Prueba del Abarth 595

Prueba del Abarth 595
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Por fin he podido probar este precioso coche, en su versión de 145 cv, para mi uno de los coches más bonitos que puedes comprar en la actualidad, y no sólo me refiero a este modelo concreto por tratarse de la versión o marca Abarth y por ello disfrutar de algunos elementos más deportivos que su modelo base, el Fiat 500, si no que ya ese modelo base, el 500 a secas, me resulta de un diseño entrañable.

Vivimos en unos tiempos donde lo retro, lo vintage y la nostalgia de tiempos pasados trascienden transversalmente en todo lo estético, lo viejo vende, así que Fiat se aplicó años atrás, y creó hace ya más de 10 años, en el 2.004 las líneas de diseño del nuevo Fiat 500 presentado en el salón del automóvil de Ginebra y que fue finalmente lanzado al mercado en el año 2.007. Tan sólo un año después, en el 2008 Abarth lanzó la versión deportiva y potenciada de dicho modelo.

Para crear este precioso vehículo, Fiat se inspiró muy acertadamente en las líneas maestras de diseño del coche al que hace homenaje, el antiguo Fiat 500 que data nada más y nada menos que de 1.957 y que fue evolucionando hasta el año 1.972 momento en que apareció en el mercado el icónico Fiat 500 R momento en que los Fiat 500 dejaron de evolucionar en esa primera etapa comercial y que no fue retomada hasta el año 2.007 con los diseños actuales.

Las diferencias del Abarth 595 de 145 cv con el modelo base Fiat 500, de la casa madre Fiat, no son realmente muy sustanciales, al menos en cuanto a su estética. El coche por fuera es exactamente casi el mismo, variando en algunos plásticos y molduras, así como en las llantas y poca cosa más. En su interior también encontramos un diseño muy parecido, tan sólo que equipa como es lógico por su talante unos baquets deportivos y unos pedales en aluminio mate, pero por el resto conserva el buen hacer del Fiat 500. Es en el vano del motor donde comienzan las grandes diferencias, pasamos de un Fiat 500 con un motor que cumple en lo básico y con prestaciones muy pero que muy discretas a un auténtico coche utilitario deportivo cuando hablamos del Abarth 595.

A sus mandos, el Abarth 595 de 145 cv. que tuvimos la ocasión de probar te recuerda muchísimo al comportamiento de un kart, sentado muy bajo, con reacciones rápidas al volante y algo de sonoridad deportiva.

Aún siendo prestacionalmente muy superior al mucho más económico Fiat 500, debo confensar sin embargo que el motor del Abarth 500 595 de 145 cv se siente como si no girase del todo a gusto, creo que esta sensación, que ya la he tenido con otros coches en el último par de años, es debida a la enorme presencia de sistemas anticontaminantes, total que al final aún contando con potencias ya bastante importantes, como los 145 cv de que es capaz de desarrollar el motor de la unidad pruebas, en su uso deportivo pierden mucho carácter. Son coches que se encuentran claramente capados y que no suben de vueltas con la alegría que es de esperar para esos 145 cv. Quizá esto se solucione en los modelos Abarth superiores como el Competizione que anuncia unos espectaculares 180 cv, pero con este 595 de 145 cv realmente fue bastante decepcionante la respuesta de este motor.

Si bien cuando le exigías el Abarth acaba tirando más o menos como es de esperar para un coche de ese peso y potencia el problema radica en ese retraso en la entrega de potencia, una indecisión motriz que se nota y mucho cuando por ejemplo vas circulando en tercera velocidad a un régimen medio bajo, digamos que sobre las 3.000 rpm y decides realizar un cambio de ritmo acusado, justo en ese momento en el que hundes a fondo el pedal del gas se produce dicho retraso. Ahí ese “lagueo” es mayúsculo, notas como primero el turbocompresor comprime sin prisas, para posteriormente descargar y liberar la potencia de forma progresiva, pero ese retraso es cercano al segundo, y realmente ya no recordaba yo este tipo de comportamientos o “lags” en la respuesta desde las épocas del Super R5 GT Copa Turbo de 120 cv dotado también de un turbo compresor y una mecánica, medidas y cotas bastante similares a las del Abarth 595 objeto de esta prueba.

Quizá es ese recuerdo del R5 GT Copa Turbo, increíblemente aún tan presente, el que me hace comparar este Abarth con un coche de más de 30 años. Y es ahí donde mis recuerdos me hacen destacar que con el R5 GT Copa Turbo tenías una sensación de mucha más potencia. No es que este Abarth 595 no corra, entiéndeme, es algo relacionado con la disponibilidad o alegría por subir de vueltas del motor. Realmente en el Abarth también notas esa entrada de potencia, pero nada que ver con la patada del R5, en este caso con el 595 es un empujoncito que le confiere junto al comportamiento general del coche, sus rígidas suspensiones y su dirección tan directa ese sabor deportivo, pero no te engañes, se ha perdido mucho sabor con los años. Los coches de hoy en día parece que involucionan, al menos en cuanto a las sensaciones deportivas percibidas por el que aquí escribe estas líneas.

El sonido que emana del motor por sendos deportivos escapes ubicados en los dos laterales de la zaga, es de corte muy deportivo sobretodo en el momento justo del arranque, momento en el que brama de forma fenomenal, francamente deportivo, si bien una vez en marcha y rodando no lo oirás y podrás circular en largos viajes sin las molestias que conllevan circular con un vehículo excesivamente rumoroso. Esto me ha gustado a diferencia de sus hermanos mayores el Abarth 595 Competizione y especialmente el Abarth 595 Pista con sus sonoros escapes Monza, que no callan ni al rodar. Y es que estas dos fieras cuentan con un sonido que enamora por su deportividad, pero que desde luego en largos viajes probablemente acabarás harto de dicho sonido, además de que no pasarás desapercibido al entrar a un pueblo o mientras aparcas el coche en cualquier ciudad, su bronco sonido llamará demasiado la atención.

En cuanto al consumo, sin ser relevante pues el coche contaba con muy pocos Km. en su odómetro y la prueba a la que le sometí fue de corto radio, por carreteras secundarias no más de 25 Km. aunque a buen ritmo, en todo momento leí en su ordenador de a bordo consumos por encima de los 10 L, incluso hasta 18 L en las ocasiones que le exigí la máxima entrega de potencia a su motor. Según veo en la ficha técnica el consumo medio es de 6.0 L y como máximo 7.9L en circuito urbano… ejem.

Aún con “esa sensación de escasa potencia” que tuve en el Abarth debo destacar la impecable parte dinámica del coche, la unidad de pruebas calzaba unas buenas gomas montadas en llantas de 17″, llantas de 5 palos o radios que son opcionales pues el modelo base cuenta con llantas de 16″ y 8 palos, y cuyo sobrecoste es de 430 euros más IVA.

El Abarth 595 se agarra con ímpetu al asfalto guiado por una dirección súper directa y una amortiguación dura, bastante dura. La dirección cuenta con un botón denominado Sport que actua convirtiéndola en una dirección todavía más directa y precisa. El comportamiento dinámico de este Abarth 595 se asemeja mucho al de un kart, pero con este motor que rinde 145 cv, una vez lanzado estaremos ante un kart vitaminado.

El Abarth 595 de 145 cv incluye el sistema E.S.C. como sistema de control de estabilidad y sistemas de ayuda para el arranque en subida, así como los sistemas ASR, MSR y HBA.

Aunque no sea algo exclusivo de la parte dinámica, destacaré que la unidad de pruebas disponía de un extra que te permitía monitorizar desde el ordenador de a bordo la presión de los neumáticos en cualquier momento.

Los acabados del 595, tanto exteriores como interiores son de lo mejor que te puedes encontrar en la marca, en Fiat, bueno en la marca Abarth. A diferencia de los modelos base cuenta con unos faldones más deportivos, algunas inserciones en color rojo, incluidas las pinzas de freno pintadas en color rojo de la unidad de pruebas, que tienen un coste extra, de nada más y nada menos que 220 euros más IVA.

El interior es como no podía ser de otra manera muy deportivo, los asientos son una especie de baquets que te recogen de una excelente manera.

Los relojes son totalmente digitales a excepción del indicador de presión del turbo que lo encuentras anclado a tu izquierda, al lado de la esfera central donde tienes la pantalla. La disposición de los elementos en pantalla tiene dos posiciones prefijadas, la del modo normal y la del modo sport, en esta última el tacómetro queda en una posición más destacada, como no podía ser de otra manera. Quedándonos en los relojes y comparándolos con el modelo base el 500 de Fiat, creo que en este caso lo digital le hace perder encanto, los relojes analógicos concéntricos del Fiat 500 normal son para mi de una mayor belleza.

A nivel de conectividad la unidad de prueba equipaba el Blue&Me con una pantalla de 7″ que realmente no estaba excesivamente bien integrada y que parece un tablet. Además si quieres añadir la conectividad extra con tu teléfono móvil, mediante Carplay (iPhone) o Android Auto deberás desembolsar nada más y nada menos que 150 euros más. Si deseas disfrutar de un completo GPS el precio será de su precio es de nada más y nada menos que 850 euros.

La versión base o pelada la puedes adquirir con un simple aire acondicionado o con un climatizador automático, eso sí, el clima, te supondrá otro nuevo extra de 430 euros.

En su interior, en la parte superior de la guantera, que es abierta, tenemos una bella inscripción de “500” cuando estamos en un “595”… ufff no se… llamarme exquisito o pijeras… ya se que la serie es la 500 pero la exclusividad de un Abarth no debería permitir estos detalles. Hablamos de que un Abarth vale casi el doble que un simple 500 cuando realmente el cambio está en el vano del motor y en otras pocas piezas.

Los pedales del Abarth 595 que probamos están acabados en un bonito acero cromado, aunque esto de nuevo es otra opción, denominada Kit Corsa 595 que incluye los tres pedales, el reposapiés y las cantoneras en acero inoxidable, el precio ya no lo pregunté.

El precio, prescindiendo de todos los elementos opcionales como el climatizador automático, no bajará de 17.300 euros.

Conclusión sobre el Abarth 595 de 145 cv

Desilusión por un motor penalizado posiblemente por las restricciones ecológicas actuales, restricciones que merman la alegría en las prestaciones de los coches de hoy en día.

Se trata de un coche bonito, con un aspecto muy deportivo externa e internamente.

No me gusta la política de Abarth con la gran cantidad de extras de precios desorbitados que encarecen el precio base del coche por encima de los 20.000 euros a poco que le quieras dar ese toque de distinción. Deberían de abaratar los precios de dichos extras.

 

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