Las emociones y el estado de salud

Bienvenid@s de nuevo a la sección social de tiroriro.com. Hoy nos gustaría hablaros sobre las emociones. Sí, sobre las emociones y sobre cómo éstas influyen en el estado de salud de las personas.

Consideramos que un educador social, o una persona que se dedique al ámbito social debe tener presente el valor de las emociones en cuanto éstas son un motor que impulsa, motiva, aunque en algunos casos frena y retrocede, el rumbo o devenir de la vida del ser humano.

Es importante conocer las emociones, todo tipo de emociones, porque de esa manera el educador social tendrá más puntos de referencia a la hora de hacer un análisis sobre cómo puede afectar el influjo de alguna emoción sobre nuestra salud.

Pensad que las emociones, aunque muchas de ellas son el resultado de impulsos naturales, y en la mayoría de los casos son innatas, también pueden ser enseñadas. Sí, las emociones son educables. Si tenemos la ventaja de conocerlas y saberlas emplear, os aseguro que nuestra calidad de vida puede incrementarse considerablemente.

Veréis que existe toda una gama diversa de emociones, vamos, tenemos una amplia tipología. Muchas de ellas poseen rasgos positivos y otras no tanto, por lo que debido a sus características intrínsecas, unas afectan de una manera y otras de forma totalmente diferente.

Si queréis conocer un poco más sobre el tema, seguidnos y acompañadnos durante un rato.

¿Qué es una emoción?

Antes de introduciros en el mundo de las emociones, si os parece, primero os explicaremos en qué consiste eso de tener una emoción, es decir, qué es una emoción.

En primer lugar si acudimos a la Real Academia Española encontraremos la siguiente definición de una emoción: “Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”.

En esta línea hemos encontrado otras definiciones que dicen que la emoción puede ser un estado complejo del organismo que se caracteriza por una excitación o perturbación como respuesta a un estímulo que procede del interior o del exterior a la persona.

También la emoción se define como un estado fisiológico asociado a una experiencia psíquica cualquiera. O, también como un mecanismo de regulación y adaptación al entorno social. O, emoción como función biológica que ha dotado la naturaleza al ser humano para su supervivencia.

Sea como fuere, podéis ver que la emoción está ligada a conceptos como la adaptación, la función biológica o incluso la supervivencia. En definitiva, las emociones forman parte intrínseca del ser humano, nos guste o no, y ello posibilita que nos comportemos de una determinada manera, nos guste o no.

¿Cuántas emociones existen?

En realidad, existen muchos tipos de emociones. Su clasificación es amplia y variada. Si desplegásemos un abanico de posibles emociones, encontraríamos las siguientes: emociones primarias y secundarias. Emociones positivas y negativas. Emociones tempranas y adultas. Emociones cognoscitivas superiores, e incluso estados complejos de emociones.

Luego, además, todas estas emociones pueden combinarse entre sí, es decir, podemos encontrarnos con emociones primarias y secundarias que se manifiestan de forma positiva o negativa, o dicho de otra manera, nos encontramos con emociones valorativas que pueden actuar en el ser humano en función de diferentes grados de afectación.

Las emociones primarias, que también son conocidas como emociones básicas, están representadas por la alegría, el amor, la tristeza, el miedo, la ira, el asco o la sorpresa.

Si exponemos, por ejemplo, cuáles son las emociones positivas, diríamos que van desde la felicidad, la alegría, el amor o el afecto. En cambio, las negativas pertenecerían a emociones como la ira, la tristeza, la culpa, la envidia o la vergüenza.

Del mismo modo, emociones como el amor, el orgullo, la culpabilidad, los celos o la vergüenza se considerarían emociones cognoscitivas superiores.

En cuanto a los estados complejos de emociones, el dolor, la depresión, la frustración o la confusión mental formarían parte de ellos.

Además del tipo de emoción, lo que realmente tendríamos que tener en cuenta es su grado de valoración en tanto si es positiva o negativa. Ese rasgo es fundamental si queremos conocer cómo afecta sobre el estado de salud de las personas.

Por ejemplo, las emociones positivas como la alegría, la felicidad o el optimismo poseen una influencia beneficiosa sobre la salud de las personas ya que les ayuda a equilibrar el cuerpo y la mente, y de esa manera se consigue una mayor armonía.

En cambio, las emociones negativas como la ansiedad, la ira o el estrés alteran negativamente la salud causando un riesgo y una seria amenaza sobre el bienestar personal. No en vano, este tipo de emociones son las más estudiadas entre una parte de la comunidad científica encargada de relacionar las emociones con algunas “modernas” enfermedades.

Emociones como la ira, la ansiedad, el miedo, la agresividad y sobre todo la depresión, están asociadas a ciertas patologías que pueden afectar el sistema inmunológico del ser humano; de esta manera tan tajante lo explicitan muchos de los estudios científicos que existe sobre el tema.

¿Cómo influyen las emociones positivas y las negativas sobre la salud?

En cuanto a las emociones positivas, las principales que nos encontramos son todas estas: el amor, la felicidad, la alegría, la risa, el entusiasmo o la tranquilidad, etc.

Todo este tipo de emociones son beneficiosos para la salud porque ayudan a nivelar nuestro organismo, y reducen los niveles de ansiedad que la vida moderna nos inculca diariamente.

Mediante las emociones positivas, disminuimos el estrés, prevenimos enfermedades, potenciamos el sistema inmunológico, se desencadenan efectos positivos sobre nuestro metabolismo y, además, proporcionamos a nuestro cuerpo una buena dosis de armonía, tranquilidad y equilibrio tanto mental como corporal. Ya saben, “mens sana in corpore sano”.

Gracias a las emociones positivas nos sentimos lo suficientemente motivados para alcanzar los objetivos que nos propongamos. Del mismo modo, una de las emociones positivas más beneficiosas para la salud, radica en la risa. Mediante este simple hecho, el de reír, liberamos un montón de tensiones que tenemos acumuladas, con lo cual, ello contribuye a que nuestro sistema inmunológico funcione mejor. O sea que, ¡a reír se ha dicho!

En cuanto a las emociones negativas, las que podrían tipificarse dentro de las emociones principales serían las siguientes: la ansiedad, el miedo, la ira, el estrés y la depresión. Está claro que existen otras más, pero estas que hemos comentado son los pilares donde se asientan este tipo de emociones.

Existen estudios científicos que asocian estas emociones negativas con determinadas enfermedades y patologías. Dichos estudios aseguran que estas emociones influyen considerablemente en los trastornos psicofisiológicos, alterando las células inmunológicas, con el agravante de influir negativamente en las enfermedades de tipo cardiovascular, además de otras como la gripe o el asma.

Del mismo modo, las personas proclives a sentir este tipo de emociones negativas poseen una calidad de vida inferior tanto a nivel personal como social. Estas personas suelen rendir menos en el trabajo y carecen de una óptica red social con la que relacionarse.

Como hemos comentado anteriormente, las emociones negativas inciden de forma peligrosa en la salud. Una de las emociones que más influye es la ansiedad. Este tipo de emoción incide directamente en la respuesta inmunológica del cuerpo, llegando a propiciar enfermedades como la gripe o infecciones como los herpes.

El estrés sería otra de las emociones claramente nocivas para la salud, y por ende también la depresión, ya que muchas veces van asociadas.

Por otro lado, el miedo sería otra de las emociones que afectan directamente a la salud de las personas. Si bien se ha dicho que el miedo es necesario para la supervivencia de la especie ya que te mantiene en un estado de alerta, también posee su lado negativo. Mediante la sensación del miedo, el organismo sufre algunos reveses. El miedo puede llegar a paralizarte, produce cambios en el ritmo cardíaco, las pupilas se dilatan, el pelo se encrespa y el pecho aumenta su capacidad  para poder abarcar el volumen de aire inhalado. Todos estos cambios corporales son el resultado ante la respuesta del miedo. En estos casos el cuerpo sufre un consumo de energía considerable y un desgaste para el organismo.

Así que, tal y como habréis podido observar, las emociones negativas como la ira, la ansiedad, el estrés, la depresión o el miedo no deben subestimarse ya que desafortunadamente influyen de forma considerable en la salud de las personas.

Del mismo modo, hay que tener en cuenta, que las emociones negativas tampoco son la causa o el origen de las enfermedades, sino que éstas pueden llegar a influir considerablemente en ellas. En cambio, a través de las emociones positivas, el ser humano puede llegar a “encaminar” de forma más satisfactoria las enfermedades o vicisitudes de la vida que nos podemos ir encontrando.

Como habéis podido observar, las emociones positivas y negativas influyen de forma importante en la salud de las personas para bien o para mal. Deberíamos hacer un buen uso de ellas.

Tal y como se ha comentado en algún momento de la narración, por suerte, las emociones también son educables. Podemos enseñar a cómo potenciar y utilizar las emociones en beneficio nuestro. Pero eso, si os parece, mejor lo dejamos para otro día y para otro post. 🙂