Las tendencias actuales en la compra de coches nuevos

En el mundo de la automoción tanto los propios conceptos como la aplicación de los mismos han ido avanzando y cambiando a lo largo de su relativamente breve pero intensa historia. Ese conjunto de cambios podríamos llamarlo simplemente “evolución del sector automovilístico”. Sin embargo no sería del todo apropiado pues a veces el cambio nos ha implicado cierta involución, tanto a nivel de técnica como del propio concepto o tendencia.

Hoy en este sector creo que vivimos sumergidos en una evolución involutiva, avanzamos en unos aspectos en detrimento de otros.

Los conceptos iniciales sobre los que re regía la automoción se basaban exclusivamente en ir cubriendo las necesidades de la población, luego una vez cubiertas, los conceptos siguieron cambiando y evolucionando hasta llegar un momento donde si no existían nuevas necesidades estas se debían crear, es decir, crear y fomentar nuevas necesidades hasta llegar a conseguir crear tendencias.

Así se consigue un ciclo constante de renovación y supervivencia donde las nuevas necesidades y las tendencias implican un constante consumo y gasto que ayuda a preservar la existencias del sector de la automoción. Sector que es el verdadero motor, menuda redundancia, de la economía de muchos países.

Todo estos cambios, a veces no necesarios desde una óptica real y física, nos llevaron hace escasos 15 años a tener vehículos siempre muy por encima de nuestras necesidades reales, hablo de grandes coches en los que o bien nos sobraba espacio o bien lo ocupábamos con elementos sobrantes, a mayor tamaño, más materiales, mayor coste de producción, mayor consumo, mayor emisión de contaminantes, no importaba, además disfrutábamos de deportivos con unas potencias que en muy escasas veces podíamos necesitar, pues las limitaciones de velocidad estaban y cada vez parece que lo están más muy por debajo de las capacidades de esos coches.

Conoce más tras el salto.

Al final arreció la crisis económica y el panorama comenzó a cambiar, o quizá no fue culpa de la crisis si no de un tendencia más, total que acostumbrados a cambiar el coche cada poco años estimo que entre 4 y 5 años, pasamos estirar el ciclo de renovación de nuestros vehículos por encima de los 7 años y una vez llegado el cambio nos conformábamos con modelos de menor potencia, buscábamos los consumos bajos posibles. Así que acabamos casi todos con coches equipados con motores diésel, coches que más o menos han durando hasta hoy cuando la crisis parece remitir aunque sólo sea en la ficción, pero parece que ya no se repite tanto aquello de “es la crisis, es la crisis”, creo que como cualquier otro animal te acabas adaptando a medio, a lo que hay, pero… quizá hoy cuando hemos tenido inviernos con días por encima de los 25 grados y arrastramos una sequía y falta de lluvias más que preocupante cuando se empieza hablar de otra crisis, la crisis ecológica, otra de esas tendencias que parece que finalmente está haciendo mella en el sector automovilístico.

Y es que la innovación en el sector del automóvil ha sido especialmente convulsa en estos últimos años, siendo este un sector de mucho peso en la mayoría de economías de occidente, así que tras el bajón de los coches diésel, que han pasado de ser coches ejemplares debido a su reducido consumo a ser los señalados como responsables, en parte, del cambio climático por emitir más gases contaminantes que el resto de motores de gasolina, eléctricos e híbridos. A su vez, al desprestigio de estos vehículos diésel se les han sumando el hecho de ser objeto de prácticas poco legales entre algunos fabricantes, que manipulaban su centralita con sistemas electrónicos para reducir sus emisiones cuando los mismos eran sometidos a pruebas de homologación de gases contaminantes en las ITVs.

Así que el patio ha cambiado, y mucho en los últimos cinco años, incluso en el plano urbanístico ya que ahora en algunas ciudades no podrás circular si tu vehículo no tiene un porcentaje de emisiones contaminantes reducidas, pagarás más impuestos por conservar tu coche antiguo. Inclusive ir al trabajo al centro de la ciudad es hoy económicamente inviable, ya no se puede aparcar en las calles de forma gratuita, zonas azules, rojas, verdes y de cualquier color, pero todo ellas plazas de pago con las que nutrir las arcas de los ayuntamientos. Muchas avenidas y calles de gran tráfico pierden carriles para los usuarios particulares, se los ceden de forma exclusiva a los medios de transporte, sean autobuses, tranvias o taxis, y sobretodo a las bicicletas.

Bye bye coches deportivos

Ya no existe en los concesionarios una gama de modelos deportivos tan nutrida como antes, donde los GSi GTi y demás compactos de altas prestaciones eran objeto de deseo de muchos jóvenes.

Ahora los que suben, los adolescentes y los recién estrenados adultos rara vez buscan hacerse con el carnet de conducir como una prioridad absoluta y necesaria. No sueñan con disfrutar de la independencia que les otorga el coche, al menos muchos de los jóvenes que conozco hoy viven alejados de estos conceptos, ahora con sus primeros sueldos se comprarán la última consola, o viajarán lejos a conocer otras culturas, pero en avión. Su medio de transporte preferido es el público, porque contamina menos y de tener algún medio de transporte personal, probablemente este sea un patinete eléctrico, o a lo sumo soñarán con un coche 100% eléctrico o un híbrido, el cuento cambia así que vamos a dar un repaso a las tendencias en automoción que nos podemos encontrar en cualquier concesionario.

Antes, todas las marcas tenían uno dos o incluso tres modelos deportivos de altas prestaciones y a veces, dependiendo de la marca a precios realmente contenidos. Por poco podía contar con un vehículo potente que te permitía afrontar grandes viajes y realizar adelantamientos en carreteras de montaña. Equipabas ruedas anchas, bonitas llantas y algún que otro alerón. Daba igual si te gustaba el vehículo más pequeño, el mediano o el grande todas las marcas en todos sus segmentos ofrecían una versión sport. Ahora quizá sólo algunas marcas y en sus modelos compactos de 3 puertas ofrecen a lo sumo una especie de GTi. Y es que hoy lo deportivo no se lleva si no lo eficiente y tecnológicamente avanzado. 

En todo este tiempo los coches han crecido como casi siempre, ahora un Nissan Micra es como un Volskwagen Golf de diez años atrás, y algunas “especies” han quedado un tanto apartadas como los monovolúmenes, tan de moda hace unos años, ahora se pierden, su ventas se diluyen ante el nuevo rey, el SUV.

SUV vs monovolumen

Al escribir este artículo destaco algunas generalidades como que hoy se llevan los vehículos del tipo SUV que son los que marcan hoy la tendencia. Esta palabra de SUV es un acrónimo de “Sport Utily Vehicle” es decir “coche deportivo útil”. Un nombre más que aportar despista. Ya que en el fondo son una especie de coches normales del segmento de los compactos pero claramente más altos, con cierta apariencia de 4×4 refinados, de hecho podemos confundirlos con los 4×4 que se llevaban hace un par de décadas aunque en su mayoría estos coches SUV sólo tienen tracción a las ruedas delanteras,

Desde su aparición este tipo de vehículos, los SUV parecen haber sustituido por completo al concepto de monovolumen.

A decir verdad el tipo de coche que pertenece al segmento monovolumen ya casi no se venden, según datos contrastados por un estudio su cuota de mercado para este pasado año 2017 se quedó en un presencial 7%. Para muchos, y yo me incluyo, los monovolúmenes resultan quizá demasiado grandes para aparcar y quizá demasiado excesivos para todo, haciendo un esfuerzo por ser lógico y mirando al pasado, 20 años atrás, familias típicas de 4 5 y hasta 6 miembros, es decir con dos o más críos que las medias actuales se embarcaban en sus vacaciones, que duraban un mes completo y no una semana o dos como hoy, con coches compactos, pequeños. Se iba cargado hasta los topes bicicletas incluidas y camino “pal pueblo”.

Quizá por reminiscencias de los apretujones y la falta de comunidad en esos largos viajes donde el aire acondicionado era el abanico de la abuela, los compradores de coches han tendido a partir del año digamos que 2005 y hasta hace relativamente unos 5 años, a comprar monovolúmenes sobre los coches compactos o berlinas. De esa forma podían acomodar mejor a sus hijos, aunque casi mejor hablemos en singular, acomodar a su único hijo, la natalidad ha descendido, pero el espacio necesario se ha incrementado. Sobretodo que no faltase espacio. Los años han acabado desterrando este tipo de coches furgoneta pero aún así no ha conseguido aún reducir el tamaño, la gente sigue optando por el coche grande ande o no ande, como los SUV.

Pero eso es en cuanto a formas, nos falta atacar al corazón del asunto, las tendencias actuales en cuanto a motores

Gasolina vs Diesel en un coche

Si bien hace años en cualquier comparativa entre dos vehículos publicada en los medios se hubiera centrado en los modelos que equipan motores turbo diesel por su gran volumen de ventas, hoy el panorama ha cambiado y la mejora en la eficiencia de los motores actuales de gasolina conjuntamente con las correspondiente reducción en cuanto a las emisiones nocivas para el medio ambiente nos ha hecho centrarnos casi exclusivamente en los motores de gasolina.

El coste por kilómetro en un coche gasolina continua siendo superior al de un vehículo diésel, es decir es una involución de cara a la economía del comprador. Pero esto a los estados no les importa, ese coste extra lo paga el usuario, el ciudadano, a cambio ellos, los gobiernos, ingresarán más dinero si te compras un gasolina que si adquieres un diésel pues los grandes impuestos que gravan los combustibles son porcentuales y por tanto proporcionales, a mayor coste por kilómetro, mayor beneficio impositivo.

Entonces, ¿cuál es la mejora real de volver a motores de gasolina? pues… el bonito rugido del motor, porque los niveles de ruido son casi los mismos ya que los diésel de última generación ya apenas hacían, al menos una vez dentro del habitáculo, eso sí, el sonido de un motor gasolina estarás de acuerdo que es infinitamente más bonito. Las vibraciones que en un gasolina son casi inexistentes, el reprís, superior en un motor de gasolina aunque si el diésel tenía turbo, como casi todos los diésel, esta diferencia casi ni se apreciaba y a lo sumo era un sensación de falta de respuesta durante un cuarto de segundo a lo sumo hasta que el turbo soplaba, una vez soplado las tornas cambian y el diesel sube más rápido de vueltas. El rango de revoluciones es entre 2.000 y 3.000 revoluciones más en el gasolina, puedes estirar más las marchas que un coche diésel.

Por otro lado, y quizá esto si que es tendencia, con un motor de gasolina serás socialmente responsable en términos ecológicos, sabes que están contaminando menos al circular con tu vehículo. Aunque sinceramente no se hasta que punto esto va a restar algo al constante deterioro al que sometemos al planeta, realmente no se ver muchas más ventajas.

Motores híbridos que mezclan gasolina y electricidad

Un vehículo híbrido combina dos energías para una misma causa, moverse.  Utiliza dos motores de forma alternativa o simultánea, dependiendo del momento o de su sistemas para conseguir el movimiento de las ruedas y por ende del coche.

Los vehículos híbridos de hoy en día pueden combinar gasolina y gas licuado, o fundamentalmente gasolina y electricidad.

Estos coches tienen dos tipos de baterías, la batería normal de arranque del motor de explosión o gasolina que digamos es parecida que la del resto de coches de gasolina del mercado y las grandes baterías que acumulan energía para alimentar al potente motor eléctrico que lleva potencia a las ruedas.

Hasta determinadas velocidades si el coche detecta carga suficiente en las baterías principales el coche utilizará únicamente el motor eléctrico y mantendrá apagado o en reposo el motor de gasolina. Superado este margen de velocidad o si le propinamos un pisotón y lo mantenemos al pedal del gas el coche arrancará en un instante el motor de gasolina para ofrecer toda la potencia de la que es capaz.

La baterías de estos vehículos híbridos se cargan al rodar con el motor de explosión en marcha, no necesitan ser conectadas a tomas eléctricas para ser recargadas como si que sucede en los vehículos exclusivamente eléctricos.

Quizá los motores híbridos son la solución ideal para los próximos 10 a 20 años, pero no se yo si es porque se requiere de una tecnología de fabricación especializada o porque otros motivos, pero parece que la mayoría de fabricantes a excepción de Toyota no están interesados en este tipo de motores, cosa que personalmente no entiendo.

Los motores eléctricos aún no se han desarrollado lo suficiente

No quería evitar hablar de ellos, pero realmente podría, al menos en este artículo donde trato de exponer ese “cómo está el tema de los coches en los concesionarios”. El coche eléctrico no es todavía, ni de lejos, tendencia. Son cuatro excéntricos los que los llevan en su día a día al trabajo y para sus salidas de fin de semana.

Lamentablemente aún no estamos preparados, no existen ni puntos de recarga suficiente ni estos vehículos elécticos ofrecen suficiente capacidad de autonomía, si bien hay fabricantes que ya prometen más allá de los 200 Km. esto es como el consumo de un motor de explosión en el catálogo, un engañi, siempre la autonomía es no menos de un 15% inferior a la del catálogo y un coche, pequeño, con una autonomía real yendo despacito que alcance los 170 Km. es insuficiente, primero porque los 170 Km. será en el caso de que partas con la batería al 100% cargada, y esa carga deberás saber que puede conllevar entre 4 y 8 H.

Motores de baja cilindrada y alta eficiencia energética

Ahora lo más normal es hablar de motores de 1.000 cc o a lo sumo alguno de 1.5 L y todos ellos entregando potencias cercanas a los 100 cv. Este efecto de reducida de cilindrada se denomina “down sizing” y mediante el se persigue el conseguir un decremento de las emisiones contaminantes para preservar el planeta y por ende a las personas y generaciones venideras. Planeta y habitable, sólo tenemos uno, al menos hasta el momento, así que el concepto que predican los fabricantes estarás de acuerdo que es correcto.

Con estos cambios se ha conseguido racionalizar algo más el uso del coche como vehículo particular, frenando en seco la escalada de potencia, escalada que no tenía mayor sentido que el “yo la tengo más grande” y así con ello conseguir bajar cilindrada y el número de cilindros aunque con la reticiencia de muchos, y así conseguir un alto rendimiento energético por cada centímetro cúbico del motor, esto se consigue con sistemas inteligentes de ahorro que sólo liberan toda la potencia del motor en momentos específicos tales como adelantamientos, subidas u otros momentos donde se requiera realmente ese extra de potencia.

Sistemas “Azules” para la reducción de contaminantes

Sistemas como AdBlue, que es el nombre de la tecnología y que los fabricantes la acomodan en sus vehículos bajo nombres que también incluyen la palabra “Blue”, como Bluetec, BlueMotion, BlueHDi es una tecnología que se ha desarrollado en exclusiva para los casi extintos, exagero, vehículos de combustibles diésel.

Sobre la tecnología AdBlue y otras tecnología anticontaminantes te hablaremos en un próximo artículo con mayor profundidad al respecto.

 

La balanza ecológica de un vehículo eficiente

No se yo hasta que punto la balanza ecológica en cuanto al resultado final de cambiarse un vehículo viejo a uno nuevo es realmente eficiente, tampoco se yo la vida útil que tendrán estos motores “eficientes” donde se intenta conseguir una potencia media igual a la anterior pero a base de “aditivos” como los motores turbo que pueden hacer acortar la vida útil del motor. Si un coche antes te duraba 15 años, y los nuevos eficientes nos van a durar 5 o 7, el gasto ecológico desde luego yo creo que no se reduce si no que se dispara y por eso aún me siento algo escéptico sobre la tendencia que está tomando el sector.

Si las mayores emisiones y consumo del vehículo viejo quedaran paliados por un constante cambio a un vehículo más eficiente, me refiero al global resultante, partiendo de los bienes ecológicos y materiales que se consumen para fabricar un nuevo vehículo. Es decir y comparando:

Si un coche de 10 años que denominaremos coche A consume 3x unidades medio ambiente al año ¿cuándo será medioambientalmente más eficiente en el tiempo otro coche nuevo llamado B que consume tan sólo 1 unidad de medio ambiente al año pero que para su fabricación y transporte hasta el comprador final se han precisado 6 unidades de medio ambiente? Este ejemplo está basado en datos ficticios y desconozco tan siquiera si existe una unidad medioambiental, supongo que sí, así como el consumo ambiental anual medio de un coche viejo, de uno nuevo y de las unidades necesarias para construirlo, pero creo que como mínimo un coche se debería tener unos 10 años para que al final las cuentas dejasen bien parado al nuevo bajo el concepto del “yo cuido el planeta”.

Al final aquella tendencia del “yo lo tengo más grande”, el motor, acabará en un más inteligente “yo cuido el planeta y tú no”… y si no al tiempo.