¿Qué es el estrés?

¿Qué es el estrés?
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Con la llegada del siglo XXI han emergido una serie de enfermedades, conocidas como las “enfermedades del progreso”, las cuales han abierto, desafortunadamente, un nuevo abanico de estudio para la comunidad científica.

Una de estas “enfermedades del progreso” es lo que conocemos con el nombre de “estrés”.

En otras palabras, el estrés es ese trastorno que produce una respuesta fisiológica sobre el organismo humano, capaz de provocar consecuencias realmente negativas, afectando a varias partes de nuestro cuerpo.

Mediante el estrés, el ser humano es más susceptible a coger infecciones; puede incrementar los niveles de colesterol y grasas en la sangre; puede provocar enfermedades cardíacas, como el infarto, además de ser responsable de alteraciones en la diabetes o la hipertensión, al mismo tiempo que puede producir accidentes cardiovasculares.

Por otro lado, a nivel psicológico, el estrés puede ser el causante de la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño, y ser también responsable de estados de humor tan nocivos como la irritabilidad o la ira.

Debemos pensar que con la aparición del estrés, el sistema inmunológico humano presenta un alto índice de vulnerabilidad, convirtiendo a las personas en una clara diana, perfecta para clavar el dardo de todo tipo de infecciones y alteraciones graves para nuestra salud.

Los estilos de vida y el estrés

Una de las principales medidas que se debe adoptar para reducir el riesgo de padecer estrés está focalizada al cambio de actitud de la persona ante la vida. Para ello, el ser humano debe saber que los estilos de vida sanos son fundamentales para conseguir una buena salud.

Aunque pueda resultar obvio justo lo que acabamos de decir, en la mayoría de los casos estas indicaciones pasan desapercibidas, y nos limitamos a vivir el día a día sin parar a reflexionar sobre qué estilos de vida son los adecuados para poder estar bien con nosotros mismos y, cómo no, con los demás. En definitiva, si vivimos en un mundo lleno de personas, qué mejor cosa que poder entenderse con ellas, ¿verdad?

Estilos de vida que tengan en cuenta: una buena alimentación, una práctica frecuente de actividad y ejercicio físico; un saber delegar tiempo al descanso y lo que ello conlleva: mejor calidad de sueño y más relajación; junto con la ausencia del consumo de sustancias nocivas como son el tabaco, el alcohol o las drogas, nos ayudará considerablemente a movernos más sanos por el mundo, y por ende, a perdurar más en el tiempo.

Los estilos de vida saludables reducen considerablemente el factor de riesgo que produce el estrés, evitándose de esa manera que el sistema inmunológico y endocrino del organismo se vea afectado.

Estrés positivo y estrés negativo

No obstante, por otro lado, también hay que señalar que una buena dosis de estrés también es beneficiosa para el ser humano.

Parece ser que existen dos tipos de estrés: el positivo y el negativo. El estrés negativo es el que hemos estado comentando hasta ahora, es aquel que afecta a nuestro organismo, dañándolo de tal manera que tanto las defensas como el sistema inmunológico se deprimen dando paso a infecciones y enfermedades varias. Y, luego está el estrés positivo.

Algunos estudios clínicos confirman que el estrés positivo es beneficioso para la salud por los siguientes motivos: potencia capacidades como la creativa y la de aprendizaje. Además provoca una mejor disposición en la toma de decisiones y ayuda a adquirir un sentido positivo ante las contingencias de la vida.

Por otro lado, al igual que una de las causas del estrés proviene del sector laboral debido a las exigencias que padecen muchos trabajadores en cuanto al cumplimiento de las expectativas que se les exigen, paradójicamente, el estrés positivo ayuda a mejorar las perspectivas de la carrera profesional a la hora de tomar las mejores decisiones para llevar a cabo el trabajo.

El estrés positivo es también ese plus que potencia a su vez el desarrollo de muchas personas en su carrera profesional. Este tipo de estrés, considerado como positivo, es el que nos ayuda en muchos casos a seguir adelante con nuestros proyectos tanto profesionales como personales.

Del mismo modo, el estrés positivo también nos ayuda en tanto es un indicativo que avisa al cerebro para estar atento ante la existencia de alguna situación peligrosa, en ese caso, el aporte de adrenalina que potencia nos ayuda a enfrentarnos y superar las situaciones difíciles.

Por eso mismo, el estrés también ayuda en la adaptación del ser humano al medio en el que habita. El estrés le proporciona las herramientas necesarias para la tolerancia al cambio, a la vez que se potencian capacidades como la creatividad y la productividad.

Además, mediante el estrés positivo el hombre modifica sustancialmente su comportamiento, mostrando conductas sociales de amabilidad, alegría, sociabilidad, y en general, siendo más feliz.

En definitiva, como habréis podido comprobar, el estrés –esa enfermedad maldita del siglo XXI-, comparte atributos tanto positivos como negativos. Quizá estos últimos sean los más visibles y estigmatizados.

No obstante, por otro lado, es un consuelo pensar que gracias al estrés positivo, el ser humano posee la capacidad de poder adaptarse mejor al medio y seguir avanzando en él. Me pregunto: ¿tendrá algo que ver el estrés positivo con el concepto de la adaptación al medio de Charles Darwin?