¿Qué tiene Instagram que todo el mundo se engancha?

Hay que reconocer que esta plataforma social ha conseguido en muy poco tiempo ascender como la espuma. Al igual que sucedió con su amiga Facebook, Instagram ha conseguido batir récords. Todo el mundo, o casi la mayoría, utiliza esta herramienta social como medio para visibilizar su creatividad -o no-, todo depende de cómo definamos el término “creativo” (ya veremos más adelante).

Recordemos que Instagram fue adquirida por Facebook en el 2012, y es que hay que reconocer que Mark Zuckerberg tiene ojo para atrapar las grandes oportunidades allá donde surgen, por algo Facebook es el monstruo empresarial que todos conocemos.

Instagram o la hoguera de las vanidades

Desde jóvenes, adolescentes, cuarentones y de aquí para adelante, “everybody” es usuario hoy en día de Instagram. Además, esta plataforma social no se dirige solamente, digamos, al usuario de a pie, sino que la mayoría de las empresas se anuncian a través de este medio para darse a conocer.

Existe desde el usuario convencional, aquel que sube las fotografías hechas con su “smartphone” mientras está disfrutando de sus vacaciones, hasta el usuario “repetitivo” que utiliza Instagram a la manera de un diario tradicional, e inunda la red con infinidad de fotos diarias, en la mayoría de los casos, de insignificante relevancia.

Vale, vosotros diréis: bueno, pero que cada uno utilice Instagram de la forma que quiera, ¿no?  – De acuerdo, sí, ¿cómo no?, pero estamos de nuevo con lo mismo, del uso al abuso se cometen los mayores errores.

En un inicio Instagram se creó como una plataforma artística social “amateur”, es decir, una red social ideal para todas aquellas personas que sienten o han sentido alguna vez que tienen algo que decir a los demás expresándolo de una forma gráfica o incluso artística. Con ese fin, mucha gente ha podido “colgar” en la red sus más que variopintas interpretaciones fotográficas de la realidad, ya sean de sus viajes vacacionales como de sus experiencias diarias.

No obstante, existe un volumen considerable de personas que utilizan este medio de expresión para hacer visible y palpable sus incontrolables ganas de notoriedad, publicando imágenes de todo tipo, hechas en cualquier momento, y en muchos casos, sin ningún propósito aparente de comunicación real.

Vamos, si queremos decirlo de forma contundente, sería algo así como un “vomitado” indiscriminado de cualquier tipo de imágenes, sean éstas cuales fueran.

Y es que, como he dicho antes, Instagram tiene algo que “engancha”. Te atrapa y no te suelta. Creo que un factor muy importante está relacionado, al igual que pasa con Facebook, con la reciprocidad del “otro” ¿Qué quiero decir con esto?

 

¿Por qué publicamos fotos en Instagram?

Pues, a ver, siendo honestos, cuando subimos o publicamos una foto en Instagram, ¿para qué y por qué lo hacemos? Un motivo sería porque nos gusta hacer fotos – vale, de acuerdo-, pero además también nos gusta enseñarlas, mostrarlas a los demás. Y, si además, estas fotos reciben muchos “like” o “me gusta”, pues muchísimo mejor, porque en ese caso nuestro ego se enorgullece y creemos que nos hemos convertido en unos artistas de renombre. Vamos, que el camino a la fama ya está hecho, solo queda un empujoncito, y a seguir publicando, y publicando y publicando…

Bueno, sí, sí, pero no nos pasemos, que aunque a todos nos guste mirarnos y recrearnos delante del espejo, a veces la imagen que éste refleja puede no ser de nuestro agrado. ¡Ojo al dato!, que quien avisa no es traidor, como dice el refranero popular.

Luego existe otro factor determinante que está relacionado con las listas de “seguidos” y “seguidores”.  Y es que en este aspecto también hay algo que decir, porque realmente nos encontramos que existe una jerarquización o tipología bastante diferenciada.

Están los “instagramers” famosos, los cuales poseen infinidad de seguidores, porque ya se sabe, seguir a una “celebrity” es muy “cool”, o si se prefiere en castellano: ser seguidor de un famoso sigue siendo muy “cool”.

Están los “instagramers profesionales”: muchos de ellos fotógrafos que utilizan este medio para publicitarse. Y luego el resto de empresas que lo utilizan de igual forma, independientemente de cuál sea su negocio.

Esta plataforma está repleta de fotos de moda, ropa, calzado, y todo tipo de accesorios para el uso personal o doméstico. También hay una variedad enorme de empresas de servicios con las que puedes contar en todo momento.

En definitiva, Instagram ha posibilitado un nuevo canal de comunicación y marketing global donde cualquiera puede anunciar sus productos y servicios a cualquier hora del día y en cualquier país del mundo. Instagram no tiene fronteras.

Por último, están el resto de “instagramers”, es decir, la gran mayoría, los que lo utilizamos habitualmente para publicar nuestras pequeñas o “grandes” creaciones… Aunque ojito con este colectivo, porque aquí sí que realmente te vas a encontrar de todo. Y cuando digo de todo, es de todo! No obstante, por decoro, omitiré muchas de las cosas que había pensado decir. Aunque otras no me las puedo callar!

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Pues eso, que Instagram está llena de imágenes banales y absurdas, de nuestro vaivén cotidiano, que no poseen ningún atractivo ni interés para el resto de los humanos, pero que ahí están, mostrándonos a diario la obviedad de nuestras vidas: que si vamos a comprar y nos hacemos un selfie, que si vamos a comer y nos hacemos un selfie, que si vamos a correr y nos hacemos un selfie, que si vamos a trabajar y nos hacemos un selfie, que si vamos en tren y nos hacemos un selfie, que si vamos al baño y nos hacemos otro selfie, en fín, podría seguir, ¿no?, pero para qué. Lo más fuerte es que muchas de estas imágenes proceden de entornos cercanos a ti, como pueden ser tu familia o tus propios amigos, pero bueno y qué más da, ¿no?, seguro que ellos pensarán lo mismo sobre ti, ¿no? jaja!

 

Menos mal que luego podemos recrearnos con bonitas fotografías de paisajes extraordinarios y alucinantes (y es que los programas de edición y retoque fotográfico hacen maravillas!) con las que envidiamos a los que han estado allí y han sido testigos de esas escenas. Y es que, ayyy!

Me gusta tu foto y además te sigo

Bueno, y por último están los “like”, los “seguidos” y los “seguidores”. Y díganme, ¿verdad que sabe muy bien que tus fotos gusten a cuantos más mejor, y además que te sigan por ello? Pues claro que sí, no conozco a nadie que lo niegue. Ésta precisamente, es otra de las razones principales del gran éxito que posee esta plataforma social.

Poder exponer tus fotografías, ser algo “exhibicionista”  (en el buen sentido del término), y además que te admiren por ello, son suficientes fundamentos de peso para que lugares como Instagram tengan cabida en un mundo cada vez más iconográfico y vanidoso.

Dicho todo esto, seguramente muchos piensen: ¿y qué? ¿Qué pasa? ¿Hay algún problema?…