Preguntas sobre el coronavirus

Preguntas sobre el coronavirus

Preguntas sobre el coronavirus

Tengo preguntas sobre el coronavirus, y albergo muchas sospechas sobre lo que algunos ya han respuesto.

No se yo, si alguien puede de una vez por todas darme convincentes respuestas a mis preguntas sobre el coronavirus.

La información que nos dan los medios viaja desde su emisor, los científicos hasta los políticos y creo que se tiñen de un raro color, además esas respuestas jamás peduran por más de una semana.

Un día nos dicen que las mascarillas faciales no sirven para nada, al otro son de obligado uso, otro día nos dicen que el virus sólo dura una hora, otro día nos dicen que aquel virus todavía puede seguir vivo, esto parece un «eterno depende».

Creo que no me quejo de forma banal al exigir respuestas a mis preguntas, si no con una razón de peso que no es otra que la que me obliga a quedarme en casa y no relacionarme socialmente durante ya más de 40 días. La responsabilidad, y de su mano el miedo a contagiarme y/o contagiar.

Un tiempo denso, largo, que acaba pasando factura y sobre el que se van sucediendo ya innumerables preguntas sin sus respuestas convincentes.

¿Virólogos o epidemiólogos o estadistas?

Por eso… con mis preguntas sobre el coronavirus en la mano, no se a quién recurrir ¿Hay algún virólogo en la sala? como aquella mítica comedia. Y es que me apremia la necesidad de reír, cada día que paso encerrado, resulta más vital para mi.

Aunque quizá la pregunta no sería sobre un virólogo si no sobre un epidemiólogo,o incluso a un matemático, con sus cálculos de progresión y probabilidad basada en datos, así que ¿hay algún estadista en la sala?

En todo caso, a todos ellos interpelo, y me anoto aquí las correspondientes definiciones de ellos a día de hoy, que claro, como todo lo que atañe a esta pandemia, puede variar también mañana.

Virólogo: Médico o biólogo especialista en virología. Los virólogos estudian los virus y otros agentes genómicos de menor complejidad.

Epidemiólogo: Médico especialista en epidemiología. Estudia modelos, las causas y el control de las enfermedades grupales.

Estadista: Especialista en la rama de las matemáticas que estudia la variabilidad y las leyes de la probabilidad.

Al habla los que no saben responder preguntas

Si bien ya tendríamos identificado al grupo que debería respondernos las preguntas sobre el coronavirus, parece que las respuestas siempre nos llegan a través de otros, no se si alteradas o dulcificadas, pero ninguna de sus respuestas me parece convencer más allá de unos días o semanas, pues los datos los rectifican a menudo. Me refiero a los políticos y a algunos periodista de opinión.

En su defensa tendré en cuenta que esta pandemia es algo nuevo, tanto que mi corrector automático me la subraya como mal escrita. En todo caso como tal, hay que dar margen a aquellos que deben darnos respuestas, y que parece ser que son los que nos gobiernan, aunque también lo mal intentan aquellos que ansían gobernarnos, aunque sea a cualquier precio, incluso con cierto malgusto y ardor, en todo caso todos ellos, los políticos, me parecen un grupo que ni conocen las respuestas ni las conocían.

Por esta razón probablemente los políticos, a su vez deben tirar de otros que probablemente deberían conocerlas, los científicos. Y el ciclo se realimenta, así que los dejaremos a un lado, por el momento y vamos a formularles preguntas a ellos.

A vueltas con los científicos

Las respuestas a muchas preguntas sobre el virus y su enfermedad, o bien no existen todavía esas o bien los científicos las van cambiando y con ello adaptando su discurso a diario en base a los nuevos datos recogidos y a una experiencia, en definitiva, analizan datos tal cual haría un estadista o incluso un periodista.

También me parece detectar que algunos científicos van con cierto cuidado de no contradecir las palabras de otros científicos, o políticos, aunque claramente se ve y se entiende que puedan disentir.

Inclusive algunos de estos científicos, colorean enormemente sus discursos con claros visos políticos o inclusive ocultas intenciones, son lo que yo llamo los cientipolíticos, estos que además se auto abanderan como poseedores de un conocimiento superior al d los demás, aunque me temo que poco saben sobre el virus que nos acecha y los ves aplicando fórmulas genéricas y discursos que han más o menos funcionado en otras enfermedades, enfermedades que ni se parecen ni vienen a cuento. Estos son quizá los peores para darnos respuesta, ya que frecuentemente parecemos hacerles caso.

La misma OMS, que debería haber velado por nosotros, me ha defraudado, desde mi desconocimiento ha cambiado de discurso varias veces, nos ha llamado hipocondríacos a muchos cuando nos preocupábamos, cuando hablábamos de cerrar las fronteras a los ciudadanos de los países donde se inició el foco viral. Lo hacíamos por pura lógica, lejos de racismos ni otros escudos innecesarios.

Luego están los estadistas, y los economistas aunque a estos los pondría en otro párrafo, en otra sección ya que muy a mi pesar parece que son de los pocos que si que saben de lo que hablan y que poco a poco podrán dar respuestas a nuestras preguntas.

Sin más, vamos a formular algunas, tengo más, pero creo que ya me extiendo en exceso.

¿Cómo se llama el virus, y la enfermedad?

Yo creía tenerlo suficientemente claro, pero es que medios, políticos e incluso periodistas le cambian de nombre y mezclan patógeno con enfermedad cada dos por tres, total que ahora dudo.

Por lo que creo haber entendido el virus se llama SARS-CoV-2 y pertenece al género género Betacoronaviru de la familia/tipo de virus denominados Coronaviridae, que popularmente les llamamos, coronavirus, tanto el nombre del virus como el tipo son de género masculino y deberemos referirnos a él como «El coronavirus» o «el SARS».

Al infectar a un humano genera una enfermedad que se llama Covid-10. El género de dicha enfermedad es femenino y deberemos llamarla «la covid-19»

Por cierto el virus se escribe SARS-CoV-2 con estos guiones de por medio y con un número y una minúscula… probablemente el que lo bautizó estaría pensando en la contraseña de su Wifi.

¿A qué se parece este virus?

Ya que todavía no lo conocemos y la espera puede ser literalmente mortal, son muchos los científicos que buscan parecidos con otros virus ya catalogados, y a diferencia de lo que se puede pensar a simple vista parece que no se parece mucho a su predeceso, a la supuesta versión 1, del virus, el SARS-CoV-1… entonces, virólogos o investigadores ¿Por qué lo bautizáis igual?

Su mayor parecido es con el virus BatCoV RaTG13, que también está presente en murciélagos.

Según afirman, este virus, el SARS-CoV-2, podría llevar en el planeta unos 40 años y podríamos haberlo estado sufriendo silenciosamente y de forma totalmente asintomática, lo que complica un poco todo.

¿Ha sido producido el virus en un laboratorio?

Tras analizarlo, los científicos comentan, aunque con otras palabras, que su estructura rompe con lo conocido hasta ahora, diciendo que mediante ingeniería genética de virus no se podría haber llegado hasta tal combinación.

Es decir, parecen decir que no, aunque creo que no lo afirman categóricamente. ¿Alguien que me lo afirme con datos?

Si que apuntan, aunque con la boca pequeña o no lo suficientemente abierta, quizá para evitar el contagio de mi estupidez y la de muchos como yo es que ha sido un producto de la naturaleza.

La denominada promiscuidad viral ha acabado en producir esa combinación que desgraciadamente nos afecta y para la que no estábamos, ni estamos preparados, al menos en occidente.

Es un el sudeste asiático donde una pequeña parte de la población, un 3%, tiene anticuerpos ante los coronavirus procedentes de murciélagos, algo habitual ya que se encuentran expuestos a ellos.

Y me pregunto, una vez conocida ¿no sirve esta inmunidad de este 3% como base para crear un medicamento eficaz o inclusive una nueva vacuna?

¿Qué o quién nos lo ha transmitido?

Aquí comienzan las dudas, pues parece que todos los científicos apunta hacia una misma dirección, un murciélago, ser vivo al que los animalistas probablemente exculparían porque el no tenía la voluntad de provocar más de 150.000 muertes en el planeta… más las que no se cuenta.

Pero los científicos dicen, hasta parecen alardear de que los murciélagos pueden llegar a tener cientos o miles de virus diferentes que pertenecen a la familia del coronavirus como el que nos afecta, no se… pero digo yo que habría que valorar nuevamente el tema.

A día de hoy son 6 los tipos de coronavirus conocidos que sabemos que afectan al ser humano. Mi pregunta sería ¿6 de cuántos?

Quizá su aporte a la cadena trófica es directamente motivo suficiente para que no se minimice o aísle a estos seres vivos, no obstante, conozcámoslos más por favor.

Transmisibilidad del murciélago al hombre

Los científicos nos dicen que un virus no puede saltar del murciélago al hombre, y que ha debido mediar otro animal antes de alcanzar a los seres humanos.

Este animal podría ser el pangolín, aunque tampoco se está seguro de ello, pero es cierto que se han encontrados partes de la secuencia del genoma del virus en diversos tejidos de pangolín, aunque según otros científicos no son como el SARS-CoV-2 al 100% siendo entre el 85 y el 92% su similitud.

En fin, que el culpable, porque desde luego esto no ha aparecido de una piedra, parece ser que es un roedor volador de feo aspecto que ha contagiado a otro tipo de animal, probablemente el pangolín y donde el virus ha mutado hasta hacerse compatible con el hombre.

Transmisibilidad del hombre al animal

La alerta saltó hace escasas semanas cuando se detectaron algunos felinos infectados con el virus, estableciendo finalmente que podía existir la transmisión del hombre a sus mascotas, especialmente los gatos.

Si bien la detección inicial de coronavirus en animales, además del propio murciélago y los pangolines, fue en un tigre en un zoológico, mi pregunta en este punto, es ¿Cómo se ha contagiado un tigre? ¿Está el cuidador o el que alimenta el tigre primeramente infectado?

Preguntas que quedarán en el aire.

¿De dónde procede este virus?

Pues de la China, en esto si que han sabido respondernos. Concretamente de la ciudad de Wuhan, y ya rizando el rizo el bichito lo localizan por primera vez en un mercado de animales vivos de esta ciudad.

¿Cómo se sabe que es de ese lugar tan concreto? Más aún cuando según dicen en el mejor de los casos desde la infección hasta los primeros síntomas deben pasar al menos 15 días, si bien ocasiones pueden ni llegar a existir esos síntomas.

A su vez los primeros síntomas son una ligera fiebre, tos y ahogo y no es hasta bien pasados 18 días cuando se suelen dar complicaciones que pongan en entredicho la vida y por ende que sean lo suficientemente en alerta a los médicos como para querer saber la causa de la muerte, una causa que se camufla de neumonía, y claro, digo yo que debieron ser varios los casos hasta sospechar que ahí había algo más o algo nuevo que estaba provocando esas neumonías.

Una vez se realizan las pruebas y se descubre un nuevo patógeno, un virus que no es comparable a otros existentes, ¿cómo determinan el lugar del origen?

Me pareció escuchar que cruzaron datos de lugares que había visitado varios de los pacientes que presentaban ese patógeno y existió la evidencia de que varios de ellos habían estado un mismo día en ese mercado.

Entonces me pregunto, si el virus estaba en el mercado en un animal ¿no podemos reducir la búsqueda del origen a aquellos animales que habitual o excepcionalmente se vendían aquel día en el mercado?

¿Qué hicieron todos y cada uno de los infectados ese día en común con los otros? Esto quizá serviría para determinar si la primera infección ocurrió por contacto, por consumo, o por el aire.

¿El virus he capaz de infectar desde el minuto 0 o precisa un número determinado de horas o días para convertir al infectado también en infectante? Esto podría limitar más aún el foco, ya que si no te convierte en contagiador rápidamente, y lo hace al más puro estilo zombie, quizá el foco era tan sólo uno y por tanto más identificable.

El tratamiento para curar el Covid19

Nos dicen que reflotan medicamentos antiguos, ya aprobados hace años para tratamientos contra la malaria, el sida y otras enfermedades, pero todo parece avanzar igual de lento que si fueran nuevos medicamentos. Me pregunto sí ¿también hay que someter a los medicamentos reflotados a un periodo largo de ridículas y tardías pruebas de nuevo? 

En este punto los científicos me saltarán a la yugular argumentando de que las pruebas son necesarias, que garantizan no se seguridad y que si blablablá, mientras la gente muere, y lo hace en cantidades obscenas día tras día asfixiadas en camillas, cuando tienen suerte si no en sillas abandonados en los pasillos de numerosos hospitales.

Por si fuera poco cada día restan más efectivos y materiales paliativos y curativos. Y digo yo, ¿no podemos acortar las malditas pruebas a lo mínimo mínimo mínimo?

La homologación de ayer no sirve hoy

Y luego llegará la vacuna… tarde, insuficiente para toda la humanidad, y con ello cara muy cara, fuera del alcance de los países y las zonas más pobres.

Quizá deban replantearse ahora y no más tarde, los procedimientos para la aprobación de nuevos fármacos, porque aunque hasta el año pasado teníamos cierta sensación que el sistema establecido nos han funcionado bien, parece más que evidente que hoy se han quedado claramente obsoletos, no podemos esperar más con el panorama actual. ¿Con quién hay que hablar para aligerar los procesos?

Y con las vacunas, llegarán las patentes… y no todos los laboratorios podrán trabajar en su producción pues si no pagan, no podrán producirla, y si no se producen suficientes, continuarán habiendo muertes.

¿Podemos prohibir las patentes que salvan vidas?