La época de la decadencia de las redes sociales, Parte I

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La época de la decadencia de las redes sociales

Quizá se antoje algo poco menos que imposible, ¿no crees? Las redes sociales están en pleno auge desde hace ya más diez años y esto parece, que no tiene ninguna pinta de acabar, su expansión es cada día mayor.

Sin embargo y tras admirar las trabajadas composiciones digitales que Andrei Lacatusu publicó en su cuenta de Behance bajo el concepto “Social decay” me he parado a imaginar el futuro y he visto esa posibilidad decadente.

En esta especie de ensayo o ensoñación sobre un futuro decadente, y no solo me refiero a que las redes sociales y las comunicaciones a través de pequeñas pantallas acaben deteriorando la sociedad humana si no a la decadencia de los propios servicios como empresas, aunque reparando en ese primer punto en parte estarás de acuerdo en que por mucho que aporten las redes sociales a la humanidad, quizá también estemos perdiendo un algo, “o dos, o tres algos”.

¿Perdiendo un algo? Sí, sin ir más lejos y bajo ese mismo precepto, tenemos la pérdida de ese contacto de humano a humano en el mismo plano físico al que nos sustraen la redes sociales, esto podría afectar a uno de los vehículos responsables de nuestra evolución, la comunicación. Hasta hace poco esta comunicación estaba basada en un plano mucho más sensorial ya que para dicha comunicación usábamos tres o más de nuestros cinco sentidos. Hoy las cosas pueden comenzar a cambiar cuando una comunicación de pantalla a pantalla a lo sumo dará uso a dos de nuestros cinco sentidos, perdemos ese otro algo, el olfato, quizá el tacto… porque al estrecha la manos, o al besar una mejilla… estarás de acuerdo que comunicas ¿no? al igual que cuando paladeas el mismo café que tu interlocutor. Ahora las cosas están cambiando, al reducir esos sentidos a dos. Pero como he avanzado, no pretendo divagar de forma más o menos desacertada en lo que va a condicionar la comunicación las redes sociales si no en el propio futuro de las mismas.

Así que puestos a imaginar, imagina un futuro en el que esas grandes empresas que están detrás de las redes sociales y que a día de hoy son los servicios que condensan una mayor actividad de usuarios en internet comienzan a caer en un completo desuso, porqué como todo, tienen su momento, de mayor o menor duración seguido de su ocaso. En el futuro existirán nuevas formas, métodos, servicios y empresas que todavía no podemos ni imaginar y que lleven al destierro aquello que hoy consideramos casi imprescindible.

¿Tú te imaginas hoy un mundo sin WhatsApp, sin Facebook y sin Gmail?

Yo no desde luego, me refiero a ese “hoy”, es decir al presente. Ni sin estos servicios o redes que he mencionado ni sin otras compañías con servicios similares que como mínimo los suplan en sus características básicas, porque creo que estas empresas y sobretodo sus servicios se han arraigado tanto, tanto y tanto en nuestro día a día, que sería una auténtica involución su ausencia. Y no me refiero sólo en los ámbitos personales si no también en el mundo empresarial.

¿Qué empresa no tiene hoy correo electrónico, LinkedIN o similares?

Ninguna.

Sin embargo aunque no podamos pensar en la ausencia de dichas redes sociales cuando nos centramos en el futuro no es ninguna locura pensar que los típicos ciclos de auge y caída de toda tendencia, moda, empresa y utensilio se van a acabar dando y produciendo también en el ámbito las redes sociales, estas, las redes sociales, no dejan de ser más que utensilios de la comunicación, como lo fueron las palomas, el morse, el fax y tantos otros utensilios y pueden caer en el desuso cuando aparezcan nuevas herramientas que las suplan y mejoren masivamente, utensilios que hoy no sabemos ni como serán per que el futuro las hará posibles. A ese futuro llegaremos paulatinamente y mientras las tendencias y modas nos harán utilizar un tipo de red u otra por la coyuntura de ese momento, y las empresas se venderán y comprarán entre ellas creando entramados, cometiendo errores y fallos de seguridad que nos harán abandonarlas por miedos o por mejores garantías en otras nuevas empresas.

Todos esto movimientos se darán tanto en las redes dominantes como sobretodo y antes en la secundarias. Hablando de dominantes y secundarias quizá te parezca que aquí sólo queremos recordar las redes sociales de éxito, pero no, nos referimos a todas y es que ya se ha producido cierta decadencia en algunas de las redes sociales modernas, porque por ejemplo, Pinterest, yo creo que está más que en desuso, quizá tu la utilices pero no mucha gente, si preguntas te dirán un “-ah sí… aquella, la de las fotos?” pero si preguntas a alguien de más de 50 ni siquiera la habrá oído mencionar. También si hablamos de G+ o Google Plus… son redes que aún respiran, conectadas a la potencia financiera de Alphabet, su empresa madre, pero Google sabe que están más que muertas y es que… ¿quién utiliza hoy estas redes? son el enésimo intento fallido de Google por hacer algo con cierta relevancia en las redes sociales. Apple también lo intentó y fracasó. La decadencia de las redes sociales está ya en nuestro presente.

El futuro inmediato será la caída total de algunas de las redes sociales que conocemos y probablemente que utilizamos, como las mencionadas, esto desembocará en que tengamos siempre un mapa temporal siempre cambiante de redes sociales del planeta que a su vez será siempre distinto en los diferentes territorios geográficos. Debido a inercias y motivaciones políticas, geográficas y también religiosas ciertas redes sociales occidentales no tienen o no tendrán una gran incidencia en oriente aunque probablemente a la inversa si que tengan una mayor incidencia pues los flujos migratorios actuales van fundamentalmente de oriente a occidente.

Perdurarán redes de parecida tipología en ambos lados del planeta, es decir tanto las redes occidentales como las orientales, estarán controladas por los respectivos gobiernos en mayor o menor medida para que existan un menor número de filtraciones entre ambas, argumentarán que es por la seguridad de todos o que es por evitar la irrupción de troles en ambos lados que desequilibren el buen hacer de cada red, una especie de terrorismo digital, pero este control será posible sólo hasta cierto punto , los usuarios acabarán pudiendo burlar las barreras que impiden ser partícipe de una redes prohibidas en determinados países, eso sí, acabarán exponiéndose a las consecuentes penalizaciones e inclusive penas de carcel, aunque estas sean penas digitales. Y es que imagino un futuro donde la sanción digital será plausible, me refiero a un alejamiento obligado de un determinado usuario de cierta red social o de todas ellas o inclusivela expulsión de la propia red, esto puede ser visto en el futuro como un análogo contemporáneo a una reclusión en un centro penitenciario, al menos en ciertos aspectos. Sin infringes la ley digital será un desconectado.

Todos esos conflictos y sanciones nos harán recurrir al consumo alternativo de otras redes sociales, quizá de menor ámbito y con menos usuarios, que podrán resultar más obscuras y minoritarias, sobretodos al principio ya que serán el destino de dichos presos digitales, pero lo nuevo llama y podrían acabar sumando un cierto éxito, el ciclo de auge lo tendremos aquí y perdurará sumando usuarios hasta que destaquen demasiado, momento en el que las organizaciones reguladoras tomarán parte en su adecuación acabándolas convirtiendo en un elemento bajo control más, los usuarios huirán, algunos y se iniciará su caída, fin de ciclo, será la carrera del gato y el ratón.

Nuestra reputación de red será un elemento tan o más importante que nuestra cuenta bancaria, quiero decir que tendrá un valor en la vida real más allá de los virtualmente social. De hecho hoy en día hay “influencers” de YouTube que son considerados auténticas estrellas muy por encima de artistas y presentadores de TV y es que el futuro de eso no te quepa ninguna duda, está en la red pues incluso la TV ha ido adoptando particularidades interactivas con las SmartTV e incorporando las redes sociales en su oferta comunicativa.

En esa evolución de las redes voy a lanzar algunas ideas sobre el futuro que creo que puede ser venidero para las redes sociales más conocidas de la actualidad. Pero eso ya será en la Parte II de este artículo, parte que llegará en breve a vuestras pequeñas pantallas 😉