Programas de intervención socioeducativa

En este post me gustaría hablaros sobre los programas de intervención socioeducativa diseñados para la ayuda de los jóvenes que se encuentran en situación de riesgo y exclusión social.

La información que voy a transmitir es útil para aquellas personas que tengan la necesidad o, quieran realizar un programa de intervención socioeducativa para poderlo llevar a cabo en su contexto social, laboral o educativo.

Por otro lado, quizá, los educadores sociales en activo estén acostumbrados a realizar este tipo de intervenciones, pero si tú eres un estudiante de Educación Social, o una persona con inquietudes sociales y quieres saber cómo se construye una intervención de este tipo, este artículo te puede guiar (un poco) sobre los pasos a seguir en la confección de un programa socioeducativo para jóvenes en riesgo de exclusión social.

Básicamente te hablaremos sobre las fases del diseño y desarrollo de un programa. De esa manera podrás comprobar que un diseño de este tipo no es fácil de hacer ya que se tienen en cuenta diferentes variables.

Quizá la confección del programa sea un poco laboriosa porque hay que tener en cuenta muchos aspectos a la hora de diseñarlo y planificarlo. Aunque, antes de irme por las ramas, mejor será que empiece a desglosar las fases que componen dicho programa y así podréis comprobar lo que os estoy comentando.

Fases del diseño y desarrollo de un programa de intervención socioeducativa

Fase de toma de contacto

En la primera fase, la toma de contacto,  es cuando tendremos que presentarnos a los destinatarios del programa. Los educadores deberán establecer relaciones de confianza en la comunidad donde intervendrán. De igual manera, deberán conocer el tipo de recursos, públicos como privados, con los que cuenta dicha comunidad.

Fase de estudio, análisis y valoración de las necesidades

En este segundo caso debemos conocer cuáles son las necesidades de la comunidad o grupo de individuos en los que queremos intervenir.

Podemos encontrarnos con tres tipos de necesidades: Primero, las necesidades percibidas: son aquellas que la comunidad detecta y reconoce. Segundo, las necesidades latentes: no son expresadas por la comunidad pero están en estado latente, se pueden intuir (por decirlo de otra manera). Tercero, las necesidades desconocidas: son aquellas que todavía no son conscientes por parte de la comunidad. Es entonces cuando el educador social deberá identificar dichas necesidades para sensibilizar a la sociedad donde hará la intervención, sobre la mejora que conseguirán en cuanto a la dignidad y mayor bienestar social del grupo.

El Análisis de Necesidades de Intervención Socioeducativa, conocido también por el nombre de A.N.I.S.E., pretende descubrir los problemas más importantes que se producen en el grupo o comunidad de estudio.

Dicho análisis consiste en el estudio sistemático de la comunidad, identificando y comprendiendo los problemas, recogiendo información y datos importantes para poder llevar a cabo la intervención con la finalidad de proporcionar mejoras en la comunidad o grupo de estudio.

Para conseguir la información que nos proporcione un diagnóstico del problema podremos hacerlo mediante los métodos, técnicas e instrumentos propios de la educación social.

En cuanto a los métodos, los más utilizados son: la Observación, ya sea directa (participante y no participante), o indirecta. Por otro lado, también es muy útil recabar la información mediante la elaboración de uno de los métodos más utilizados en las ciencias sociales; me estoy refiriendo al DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades). Si no sabéis cómo se realiza, echad un vistazo >aquí<, y encontraréis un artículo que escribimos hace ya un tiempo.

En relación a la técnica, podemos utilizar entrevistas (abiertas, semiestructuradas o cerradas), o también encuestas.  Y, en cuanto a los instrumentos, podríamos recurrir a: los registros, los cuadernos de campo o los cuestionarios.

Fase de la planificación de la intervención

La fase de la planificación de la intervención la elaboramos cuando se diseña el plan o el programa, es decir, una vez obtenida la información sobre las necesidades de la comunidad donde intervendremos.

No obstante, antes de llevar a cabo esta fase, habremos decidido el tipo de programa que escogeremos en base a unos criterios de intervención como son, por ejemplo: si las necesidades deben satisfacerse a corto, medio o largo plazo; o si la intervención requiere una prevención, o una intervención de desarrollo o de reeducación, y también partiremos de una fundamentación teórica que nos ayudará a sistematizar las intervenciones.

Una vez aclarado estos puntos, es hora ya de diseñar el programa. Para ello, deberemos seguir unas pautas concretas que nos ayudarán a la planificación.

  • Primero de todo, quiénes son los destinatarios: ¿solo los menores?, ¿los menores y la familia?…
  • Definición de los objetivos y metas: objetivos generales y específicos. Éstos se formularán en términos de capacidades que tendrán que desarrollar los destinatarios.  Deben ser realistas y alcanzables, basados en procesos de aprendizaje y revisables, ya que pueden ir modificándose conforme se va interviniendo.
  • Contenidos del programa: estrategias, destrezas, actitudes, valores que los destinatarios deben aprender.
  • Agentes de la intervención: si la intervención del educador será directa o indirecta, o la combinación de ambas. En el caso de que sea indirecta tendrán que asesorar a profesores, padres, tutores…
  • Recursos disponibles: cuántos recursos humanos, materiales o financieros se dispone para desarrollar la intervención.
  • Instrumentos y metodologías para conseguir los fines deseados: entrevistas, dinámicas de grupos, role-playing…
  • Actividades: es importante que sean acordes al tipo de comunidad donde intervendremos; éstas tienen que ser flexibles y amplias para que todos puedan realizarlas. Deben promover el aprendizaje significativo.
  • Temporalización del proyecto: establecer los tiempos y el ritmo del programa.
  • Presupuesto, seguimiento y evaluación serán los últimos puntos a tener en cuenta en el diseño del programa.

Fase de puesta en práctica

Una vez elaborado el plan o el programa, es hora de la puesta en práctica. Antes de ello, es necesario destacar que todo programa de intervención socioeducativa debe ajustarse  a unos principios básicos como son: Previsión: deberíamos ser capaces de prever efectos no deseados; Flexibilidad: acción de adaptarse a las circunstancias varias de la comunidad, y por último, Globalidad: tener presente el contexto y la comunidad en general donde se está interviniendo, porque nuestra intervención puede impactar más allá donde pretendemos.

Fase de evaluación

La fase de evaluación, aunque no lo parezca, es de vital importancia en cualquier programa de intervención socioeducativa, ya que mediante ella obtendremos indicativos, -positivos o negativos-, sobre la intervención realizada.

Existen tres puntos de valoración significativa en cuanto a los criterios de evaluación: la eficacia, la funcionalidad y la eficiencia.

La eficacia se conseguirá mediante la modificación de la situación inicial a través de nuestra intervención; la funcionalidad se medirá en términos de capacidad del programa para satisfacer las necesidades comunitarias; finalmente, la eficiencia del programa se calculará en cuanto al coste en términos económicos, de tiempo, esfuerzo, etc.

Por otro lado, como existen diferentes tipos de evaluación, a continuación os resumiré los criterios básicos que configuran uno de ellos.

Una evaluación debe valorar:

La finalidad ¿para qué se evalúa?; el momento de la evaluación, ¿cuándo evaluar?  (al principio, durante o al final); ¿qué aspectos evalúa?; ¿qué ámbitos?: los servicios y organizaciones sociales, la intervención de los profesionales, el programa;  dimensiones de la evaluación: si es global o parcial; en función del agente evaluador: si es interna (heteroevaluacióon, autoevaluación, coevaluación), si es externa, o si es mixta. Y, ya por último, en función del enfoque y la metodología que hemos seguido, ¿cómo evaluarla?: de forma cuantitativa o cualitativa.

De hecho, la evaluación es un aspecto complejo en la valoración de una intervención socioeducativa. Requeriría una explicación mucho más larga y pormenorizada, no obstante, considero que ahora no es el momento de desarrollarla en toda su extensión. Quizá, más adelante, podamos redactar un post específico de la fase de evaluación, aunque de momento, nos quedamos, si os parece, con lo dicho.

Pues todos estos puntos formarían parte del diseño y planificación de un programa de intervención socioeducativo para llevar a cabo sobre menores en riesgo de exclusión social. Por supuesto, éste es un modelo a seguir. Seguramente encontraréis otros similares, o con algunas variaciones.

Lo importante después de llevar a la práctica el programa diseñado, sobre todo en la fase de evaluación, es llegar a una serie de conclusiones que posibiliten la permanencia o no de la continuidad del programa en función del éxito que éste haya obtenido. Será de vital importancia comprobar si la intervención ha conseguido cubrir las necesidades del grupo o comunidad donde se ha realizado.