuencia a un lenguaje fotográfico directo y violento cuya gramática es la sexualidad, liberada de todo tipo de tabúes. Son frecuentes las escenas donde aparecen las parejas alternativamente vestidas y desnudas; es como una representación de una serie de sueños íntimos donde se pone de manifiesto la importancia del cuerpo, tanto del hombre como de la mujer.

La mayoría de sus fotografías, que inicialmente están hechas en blanco y negro, posteriormente son coloreadas a mano, hecho que acentúa todavía más su aspecto artificial, el último vínculo con la realidad desaparece. Las nuevas tonalidades que inundan la atmósfera en la que habitan los personajes fotografiados transmiten un halo onírico, las fotografías cada vez más se convierten en un artefacto, un objeto de artesanía, de pieza única.

La mayoría de las fotografías hechas por este gran autor se sitúan en una especie de sótano lúgubre que utiliza a modo de estudio fotográfico. El “muro”, como hemos comentado al inicio, es el elemento principal y común denominador de todas sus imágenes producidas en este estudio tan peculiar.

La línea argumental de Saudek está compuesta por un corpus basado en niños, mujeres, parejas, amigos y familia en general. Todos estos componentes son puestos en escena y se convierten en actores maquillados, arreglados, vestidos y en la mayoría de los casos, desnudos.

La “ventana” es otro de los elementos importantes que figura en las fotografías de Saudek, es una ventana que nadie mira, ya que en la mayoría de los casos es sustituida por una nube, un cielo, un paisaje urbano, o una ciudad con rascacielos.

La ventana es el elemento necesario que hace completar la imagen; todas las miradas convergen hacia ella. El muro y la ventana, el cierre y la apertura, el fondo y el espacio son aquí elementos pictóricos determinantes.

En muchos casos sucede que tanto el personaje como la obra de Jan Saudek suscitan un doble sentimiento contradictorio entre escapada y atracción. En su obra observamos una obsesión por los niños, las mujeres, sus cuerpos, y sobre todo sus pasiones y expresiones. Realmente Saudek es un autor ambiguo y al mismo tiempo perverso.

Si desean conocer más profundamente a este impresionante autor, les recomiendo que indaguen un poco en su obra, donde descubrirán un sin fin de imágenes impactantes y sorprendentes. Les puedo asegurar que en absoluto quedarán indiferentes ante la realidad “onírica” que les ofrece este gran artista.