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Juega como antes chaval

Juega como antes chaval

Si eres un buen retrogamer seguro que tienes tu propia forma de jugar a tus juegos retro favoritos, que si sólo bajo el hardware original, que si sólo con FPGA, que si no importa tanto ese lag, que si te sobra con los emuladores.

A veces, algunos, los que estamos más mal, convertimos las sesiones de retrogaming en toda una liturgia, bajamos la caja del sistema la estantería, la abrimos, las acariciamos y les conectamos los cables hacia nuestra pequeña TV en una habitación apartada.

Nos embadurnamos de nostalgia y echamos la tarde de la forma más tonta donde las haya, perdiendo todo el tiempo que no tenemos pero que a la postre nos devuelve a aquellos adorables años donde las tardes de domingo las pasábamos delante de nuestros micrordenadores de 8 bits.

Inundados por los sonidos de carga, por los rebobinados y por la emoción de cargar aquel juego, a veces original, otras piratas volvemos a ser los más niños de la casa.

Tipos de emuladores de retrogaming

Dentro de los emuladores, una forma de jugar despreciada por algunos pero que triunfa, y de la que soy un especial defensor, también tendrás tus propios emuladores favoritos ¿Cómo no?

De emuladores los hay de cualquier plataforma y varios incluso emulan el mismo o los mismos sistemas pero cada uno de ellos cuenta con diferentes prestaciones, si bien la mayoría de ellas comunes, como los savegames, el poder pausar a tu antojo la máquina que se está emulando, la lectura de diferentes extensiones de ROM para un mismo sistema o consola.

Estos emuladores los podemos tener corriendo en un PC, bajo Windows, macOS, Ubuntu o cualquier otra distribución basada en Linux así como en consolas que tengamos pirateadas como Nintendo Switch, PS Vita, PlayStation 3, Xbox o en las típicas consolas retro chinas que tan de moda se pusieron hace poco años.

Luego llegamos a aquellos sistemas de multiemulación, me refiero a los Retroarch o a los Emustation y similares, yo mismo tengo una Raspberry Pi 3+ para emulación con la que juego habitualmente, conectada a un proyector donde veo píxeles como tocho, y es que el que aquí escribe es todo un enamorado del píxel.

Estos últimos, los multiemuladores tienen en común es que son plataformas de retrogaming desde donde es fácil y rápido ponerte a jugar con cualquier consola o sistema del pasado, sin tener que andar buscando y lanzando previamente el emulador correspondientes.

Por supuesto, cuando hablo de emuladores y su clasificación sería del todo injusto dejar de lado aquellos sistemas de emulación basados en la nube, emuladores que corren en cualquier pestaña de un navegador de internet, y es que eso ya me resulta mágico.

Sin embargo, existe un punto y a parte en cuanto a la emulación de sistemas antiguos, una experiencia digamos que infinitamente más completa y sólo un escalón por debajo de jugar con el hardware original.

Y no, no es un emulador en el metaverso, que también los hay pero al menos los que yo he probado se me han antojado excesivamente simples.

Me refiero a Retro Virtual Machine, veamos que es lo que hay bajo este pomposo nombre.

Retro Virtual Machine

La fidelidad gráfica del ZX Spectrum de Retro Virtual Machine es tremenda

Retro Virtual Machine es una aplicación para ordenadores, compatible con Windows, Mac y Linux que destaca por ser retroflipante, su capacidad de inmersión va más allá de la propia experiencia del juego en sí, gracias a su ingenioso sistema y detallados gráficos haremos como antaño, seleccionaremos la cinta del juego a cargar y lo haremos con nuestro casete, escuchando aquellos maravillosos sonidos, esos piiiiii… esperaremos pacientemente hasta que el juego esté cargado en nuestro emulador… y entonces y sólo entonces la experiencia se completa con la partida en sí.

Esa es la aportación de Retro Virtual Machine al mundo de la emulación, la ambientación de todo el setup que precisamos en aquel entonces para jugar.

Los monitores con efecto CRT, tanto de nieve como de scanlines sin olvidar el abombamiento de las TV de tubo, los radiocasetes, desde donde cargábamos nuestros juegos con aquellas cintas.

Por supuesto no se ha olvidado de ciertos ruidos de la recepción de la señal en las TVs, donde era frecuente escuchas algunos sonidos de ruido debido a que la conexión se realizaba con un cable de radiofrecuencia.

Y lo que más impresiona, la reproducción de todo el proceso de carga de juegos, algo que no es en absoluto baladí y que durante mis largas sesiones de juego dedicadas a la emulación echaba francamente a faltar, ahora la sensación es completa.

Una tarde de domingo cualquiera, hastiado de la bazofia que nos ponen en TV corres a tu vieja habitación, enciendes tu PC, da igual que sea un sobremesa, un portátil, un Windows o un Mac, seleccionas la rom que previamente has debido descargar, y nada, a pasar la tarde con tus marcianitos favoritos.

Sobre los sistemas que emula, pues varios de los basados en el procesador Zilog Z80, desde el más famoso y querido Sinclair ZX Spectrum, pasando por los Amstrad CPC, los sobrevalorados MSX-1 y las videoconsolas de Sega, la SG-1000 y la Sega Master System

La preciosa Sega SG-1000

Esta forma de jugar tan auténtica se la debemos a un alicantino, a Juan Carlos González Amestoy, quien mantiene el software y proporciona constantes mejoras al sistema.

Esto es retroflipante, tienes un manual >aquí<

Puedes descargar el emulador de forma totalmente gratis en: https://direccion.online/a0bkp