Prueba de la Harley Davidson Street Rod

Hemos probado la Harley Davidson Street Rod para tiroriro.com, debo confesar sin embargo que en principio era reacio a acceder al mundo Harlista, aún contando con bellas máquinas, porqué las hay tremendamente bellas, me tiraban hacia atrás el abuso de tanto cromado, sus escasas relaciones entre sonido/prestaciones o cilindrada/prestaciones así como el look de sus jinetes, de otra época, a base de tatuajes y cuero y es que la dosificación no és un término que adopten los seguidores de esta marca.

Por fin Harley Davidson lanza al mercado algo con pinta más contenida que la de costumbre, la Harley Davidson Street Rod, un producto mucho menos excesivo y es que Harley Davidson parece haberse dado cuenta que salvo algunas excepciones, como la V-Rod, o algunas 883, el resto de máquinas que tiene en su catálogo resultan en exceso ostentosas, quizá demasiado grandes, en definitiva grandes barcos cromados para pequeños ríos.

La Street Rod 750 es fabricada en la India desde donde se distribuye a todo el mundo, excepto en USA y Canadá donde supongo que es fabricada de forma local, lo desconozco.

La Harley Davidson menos Harley Davidson de todas

Quizá Harley Davidson, la empresa, y sus mandos de gobierno, desde sus adentros, habrán podido comprobar de forma fehaciente que el modelo anterior a la nueva Street Rod, la pequeña Street 750 se vendió más bien que otros modelos de la marca fuera de los USA y probablemente habrán pensado que es mejor tener un par de modelos de entrada por debajo de los 10.000 leureles, que no son pocos, los euros, y con un concepto Harlista más contenido, con menos cromados, menor tamaño, menor rumorosidad mecánica y una mayor deportividad para poder luchar con el vertiginoso ascenso de las café racer y con la profusión de nuevos modelos que pertenecen al estilo neo-retro al que muchos fabricantes se suman.

Esta Harley Street Rod es probablemente la Harley menos Harley que existe, sí, así lo veo. De hecho, tras someterla a la prueba y enseñarle las fotos a una compañera de la redacción, lo primero que me dijo no fue un: “que bonita, o que fea”, no, fue un: “si no parece una Harley”. Y es que esta bella máquina, al menos así la veo yo, bonita y con una planta neo-retro, no vibra como otras Harleys, de hecho, una Ducati vibra más, una Honda vibra igual, ni a bajas rpms ni en altas, no vibra, tampoco suena como el típico sonido de la marca, su escape dos en uno en un bonito negro mate, no suena en absoluto a Harley, la gente no se gira al pasar, la ausencia casi total de cromados la hace deslumbrar menos. Aunque algunos otros moteros, cuando paras en un semáforo no pueden evitar admirar tu “nueva” montura, la “joia” es bonita, francamente me gusta.

Ergonomía de la Harley Davidson Street Rod 750

La moto, se muestra incómoda para alturas que superen holgadamente el 1,80m. las rodillas van en exceso flexionadas aunque el tronco lo llevas por suerte erguido, y los brazos abiertos para poder abrazar el ancho manillar. Al parar en un semáforo o en un stop, te molestará con sus grandes estriberas y aún más con sus grandes palancas de cambio y freno trasero. Literalmente no sabes donde poner los pies entre tanto hierro, suerte que es bajita y haciendo un ejercicio de “abre patas” llegaba al suelo por fuera de las palancas.

Al arrancar, por su posición me costaba también encontrar la posición correcta del pie, sobretodo del derecho que acababa una y otra vez pisando el tubo de escape, que OjO, ya incorpora un protector para tal fin. La ergonomía del conjunto me resultaba algo incómoda, no lo voy a negar.

Parte ciclo y frenos

Referente a su parte ciclo, me gustó, más de lo que esperaba para una Harley, su chasis y sus cotas permitían bastante inclinación, esta vez sin rozar nada, pero sigue siendo una Harley, claramente más difícil de meter en curva que otras deportivas.

Quedándonos en los frenos, el freno delantero lo encontraba blanducho, cuenta con dos buenos discos mordidos por pinzas de doble pistón, pero, no actuaba nada en la primera parte del recorrido o o no me informaba de que actuase hasta hundir la maneta considerablemente. En cambio el freno trasero me encantó, frena con fuerza.

Este tacto de los frenos y de la parte ciclo en general podría corregirse quizá con el uso de otras gomas, su 120 delantero y 160 trasero firmados Michelín quizá pequen de excesivamente duros. No hay que olvidar que es una mole de casi 240 kg. de peso en orden de marcha

El cambio y la transmisión

Una vez con los pies en el suelo, el problema era conseguir encontrar el neutral del cambio, por dios, jamás probé un cambio más cabezota, no había forma, esto se lo comenté al vendedor al devolver la Street Rod y me dijo que era porqué la cogían muchos probadores y clientes… ummm… me da a mi que peca de eso, la moto contaba con escasos 2400 kilómetros en su odómetro… si te la dejan durante una hora y haces a razón de 50 a 100 Km. probablemente esta Street Rod haya pasado por unas 20 a 40 personas… si esto hace que el cambio se nos fastidie, mal vamos. El resto de relaciones entraban sin mayor problema tanto subiendo como bajando.

La transmisión, por correa dentada como buena Harley, entrega la potencia de forma suave y progresiva.

La Street Rod es una Harley Davidson deportiva o al menos eso intenta

Es aquí donde me pregunto sobre la deportividad de esta Harley Davidson, claro que quizá esto de “la más deportiva” es dentro de la gama de la propia marca norteamericana, porque si la comparas con una japonesa o europea, de deportiva, tiene las de perder.

El motor de la Street Rod

Harley Davidson dice que su Street Rod tiene un motor con marcado talante deportivo, a decir verdad, reconozco que en parte es así, el motor de 749 cc refrigerado por líquido aún arrojando sólo unos 68 CV a 8.750 rpm. lo hace con ganas, cuenta con un buen par motor de 65 Nm a 4.000 rpm. Con esas cifras su respuesta en bajos y medios es fenomenal, recupera de forma contundente, puedes hacer toda una revirada carretera en tercera dejándola caer por debajo de las 2.000 rpm para después tirarle de las orejas. En ese momento la Street Rod sacará pecho con energía, aunque luego en altos ya es otro cantar, pues ahí no encuentra tan cómoda, no gira fina, aunque confieso que la pudimos subir alegremente por encima de las 8.500 rpm.

Si bien esto de las revoluciones, a mis lecturas me refiero, puede ser algo erróneo porque las mismas son reflejadas de forma numérica en un diminuto display que tiene en la parte inferior del velocímetro de la moto. Y claro, moto nueva, estirada hasta el corte y párate tú a contar rpms cuando llegas a la curva, ya que de frenos, anda corta.

El motor en V a 60 grados refrigerado por agua es una variante de High Output Revolution X, se calienta y mucho, puedes notar el calor que emite su cilindro superior en la parte izquierda de tu trasero, en algunos momentos en ciudad en pleno mes de agosto llegó a ser incómodo, un claro “que me quemo que me quemo”, y eso que iba con equipación, me imagino la imprudencia de tener que moverte en bermudas o pantalón corto, seguro que te chamuscas.

Ufff, ufff

A renglón seguido no puedo dejar de comentar que en menos de 50 Km. tuve dos sustillos, el primero buscando esa deportividad, sintiendo el motor alegre, subiendo el bicilíndrico de vueltas de forma más o menos fulgurante entre curvas, hasta llegar a una de derechas en la que entré algo pasado y al tocar frenos la moto me hizo un recto invadiendo el carril contrario, enfrié nervios, relajé el ritmo durante un buen rato y poco a poco volví a atacar las curvas cada vez un poquito más fuerte.

La verdad es que para su postura y estilo la moto plega francamente bien, comprobé que el freno delantero no levanta la moto en curva de forma exagerada, como si lo hacen otras. Poco a poco la Street Rod y yo nos fuimos haciendo amigos. Al rato mi conducción por un revirado de tramo de curvas acabó desistiendo de buscar más deportividad y el ritmo pausado se acomodó, se “Harlizó” por decir una burrada, rodaba absolutamente relajado, cuando entré en una curva algo largo y al frenar quizá de forma algo brusca para salir de mi letargo la Street Rod bandeó a izquierda y derecha hasta que actuó el ABS, de nuevo invadí el carril contrario, un susto cuando no toca. Ufff ya van dos.

Mantenimiento de la Harley Davidson Street Rod

Las revisiones de la Harley Davidson Street Rod son cada 8.000 Km. cuando una japonesa es cada 12.000 Km. y tienen un coste aproximado de unos 200 eur. según me confesaron en la casa, si bien luego el vendedor se cubrió añadiendo “un 50 euros arriba o 5 euros abajo”… esto de 5 me lo invento, pero ya sabemos, en esto de las revisiones, tira largo y no te equivocarás.

Colores y accesorios de la Street Rod

Dispones de tres colores para adquirir tu flamante Harley Davidson Street Rod, en color negro por 9.200 euros transporte y matriculación incluida, en un bonito gris y un verde mate interesante que sube hasta las 9.300 euros.

Además puedes sacarla vestida del concesionario, Harley Davidson te ofrece en la actualidad hasta 14 productos para ella, puedes darles un ojo en su página web: https://www.harley-davidson.com/shop/inspiration-gallery-2017-street-rod

Conclusión sobre la Harley Davidson Street Rod

Buena estética, excelentes acabados, motor aprovechable pero ergonómicamente no me acabé de adaptar, además, en cuanto a la deportividad anunciada por la marca, se queda lejos de una deportiva japonesa o europea, sustos a parte.

Es el camino, sí, pero aún le falta para competir de tú a tú con las referencias del segmento neo-retro.