Los diez mejores platos para el verano

¡Ya llega el verano!, y con él los calores y los sudores, ¡puff! Aunque de momento ahora mismo estemos todavía en primavera (por muy pocos días) ya se van notando esos “efluvios” estivales.

Si no queremos pasar otro año más quejándonos sobre el tipo de comida que debemos tomar en esta época tan calurosa, sería mejor, entonces, que le echarais un vistazo a las siguientes sugerencias sobre los diez mejores platos para el verano.

Pensad que con la llegada del  verano, normalmente nos sentimos mucho más pesados después de comer, y ello es debido a las altas temperaturas que tenemos que soportar; temperaturas que influyen considerablemente sobre nuestro organismo, y sobre todo, sobre nuestra digestión.

Además, resulta que en verano, con la llegada del calor y los días más largos (lumínicamente hablando), apetece mucho más salir a tomar algo, acompañados de amigos, o de familia. Y, una vez que sales, ya sabes, te va a costar mucho no tomarte alguna tapa o alguna cervecita de más. Con lo que con casi toda probabilidad, nuestra ingesta de alimentos rápidos y cargados de calorías va a pasar a formar parte de nuestra rutina alimentaria estival.

Entonces, para contrarrestar estos efectos nocivos para el cuerpo, pero riquísimos para el paladar, ya sabéis: las tapitas, las cervecitas, los vinitos…, lo mejor será que lo compenséis con vuestra alimentación hogareña.

Por ese motivo, a continuación, os mostraremos los diez mejores platos para el verano para que vayáis ensayando desde ya mismo.

Ensaladas de hojas variadas y verduras: este es uno de los platos típicos más ingerido en nuestra dieta mediterránea. De hecho, aunque su consumo aumenta cada año con llegada de la estación estival, es cierto que no paramos de consumirlo durante todo el año. Eso es debido a su gran versatilidad. Es muy fácil de preparar, en poco tiempo podemos improvisar cuatro cosas y ya tenemos preparada la ensalada. Por otro lado, aunque en verano nos apetece comer más ligero, con una buena ensalada cumplimos de sobra, y si nos quedamos con hambre, pues podemos combinarlo con un segundo plato.

 

Ensaladas de pasta: en este otro caso, al igual que sucede con las ensaladas de hojas y verduras, las ensaladas de pasta son ideales para consumir en verano. También son fáciles de hacer, rápidas y saludables. Además, en verano comer ensaladas frías apetece un montón. La gran ventaja que nos ofrece este rico plato, que igualmente consumimos el resto del año, es que gusta tanto a grandes como a pequeños. Además, podemos combinarlas con un montón de ingredientes. Si lo que pretendemos es cuidar la línea, se aconseja consumir pasta integral combinada con vegetales, huevo duro y trozos de atún o embutido bajo en grasa como es el pavo. Y, si nuestro problema no son los kilos, pues qué deciros, adelante, pues podréis escoger entre un gran surtido de todo tipo.

 

Ensalada de legumbres: pues en este caso, más de lo mismo. Al igual que sus hermanas, las ensaladas de verduras o de pasta, la ensalada de legumbres es ideal para tomar en verano. Tanto los garbanzos como las judías secas, al igual que las lentejas son legumbres perfectas para consumir fresquitas. Además son muy saludables para el organismo. Normalmente cuando llega el verano este tipo de alimentos solemos arrinconarlo porque lo asociamos más con el frío y con una alimentación contundente. Pero, en realidad, las legumbres son una opción muy válida para el verano, además, podemos combinarlos con otros tipos de alimentos, por algo se llama ensalada.

 

 

Gazpacho: podemos considerar que el gazpacho es la comida estrella del verano. Quizá sea uno de los platos preferidos para esta estación tan calurosa, básicamente porque siempre se sirve frío y es bastante fácil de preparar y conservar. Además, se consume en todo el país y se podría decir que es marca registrada de la casa, o dicho de otra manera “made in Spain”.

Aunque el gazpacho puede prepararse con diferentes alimentos, de hecho el que más triunfa, o el que te vas a encontrar habitualmente en los restaurantes o tiendas de alimentación es el que se elabora a base de tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite de oliva, vinagre y agua. No obstante, estos ingredientes puedes sustituirlos, eliminarlos o bien añadir algunos nuevos, todo es cuestión de gustos.

 

Salmorejo: el salmorejo pertenecería a la familia del gazpacho. Al igual que éste, se sirve frío y es muy fácil de preparar y conservar. Es quizá más nutritivo que el gazpacho al llevar ingredientes que incorporan proteínas e hidratos. Se suele preparar también con tomate, aceite de oliva, sal, ajo y vinagre, pero además se le añade migas de pan junto con huevo duro rayado o picado. Una vez mezclados y triturados todos los ingredientes se suele añadir unas tiras de jamón serrano por encima, con lo que se enriquece y gana sabor.

 

Ajoblanco: este plato típico de verano también pertenece a la familia del gazpacho y el salmorejo pero con una “ligera” variedad, y es que no incorpora tomate. No obstante, también es un plato que se sirve frío, recién salido de la nevera.

El ajoblanco se prepara a base de almendras, pan, ajo, aceite de oliva y agua. Aunque es un plato que se consume en todas partes la procedencia es sureña, concretamente de Andalucía. Este tipo de alimento o sopa fría suele servirse acompañada de fruta fresca como el melón (muy propio del verano), o también con frutos secos.

 

 

Pescado a la plancha: no podemos olvidarnos de este rico y sano manjar bajo en calorías como es el pescado cocinado a la plancha. Además de ser un alimento “anual”, es aconsejable consumirlo en verano, pues es una alimentación más ligera de digerir en esta época de tanto calor. Además si consumimos pescado azul tendremos un aporte extra de Omega 3, ya saben, dieta rica en ácidos grasos.

Entre los pescados que podemos comer a la plancha y que beneficiará tanto nuestra salud como nuestra dieta se encuentran aquellos como el atún, las sardinas, el salmón o los ricos boquerones. Además, todos ellos podremos combinarlos con ensaladas frescas o algún tipo de verdura hecha a la plancha, que también suelen estar deliciosas.

 

Carpaccio de verduras: el método del carpaccio (cortar en láminas finas los alimentos), sobre todo aplicado a las verduras es ideal para prepararlo en verano. Solo tenemos que cortar los productos en rodajas finas y macerarlos con aceite para que vaya impregnándose de su sabor, le añadimos un poco de sal, limón o las especies que queramos y listo para comer.

Podemos preparar carpaccio de berenjenas, pepino, remolacha…, aunque el que más triunfa  – y es que el sabor está muy bueno-, es el de calabacín. Troceado muy finito, con aceite de oliva, un poquito de sal, y algún ingrediente que le dé un toque dulzón, y estará para chuparte los dedos.

Es un alimento ligero, bajo en grasa, apetitoso y fácil de llevar, pues no notarás ningún tipo de malestar digestivo gracias a la forma de cocinar estos alimentos.

 

Cremas frías de verduras: este tipo de alimento es ideal para tomar en verano. Primero, porque está elaborado con verduras, que ya sabemos que aparte de ser saludables, aportan minerales, vitaminas y nutrientes buenos para el organismo. Segundo, la forma en que se presentan, a base de sopas frías, es perfecta a la hora de consumirla, ya que nos ayudan a combatir el calor, y son fáciles de ingerir. Tercero, podemos hacer tantos tipos de cremas  como verduras haya, o al menos, las que más nos gusten. En veranito, la crema fría de espárragos blancos triunfa, aunque también te la puedes hacer de calabacín, calabaza o lo que quieras. Además, las cremas las puedes combinar con otros alimentos como el pescado o la carne a la plancha, con lo que conseguirás una dieta muy equilibrada.

¡Ah!, se me olvidaba, también puedes preparar en lugar de cremas frías de verduras, cremas frías de frutas, o de verduras y frutas, muy al estilo “Detox” (que si te interesa este método de alimentación mírate este otro post, pincha >aquí<).

 

Ceviche: ésta es otra opción muy recomendable para tomar en verano. Normalmente el ceviche es un plato compuesto de pescado o marisco pero con una cierta peculiaridad. Está hecho a base de alimento crudo. Tanto el pescado como el marisco una vez troceado se mezclan con ajo, cebolla, sal y todo ello enjugado con zumo de limón o naranja agria.

Los tipos de pescado con los que elaborar el ceviche proceden del atún, la lubina, la dorada o la caballa. Para todas aquellas personas que les encante la comida más bien crudita, aunque marinada, disfrutarán con este tipo de manjar. Además, se considera una comida sana y baja en calorías.

El ceviche es un plato importado de otras latitudes. Se cree que el origen es peruano, aunque también se cocina en países como Ecuador, Chile, Colombia, México, y algunos más. No obstante, sea cual fuere el origen, no importa, desde aquí le damos las gracias pues se ha convertido en un plato veraniego por excelencia.