Los mejores adornos navideños del momento, diciembre 2017

¿Os habéis parado a pensar que ya estamos otra vez a las puertas de Navidad? Sí, sí, en menos de un mes estaremos de nuevo a tiempo de celebrar las ansiadas fiestas navideñas. Y es que parece increíble que haya pasado otro año y estemos, otra vez, preparándonos para recibir una nueva Navidad, sí, pero esta vez será ¡la del 2017!

¡Cómo pasa el tiempo! ¡Qué miedo! ¡Pero si acabamos justo de salir del verano! Es más, si todavía conservo un fresco recuerdo del agua del mar resbalando sobre mi “body”…!

¡Qué está pasando! Francamente, me estoy dando cuenta de que apenas puedo notar el paso de los días; es increíble comprobar cómo vuelan los días, las semanas, los meses…, y de nuevo tengo que estar preparándome para recibir las fiestas navideñas y todo lo que eso representa, claro!

¡Ayyy!, y es que cuando llega Navidad tenemos que pensar en un montón de cosas: que qué tipo de comida tengo que preparar este año, que cuánta gente va a venir a mi casa a celebrar las fiestas, que cuántos litros de bebidas debo refrigerar para que podamos saborearla como se merece, que cómo adorno la casa para que quede súperchula, y además, que sean los mejores adornos navideños del momento…

¡Y no hablemos de los regalos! Ese sí que es un tema aparte. ¡Madre mía, qué horror! Los regalos, pero ¿qué voy a regalar este año? Ya estamos con otra preocupación, con otro dolor de cabeza. Y es que si no era suficiente, “parió la abuela” (como bien dice el “dicho” popular).

No sé si os ocurre a vosotros, pero lo que os voy a contar es algo que siempre me sucede cuando llega la Navidad. Os lo voy a contar: pues la verdad es que resulta que por un lado deseo que así sea, es decir, que venga la Navidad, las fiestas, los encuentros familiares, los dulces y las comilonas, los regalos y las fiestas laborales. ¡Sí, OK, todo eso! Pero…

Pero, por otro lado, me asalta algo así como una especie de vértigo existencial muy difícil de definir. Cómo lo podría expresar…, a ver, dejadme pensar, pues veréis, creo que de esta manera: ¡no quiero que llegue la Navidad!

¡Pufff!, ¡ya está! ¡Ya lo he dicho! Vale, ¿suena fuerte, no? Pero es lo que siento, ya sé que es un poco raro, que cuesta entender, pero creedme, de verdad, lo siento de esa manera, es como una paradoja: quiero aunque no quiero a la vez. Por ese motivo, deseo y espero no ser el único ser “raro” en el planeta que piense de esta manera, espero y deseo que alguien sienta lo mismo que yo, que me comprenda, que empatice conmigo y que me diga: “¡sí, sí, a mí también me sucede, siento lo mismo que tú, no eres una incomprendida!”

¡Yujuuu!, ¡bieeen! ¡No soy la única!

Sabéis lo que pasa, creo que las expectativas que nos planteamos cuando llegan estas fechas tan esperadas nunca acaban de realizarse del todo como querríamos, como nos lo habíamos propuesto. Pienso que derrochamos demasiada energía en prepararlo todo, en que todo esté perfecto, en que todo el mundo sea feliz, que lo pasen bien… Estamos tan preocupados de que todo salga bien, que nos dejamos en el camino el “momento”.

Sí, creo que dejamos pasar sin darnos cuenta esos momentos que dedicamos a la “logística”. Estamos tan inmersos en los preparativos, y en lo que haremos y en lo que compraremos, que dejamos escapar el disfrute del instante.

Lo que pasa es que vivimos en un presente-futuro, y la vida nos engulle sin darnos cuenta;  no nos paramos a disfrutar el momento, se nos va el tiempo sin enterarnos; creo que por ese motivo nunca alcanzamos el deseo, la expectativa es engañosa…Pero vale, ya está, paro de filosofar;  lo importante es tener ¡FIESTA!, y celebrarlo con la gente que más quieres, ¡pues claro que sí!

¡Pues venga!, sin más preámbulos: ¡prepárate!, que las fiestas navideñas están a punto de llegar. Cómprate lo que quieras, compra todo lo que necesites para adornar tu casa, date prisa que ya faltan pocos días, no dejes para el último momento los preparativos, acuérdate que siempre sucede lo mismo: “que si me he olvidado esto, que si me he olvidado aquello, que dónde tendré la cabeza, que, que, que, siempre que…