Primeras impresiones cuando vas de viaje

Este artículo trata sobre las primeras impresiones que recibes cuando te encuentras ante una situación nueva o desconocida. Situación que te encuentras, normalmente, cuando vas de viaje.

Bueno, de hecho, de lo que queremos hablar precisamente es de eso, de las primeras impresiones que recibes cuando vas de viaje y te encuentras con lugares nuevos y desconocidos.

No sé si te has preguntado alguna vez (yo sí, por eso te lo comento), lo siguiente: saber cómo se sienten y cómo reaccionan las personas ante situaciones nuevas. Si ese es tu caso (como es el mío), entonces, ¿no te gustaría saber algunas cosas, como por ejemplo?: ¿qué piensas cuando llegas a tu destino y observas por primera vez tu nuevo entorno?  ¿Es cómo te los esperabas? ¿Se cumplen tus expectativas? ¿Es lo que habías pensado?… Cosas de este estilo es de lo que queremos hablar.

Si te apetece, sigue con nosotros y desgranemos esas primeras impresiones que te he comentado anteriormente.

¿Qué sientes, qué piensas cuando vas de viaje?

Pues como íbamos diciendo, el caso de análisis que nos hemos planteado trata sobre las primeras impresiones o sensaciones (llámalo como quieras) que uno recibe ante lo desconocido (parece que me repito como el ajo, pero esa no es mi intención).

Nos queremos centrar en las vacaciones porque suele ser ese plazo de tiempo que reservamos para el disfrute de nuestro bienestar, una vez liberados de cualquier tipo de ataduras o compromisos varios (llamémosle trabajo, puf!!!)

Queremos que durante nuestras vacaciones todo esté perfecto, por eso mismo las primeras impresiones que recibimos suelen ser muy importantes porque en definitiva serán las que nos ayudarán a decidir nuestras acciones presentes y futuras.

Si por ejemplo, nuestras primeras sensaciones son buenas, seguramente repetiremos el destino en el próximo viaje. Aunque tampoco es necesario que todo sea genial, eso sí, siempre y cuando la suma de los “pro” supere los “contra”, lo más probable es que volvamos en un futuro más o menos próximo.

Sin embargo, si nuestras primeras impresiones no son lo que esperabas o incluso son desagradables, ten por descontado que no volverás a repetir esa experiencia nunca más. Bueno, quizá me pase, y vuelvas a caer de nuevo, ya se sabe, como dice el refranero popular:  “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

No sé si te ha pasado alguna vez que cuando llegas al lugar de destino se te queda una cara de panolis, porque ese apartamento que habías reservado no se parece en absoluto a las fotos que habías visto anteriormente. Está claro que en ese caso las expectativas no se cumplen, es más, en ese momento te sientes decepcionado, frustrado…Qué te voy a contar, si tú, al igual que yo, has pasado por la misma situación.

En ese caso tienes dos alternativas, o adaptarte y encontrar el lado positivo de tu nuevo entorno, o bien, amargar tus vacaciones durante el tiempo que te queda (cosa que no te lo aconsejo).

¿Puedo fiarme de mis impresiones?

También puede suceder que “a priori” las sensaciones recibidas no son muy buenas, pero conforme va pasando el tiempo empiezas a valorar algunas cosas que habías descartado o censurado en un inicio. En este caso las primeras impresiones recibidas podrían valorarse como ¿falsas impresiones?, o ¿no existen las falsas impresiones?, sino que ¿las impresiones son de una única manera y no pueden ser de ninguna otra?

Sea como fuere, te das cuenta de que ha habido una graduación positiva, y tu gusto ha cambiado de una impresión negativa a una positiva. No obstante, de igual manera, puede suceder todo lo contrario o a la inversa; y es que puede pasar que todo se “torne” negativamente, y aquellas sensaciones tan buenas que recibiste al principio desaparezcan.

Entonces, dicho todo esto, no paras de preguntare, pero ¿de qué impresiones debo fiarme? ¿Es que me engañan los sentidos? ¿Por qué cambian esas sensaciones que para mí eran verdaderas al principio y han acabado convirtiéndose en todo lo contrario?

Visto así, con perspectiva, parece que todas estas preguntas tengan un trasfondo filosófico, ¿no? Quizá no pueda saber exactamente si mis impresiones son buenas o malas. Porque en un momento dado esas sensaciones se presentan de una manera pero se despiden de otra muy diferente.

En conclusión, y si queremos ser pragmáticos, pues podríamos decir, que, deberíamos fiarnos siempre de nuestras primeras impresiones;  y si luego éstas cambian y se transforman en otras que pueden agradarnos o todo lo contrario, pues habremos aprendido una lección: y es que las apariencias, las impresiones o las sensaciones primeras, nunca serán definitivas sino que se transformarán y cambiarán como la vida misma.

Así que, si te esperabas alguna verdad concreta sobre cómo valorar tus primeras impresiones, sentimos decepcionarte. Aunque, mira el lado bueno, siempre será una aventura el no saber exactamente que te encontrarás tras o en o entre o mientras viajas!