Los mejores disfraces del 2018

Los mejores disfraces del 2018
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Parece mentira, pero ya ha pasado de nuevo otro año desde los últimos carnavales. ¡Qué miedo me da el paso del tiempo! Si es que en menos que canta un gallo entramos otra vez en ¡Navidad! ¡Es increíble!

Realmente apabulla comprobar la “relatividad” del tiempo; es impresionante darse cuenta cómo los acontecimientos de la vida se van repitiendo año tras año, y francamente, apenas te da tiempo de saborear el presente cuando estás inmerso (de nuevo) en el futuro.

La vida es un tobogán vertiginoso! ¿Sabes lo qué pasa?, pues que otra vez tenemos que estrujarnos la cabeza pensando en el tipo de disfraz que llevaremos este año. Ese hecho, a veces, puede llegar a convertirse en un suplicio. Hay tantas ideas sobre qué disfraces ponerse, que realmente cuesta horrores poder decidir cuál de ellos vas a vestir.

En todo caso yo te ofrezco unas sugerencias a ver qué te parecen, ¿vale?, pues te diré que entre los mejores disfraces del 2018 se encuentran: unicornios, camellos, orangutanes, princesas, caballos, osos panda, caperucita roja, payasos… Disfraces de Superman, Spiderman, leones, pingüinos, monjas, curas, romanos clásicos, medievales, Thor, Mario Bros… Disfraces de jugadores de fútbol, de rugbi, de basket, de balonmano… En definitiva, disfraces de lo que sea, porque la verdad es que hay para parar un tren, no te cuento más ya que la lista es interminable, decide por ti mismo, tienes donde escoger.

Yo, por si acaso, me compraré el mejor disfraz que encuentre para estar lo mejor disfrazada posible. Un@ nunca sabe, lo mismo encuentras tu príncipe azul, o tu princesa prometida, o tu unicornio deseado… 😉

El Carnaval: un poco de historia

El carnaval, tal y como ahora lo conocemos, con sus disfraces, máscaras, pinturas y fiestas en general, procede de la religión cristiana; de hecho, entre los carnavales y la Semana Santa transcurren exactamente cuarenta días, ¿os suena la cuaresma?, ahora os lo explicamos, aunque, antes de eso dejadme deciros que el nacimiento de los carnavales, a pesar de su base religiosa cristiana, es de origen pagano.

Se cree que los carnavales son unas fiestas que se inician en la era clásica romana donde se celebraban fiestas para honorar a los dioses como Baco, el dios romano del vino, o las llamadas Saturnales romanas, fiestas paganas que se celebraban en honor a Saturno.

Con el tiempo, estas fiestas fueron adoptadas por el cristianismo, aunque ahora mismo no entraremos a explicar exactamente cómo y en qué año cambiaron de “categoría” (aunque es una clase de historia bastante peculiar) pero sorprende saber el modo cómo muchas de las fiestas paganas han ido transformándose en eventos religiosos por una serie de intereses concretos.

Dicho esto, es interesante apuntar que en la época medieval, a través de los carnavales, la gente aprovechaba para desinhibirse mediante la ocultación de máscaras y disfraces, gracias a estas vestimentas, el pueblo osaba ridiculizar a sus opresores, tanto a los gobernantes, como al poder que regentaba la iglesia, tan temida en aquel entonces.

El carnaval era un periodo de permisividad y crítica social, donde casi todo estaba permitido. El pueblo mediante el uso de máscaras y disfraces subvertía, de alguna manera, el régimen político-social de la época.

El nombre de “carnaval”, si lo queréis saber, procede del término latín “carnem levare”, que textualmente significa, “quitar la carne”, y si os acordáis, como hemos dicho anteriormente, el carnaval y la Semana Santa están relacionados a través de la cuaresma, que en otras palabras, es el periodo de tiempo que media entre estas dos celebraciones (cuaresma= cuarenta días), tiempo en el cual se aconseja, si seguimos las “directrices” cristianas, el no consumo de carne.

Debemos “quitar la carne” durante cuarenta días, por ese motivo se celebraba el carnaval como símbolo de despedida a la carne. Pensad que durante la cuaresma se incita a practicar la abstinencia de todo tipo, junto con el recogimiento y el ayuno (aunque en la actualidad, yo diría que estas recomendaciones no son del agrado de todos, ¿verdad?). Veis, cómo todo tiene su qué!

Los carnavales más famosos

Aunque el carnaval es una fiesta celebrada en diferentes partes del mundo, existen unas determinadas fiestas “carnavaleras” que por sus características especiales son más famosas que otras.

Me estoy refiriendo a los carnavales más famosos del mundo, aquellos que tienen lugar en Europa, la mayoría, pero también cruzando el charco, y más concretamente en el continente americano.

En Europa, el carnaval con mayor reconocimiento internacional es, cómo no, el de Venecia, característico por sus increíbles máscaras y por los suntuosos vestidos de época que rememoran gloriosos tiempos pasados.

En España, al margen de los múltiples carnavales que se celebran en las diferentes comunidades de toda la geografía, habría que destacar el carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Espectacular desfile de carrozas y disfraces exóticos y atrevidos que cada año sorprenden por su originalidad.

Pero quizá, el carnaval que todo el mundo tenga en mente cuando se habla sobre estas fiestas, es el que se celebra en Río de Janeiro, Brasil. Sí, podríamos considerar que el carnaval más espectacular que se celebra cada año sea éste, el carnaval de Río de Janeiro.

Es impresionante ver cómo toda la población de Río se moviliza año tras año para presentar al mundo la fiesta “carnavalera” más grande de la tierra. Miles de personas participan en el preparativo de esta celebración desde un año vista, es decir, una vez finalizan los carnavales en curso, empiezan de nuevo a preparar los carnavales futuros. Es un ciclo perenne, pero vale la pena ver los resultados que se obtienen gracias a la dedicación constante de sus protagonistas.

Por otro lado, al margen de estos pocos carnavales que hemos mencionado, existen múltiples de ellos que son conocidos más allá de sus fronteras. Además, no todos se celebran en las mismas fechas, ejemplo de ello tenemos el carnaval de Notting Hill, en Inglaterra, que se acostumbra a celebrar para el mes de agosto (siempre tiene que haber una excepción, ¿no?).  El carnaval de Barranquilla en Colombia, o el de Veracruz en México o el de New Orleans en Estados Unidos (y muchos más), son claros ejemplos de estas típicas fiestas populares.

Así que, chic@s, a disfrazarse se ha dicho! Venga! Vámonos a la “rua”!