¡Por fin es viernes!

¡Por fin es viernes!
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¿Qué será lo que tienen los viernes que tan solo mencionar su nombre se te dibuja una sonrisa en la cara de oreja a oreja?

Os lo diré: ¡los viernes son el preludio de la felicidad!.

Felicidad desbordada al saber que durante los dos siguientes días no tendremos que ir a trabajar, ¿os parece poca la cosa?

Sí señores, ¡el viernes es el mejor día de la semana! Bueno, casi el mejor. Está claro que los mejores días son los festivos, of course!, pero no por ello hay que restarle mérito al último día laboral de la semana.

Es más, es que ese día hasta te levantas de buen humor, con ganas de empezar el día cuanto antes mejor. Tienes tantas ganas de salir de la cama que incluso no esperas a que suene el despertador. Como por arte de magia y, sin ni siquiera pretenderlo, tus ojos se abren de repente y ya! Ya estás despierto, listo para emprender la última jornada, es decir, las últimas horas de la semana laboral.

Por fin llegó ese día tan esperado durante toda la semana. ¡Por fin llegó el viernes! Y, con ello, todo lo demás, es decir, todas esas posibilidades fantásticas que depara el fin de semana.

Ya se puede dar rienda suelta a todos nuestros impulsos y deseos más desenfrenados …

Bueno, a ver, que a veces se me va un poco la olla… Que si me paro a leer y reflexionar un poquito, justo lo que acabo de escribir parece que no haya un mañana, y, tampoco es eso, ¿no? Lo que sucede es que, a veces, al exceso de imaginación, si no se le frena a tiempo, puede causar estragos.

Pero bueno, al margen de todo ello, hay que decir bien alto y fuerte: ¡por fin es viernes!

¡Sí, por fin!

Por fin podemos irnos de finde donde queramos. O, simplemente estar la mar de tranquilos en casa sin hacer exactamente nada. O, irnos de estrenos cinematográficos y hartarnos de comer palomitas (pero silenciosas, eh!, que tampoco hay que molestar a los demás). O, dejar pasar las horas delante del televisor o del ordenador, viendo nuestras series favoritas a la vez que encargamos comida a domicilio, esperando a que nos la sirvan mientras estamos tirados de cualquier manera en el sofá de nuestro salón.

Aunque también podemos hacer muchas otras más cosas… A ver, a ver, ¿qué más cosas podemos hacer en un fin de semana? Ummm, dejadme pensar. A ver, a ver, por ejemplo: podemos ir a montar a caballo, solos o acompañados, ¿no?

También podemos levantarnos muy tempranos (aunque no sea un día laboral) e irnos al bosque a perdernos un rato por su frondosa vegetación y, recoger (entre otras cosas) espárragos o setas, por ejemplo, ¿no?

Por otro lado, también podemos hartarnos de dormir hasta que nuestro cuerpo no aguante más y tengamos que levantarnos forzosamente de la cama por temor a quedarnos deshidratados o muertos de hambre de tanto relajamiento, ¿no?

También podemos hacer otra cosa, qué la verdad, no es del gusto de todo el mundo o de casi todo el mundo porque es bastante desagradable, aburrido y tedioso, aunque del mismo modo necesario, porque sino, decidme, cómo estaría nuestra casa si no la limpiáramos de vez en cuando, ¿eh?

Aunque también, ahora que pienso, también podemos dedicar todo el fin de semana a hacer aquello que más nos gusta, ¿eh?, ¿qué os parece?, ¿eh?, ¿ya sabéis, verdad?, sí, sí, ¿eh? Supongo que ya habréis imaginado qué cosa quiero decir, ¿no? Pues claro, ¡hombre!, eso mismo, qué os voy a contar! 😉

Pero… aún así, antes de todo eso, está el viernes por la noche; no podemos olvidarnos de ese pequeño-gran detalle.

Antes que llegue el fin de semana tenemos una cita ineludible con nuestro lado más fiestero. Es cuando toca quedar con los amigos o las parejas e inaugurar con una cena o un picotero, nuestro ansiado y deseado ocio semanal.

Aunque, por otro lado, irse de cervezas, tal cual, es otra de las alternativas más loables que existen para desconectar del estresante ritmo semanal. Sea como fuere, irse de cervezas, vinitos o refrescos es igual. Lo importante es irse, ¿verdad?

Pues eso mismo amigos, que el día más importante de la semana (exceptuando los findes) es el viernes. Porque con la llegada del viernes podemos hacer todo lo que hemos comentado y más, solo hay que dar rienda suelta a nuestra imaginación y ya está, el resto viene rodando.

¡Por fin es viernes!