¿Qué es el I Ching?

El I Ching o el Libro de las Mutaciones (de los cambios) es, como habréis podido “adivinar”, un libro de origen chino con más de 3000 años de antigüedad. Para aquellos que lo desconozcan, el I Ching está considerado como uno de los libros más importante de la literatura universal.

El misterio que ha envuelto a este libro durante tantos siglos tiene relación, entre otras cosas, con el peculiar uso que podemos hacer de él. Es decir, por un lado podemos utilizarlo como cualquier otro libro que cae en nuestras manos y del cual tenemos un especial interés por conocer qué hay en su interior. En ese caso nos pasaríamos las horas leyendo detenidamente las historias que desvela este misterioso libro, aprendiendo poco a poco la sabiduría que corre por sus páginas. Mientras que por otro lado, podríamos utilizar el libro de la Mutaciones a modo de oráculo para adivinar nuestro futuro.

Ese es el gran misterio que nos ofrece este enigmático libro de la antigüedad. Podemos hacer un uso “sapiencial” y aprender leyendo la sabiduría que encierra, mientras que por otro lado podemos utilizarlo en provecho nuestro con el objetivo de adivinar el devenir de nuestras vidas.

Solo un consejo: con este libro no se juega. Hay que tomárselo muy en serio. No es un simple juego de mesa. Es mucho más. Requiere una creencia y un respeto. Pensad que si las preguntas están bien formuladas, las respuestas os sorprenderán por su coherencia. Así que, si te animas, sigue leyendo y te contaremos cómo “se juega”, y mucho más.

Antes de continuar me dejaría dejar constancia de la fuente bibliográfica que hemos utilizado para la confección de este artículo. La mayoría del contenido está extraído del libro I CHING El Libro de las Mutaciones, de la Editorial Sudamericana, S.A. (Barcelona, 2001), con prólogos de C.G. Jung, Richard Wilhelm y Hellmut Wilhelm.

Dicho esto, prosigamos con la interesantísima narración del I Ching.

Pues como decíamos, este libro posee una doble vertiente, por un lado podríamos considerarlo como un libro de texto, y por el otro, como un sistema de adivinación u oráculo del futuro. Sea como fuere, el I Ching, además de un libro también nos sirve a modo de herramienta útil con la que colmar nuestros intereses.

El I Ching en su origen era un libro sin palabras, en él sólo figuraban una serie de caracteres o signos extraños con múltiples interpretaciones. Estos signos extraños, en total 64, reciben el nombre de hexagramas, que es como en Occidente se dieron a conocer estos signos. Cada hexagrama está formado por dos trigramas. Existen ocho trigramas, también conocidos como los ocho signos primarios con los que se forma cada hexagrama.

A raíz de las múltiples traducciones que ha habido a lo largo de su historia, en una de ellas se añadió el texto correspondiente a cada uno de los signos que forman parte del Libro de las Mutaciones.

Como hemos comentado un poco más arriba, el I Ching ha sido un libro utilizado desde la antigüedad a modo de oráculo, muchas personas han creído en él y lo han venerado como cualquier otro símbolo de creencia, por esa razón el Libro de las Mutaciones debe ser respetado y tratado con sumo cuidado.

¿Cómo se utiliza el I Ching?

Primero de todo, debéis saber que cuando realizamos preguntas al I Ching es importante que éstas sean precisas y concretas para poder obtener respuestas adecuadas. Eso sí, olvidaros de respuestas cortas como un sí o un no, porque eso no os lo vais a encontrar.

Deberéis interpretar las respuestas que obtengáis de vuestras consultas. Por ese motivo es importante ser preciso en la pregunta. Tal y como se refleja en una cita del libro: “una pregunta errónea tendrá una respuesta errónea, pero una pregunta correcta puede abrir la puerta de la comprensión”.

Intentaré explicaros lo mejor posible cómo se utiliza el I Ching en su forma oracular.

Se necesitan tres monedas, si es posible mejor que sean iguales y que siempre sean las mismas. Los valores que les daremos son los siguientes:

La cruz de la moneda tiene valor 2, par,  y se interpreta con el símbolo:

La cara de la moneda tiene valor 3, impar, y se interpreta con el símbolo: 

La idea es tirar las tres monedas a la vez e ir anotando los resultados que nos ofrece. Si por ejemplo, después de haber tirado las tres monedas nos salen dos monedas con valor 2, y una con valor 3, y hacemos la suma, 2+2+3= 7. Obtenemos como resultado un valor impar, que se representa con una línea continua:

Si el resultado del lanzamiento de la moneda hubiera sido este: 3+3+2: 8. El número resultante es un número par, y lo representaríamos con una línea discontinua:

Aun así, existe una especificidad que añade al juego un aliciente extra. Me explico: cuando resulta que del lanzamiento de las tres monedas obtenemos el resultado: 2+2+2=6, u obtenemos este otro: 3+3+3=9, se dice que en ambos casos son números o líneas mutables. Significa que podemos construir otro hexagrama cambiando la línea mutable que nos ha salido por su contrario.

Mejor así:

2+2+2=6: , muta a línea continua   

3+3+3=9:  , muta a línea discontinua

Cuando el resultado de una tirada nos da un valor mutable, significa que podemos cambiar este número con otro valor. Si conseguimos construir un hexagrama con algún valor mutable, podremos construir un nuevo hexagrama cambiando el valor mutable por su valor correspondiente. Veréis un ejemplo más adelante.

Pues bien, una vez detallado el funcionamiento básico, lo siguiente será empezar con la consulta al libro del I Ching.

Se aconseja que antes de formular la pregunta, nos concentremos un momento en ella para que ésta tenga más efecto; la podemos escribir si queréis o bien solo pensarla. Una vez estemos preparados y con la pregunta en la mente lanzamos las monedas. Tenemos que hacer lo mismo durante seis veces para que podamos construir un hexagrama.

Cada vez que obtengamos el resultado de cada lanzamiento,  lo escribiremos mediante el símbolo que corresponda de abajo a arriba, es decir, si por ejemplo en la primera tirada obtenemos un número impar, tendremos que escribir una línea continua, , luego en la segunda tirada si nos sale par, tendremos que escribir una discontinua, , y ésta la escribiremos encima, así seis veces, como resultado construiríamos un hexagrama como este:

 

 

Una vez tenemos construido el hexagrama, tendremos que acudir al libro y consultar el significado de esa figura. Tendréis que leerlo detenidamente e interpretar lo que os dice. Recordad lo que en otro momento del artículo os hemos comentado, no tenéis que formular preguntas directas que requieran una respuesta simple como un sí o un no.

Tampoco debéis formular preguntas muy concretas como, ¿me va a tocar la lotería el mes que viene?, o cosas parecidas porque veréis que la respuesta que obtendréis no será tan sencilla.

Espero que os haya entrado el “gusanillo” y os atreváis a desafiar vuestro futuro con las predicciones que os deparará este fantástico y mágico libro. Solo tenéis que tratarlo con cariño y confiar en sus designios. Ya sabéis, todo es cuestión de fe.