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La cultura de la cancelación

La cultura de la cancelación

Esta frase de «Cultura de la cancelación» a mi me produce auténtico pavor, a todas luces se trata de una expresión que como mínimo debería resultar chocante, y es que es así es, pues tras ella se esconde los poderes autoasignados por las propias plataformas de contenido de mayor éxito para ser jueces y partes del mundo digital.

De acuerdo que hasta hace una década o dos, esto del mundo digital era para cuatro friquis, pero hoy el mundo digital impera, por encima del mundo físico y visto lo visto incluso parece creerse por encima de la ley y el estado.

No puede ser que una empresa privada pueda cancelar la cuenta de un civil, así por las buenas, sintiéndose juez cuando ni lo es ni debería de serlo por ser parte de la cadena de comunicación.

No puede ser que una empresa privada realice todo tipo de ingeniería para no dejar valor allá donde trabaja, o es que la ley y el estado además de sumiso a ellos ¿es discípulo, esclavo y ante todo un pagafantas?

¿De dónde emana la cultura de la cancelación?

La cultura de la cancelación emana de la moderación de contenidos, los cuales pueden llegar al extremo, cada de forma más fácil y asidua, de ser cancelados por la plataforma donde se publican.

Es decir, que unos generalmente humanos, usuarios individuales, dedican su tiempo a crear contenidos para la plataforma privada A, haciéndole el trabajo y regalándole los derechos a esa plataforma determinada A, y lo hacen a cambio de nada asegurado, sólo cobrarán si los mismos crean suficientes visualizaciones para que se muestren anuncios en esos contenidos, de hacerse si el usuario que los visiona hace un clic en ellos primero la plataforma cobrará dinero al anunciante, y llegado a un monto y un tiempo, esta pagarán al creador una parte de lo que cobran al anunciante, creando ellos riqueza a través de los contenidos que tú creas.

Si bien no quiero entrar en el detalle de la injusta comisión, señalaré que me parece injusta, pero lo más fuerte es que en estas plataformas se toman el derecho de juzgar dichos contenidos y cancelar su publicación.

Hasta aquí podrías estar más o menos de acuerdo pues se trata de una empresa privada y por ende puede hacer lo que quiera de puertas hacia adentro… pero amigo, primero, esto es de puertas hacia afuera, y segundo, el problema surge cuando esta empresa privada se convierte en el estándar, o incluso en la única opción donde publicar contenidos.

Así que si tienes una página o estás en el buscador Google o no estás en el planeta, ídem en YouTube si tus creaciones son en vídeo.

Un ejemplo dela cultura de la cancelación

En otras palabras, y volviendo a la frasecita de «La cultura de la cancelación», hablo de lo siguiente en este supuesto, real y que sucede a diario:

Yo, como YouTube me convierto en juez y policía así que si publicas algo que no me gusta, o que un tercero denuncia como copia, y que por tanto me puede comprometer a mi como plataforma te lo borro, te lo despublico, no te permito que lo monetices y si te pones tonto, te cancelo la cuenta y tú como insignificante creador de contenidos para YouTube dejarás de existir, y no puedes hacer nada, pero nada de nada.

No se en que momento en YouTube se convirtieron en jueces y policía, pero no me gusta nada ese aspecto. Digo yo, que cuando se vehiculiza un medio de comunicación como de uso común, con una cuota tan alta de participación debería ser regido por los estados.

Sí, esto sería intromisión en el libre mercado, sobre todo si consideramos YouTube como lo que es, una empresa privada, pero es que sus efectos van más allá de lo privado.

Me explico, no son pocos los que viven en el mundo de los ingresos que generan a través de la publicación de vídeos o la creación de contenidos para dichas plataformas, si estas te bloquean, te banean, dejas de tener ingresos y con ello puedes verte obligado a depender de ayudas, algunas estatales, por lo que lo que se hace desde lo privado, esa expulsión, transciende o puede transceder a lo público, consumo de recursos estatales.

Y claro, no hablo de pequeños medios o empresas, no, hablo y señalo directamente a los grandes a esos YouTube o Google, triunfar en otras plataformas, lamentablemente no es posible, porque en ellas no hay ni una ínfima parte de los usuarios que tiene, por obligación e imposición YouTube.

Es una fórmula magistral, un círculo prácticamente perfecto y cerrado, hablo del ecosistema creado por Google, gracias al cual se ha convertido en una de las empresas más poderosas del mundo.

Estoy de acuerdo en que debe de existir un respeto a la propiedad intelectual, pero también estoy seguro que la misma ley o leyes sobre propiedad intelectual se excede en proteccionismo para los considerados creadores o tenedores de la «creación original».

Sin más creo que se debería poner a debate, más aún cuando dejan a entes como Google ser jueces a través de los denominados algoritmos, que leen escucha y frecuentemente malinterpretan los contenidos de algunos creadores expulsándolos de sus redes sociales.

¿Quiénes practican la cultura de la cancelación?

Prácticamente todas las grandes empresas que de alguna forma sostienen nuestra vida digital, es decir aquellas que controlan nuestro móviles y aquellos que publicamos en redes.

Así que la lista podría ser larga, y en este caso vamos a centrarnos sólo en aquellas que más daño hacen a la cultura general.

Google, maldita Google

Alphabet, la empresa madre de Google es la que quizá practica más esta odiosa cultura de la cancelación, somos muchos los creadores de contenidos que vivimos aterrados pensando que cualquier día nos levantamos y Google ha decidido de forma directa o indirecta acabar con nosotros.

Esta empresa californiana controla nuestra cuenta de Google, la que nos da derecho a publicar contenidos en YouTube, a utilizar nuestro correo de Gmail, y sobre todo a posicionar nuestras páginas webs en su buscador, el más utilizado y con diferencia en el mundo.

Por si fuera poco, el único sistema de publicidad para monetizar los contenidos que generamos en nuestra página, es decir empresas como nosotros, medios digitales, es adsense, también proporcionado por Google.

Una cuenta de adsense está siempre bajo sospecha y a la mínima eres suave o fuertemente penalizado.

Los avisos que te da Google son avisos demasiado generalistas, sin detalle, absolutamente programáticos, generados por su estúpida inteligencia artificial, argumentaciones banales que hace que deberás encontrar en todo caso tú, el problema que ellos ven y que no te señalan.

Y lo deberás buscar en una documentación borrosa y con supuestos nada claros, es decir, ellos te acusan sin decir exactamente el porqué, la acusación a veces te da tiempo a maniobrar, aunque la misma se injusta, a veces desemboca en una lucha sin voz, porque una máquina no te va a oír, ni mucho menos interpretar.

Todo por ahorrarse puestos de trabajo, y evitar quejas razonadas donde sólo un humano sea capaz de hacer un veredicto.

Se debería limitar este poder de delegar decisiones a programas y algoritmos en mayor medida, establecer un mínimo de personas humanas en los servicios de atención para diferentes rangos de ingresos y/o beneficios.

Sí hablo de controlar el beneficio y el alcance de estas grandes empresas, atesoran un exceso poder y no pueden ser las dueñas del mundo digital.

Algunas de las formas en las que Google puede acabar contigo son:

  • Emitir un aviso muy borroso de política de infracción por el cual no nos dejan monetizar un contenido
  • Nos descuenta los clics conseguidos en publicidad y con ello una suma de dinero sin alegar nada
  • Nos bloquean un dominio alegando que los contenidos son de poco valor
  • Nos hacen desaparecer de los resultados de su buscador Google
  • Nos expulsan de alguna de sus plataformas

Podría continuar con una larga lista de agravios a los que estamos expuestos y que a todas luces son un abuso por parte de Google.

Apple y su selecto y privado club

Apple, no se queda atrás, quizá no tiene tantas redes, tanto poder como Google, pero en su tienda de venta de apps es conocida su política por la cual no te permiten publicar ciertas apps que puedan quitarles parte de beneficio, por ejemplo, si tu creas una app para vender productos de apple o accesorios no te permiten publicarla.

Estarías de acuerdo en parte, pues es su propia tienda, no? pero es que también es la única forma en la que puede un usuario de Apple instalarse nuevas aplicaciones, es decir, el usuario de Apple está condenado a comprar en dicha tienda propiedad de Apple.

Además Apple se excede más allá de su tienda, en una experiencia personal, la mismísima Apple me denunció por utilizar su marca comercial en una tienda online donde se vendían productos de Apple.

Amazon en contra de sus tenderos

Amazon, más de lo mismo, como comprador no tendrás muchos problemas, pero si estás presente en dicha plataforma como vendedor, pues estarás expuesto a la aniquilación constante, o al menos a ser señalado una y otra vez y a vivir con el síndrome de la cultura de la cancelación de forma perenne.

Esto quizá te suene raro, pero es que Amazon funciona como un mercadillo, donde otros tenderos que no son en sí la propia Amazon pueden vender sus productos, si te interesa hace tiempo escribí cómo funciona Amazon.

Así que si eres vendedor y estás vendiendo en Amazon deberás ser conscientes de que a la mínima puedes ser víctima de clientes aprovechados o de manipulaciones que maniobra la competencia a través de falsos clientes, con sus críticas, sus devoluciones y reclamaciones y es que en estos casos Amazon no dudará en ponerse siempre en tu contra, es así, te lo aseguro.

Por supuesto lo de Amazon no acaba ahí, porque también está el tema de Twitch, la red de vídeos y streaming de videojuegos, cada vez más popular y en la que Amazon campa a sus anchas.

Twitter y su censura

Twitter, más de lo mismo, podrás estar de acuerdo o no en que ciertos personajes del mundo, algunos con mucho poder, son unos payasos y un peligro para la humanidad, sí, pero de ahí a silenciarlos por completo, no se yo.

El resto de canceladores

Por supuesto existen muchos más como los del grupo Meta, con su Metaverso, Facebook, Instagram y otros tantos, sin embargo, no voy a entrar en ellos ahora para no extenderme en demasía.

tiroriro.com y la cultura de la cancelación

Sin ir más lejos, aquí en tiroriro.com sufrimos constantemente el acoso de DMCA articulado por Google, la DMCA es un organismo cutre y salchichero para proteger a unos pocos de la crítica de terceros.

Su base es garantizar que no se utilicen contenidos protegidos por copyright en sitios no autorizados previamente.

A nosotros, tiroriro.com nos han cancelado la publicación de anuncios en determinadas páginas por considerarse infracciones de copyright, algunas de ellas irrisorias, como el mostrar una foto de una serie concreta cuando opinamos sobre dicha serie.

En otros artículos donde por ejemplo hablamos de los mejores programas del canal #0 de Movistar, más de lo mismo, hemos mostrado una foto con algunos de sus presentadores, pues bien, esto lo consideran infracción, venga ya!

Quizá en Google quieren que si hablamos de una determinada serie o programa de TV, o bien pretenden que no pongamos fotografías en el texto, de forma que el contenido parezca un tocho textual que no invite a ser leído por nadie y así ser silenciados o quizá prefieran que pongamos una foto que no tenga nada que ver, por ejemplo si hablamos de la serie Sky Rojo, que pongamos una fotografía de un bocadillo de mortadela en lugar de la portada de la misma.

Gilipolleces avinagradas.