¿Qué es la fotografía artística?

Annie Leibovitz

Pues realmente responder a la pregunta sobre qué es la fotografía artística puede resultar una misión harto difícil de clarificar. Y lo digo de esta manera porque al igual que sucede con el arte en general en cuanto a la contravertida concepción de lo que puede llegar a ser arte o no, pasa lo mismo con la fotografía.

Si bien es cierto que la fotografía está al alcance de cualquier persona, también es cierto que existen diferentes gradaciones o categorías dentro del universo fotográfico. Por ese motivo, deben existir unas pautas o algunas indicaciones que definan exactamente cuándo podemos decir que una fotografía es artística o no lo es.

Inicialmente, la fotografía artística apareció a mediados del siglo XIX con la pretensión de imitar lo máximo posible a su opuesta/aliada rival, la pintura. Por aquel entonces se buscaba que las imágenes fotográficas “respiraran” un aire pictórico; por ese motivo los retratos de personas aparecían envueltos en una especie de halo difuminado con un atrezzo característico que imitara la composición artística de una pintura.

Además, al margen de la puesta en escena para crear esa sensación pictórica, también había que contar con los materiales químicos y las placas o soportes fotográficos de la época. Todos estos componentes convertían a la fotografía en la hermana menor de la pintura.

Fotografía artística: emoción y sentimiento

En primer lugar, como primera aproximación, deberíamos considerar la fotografía artística como aquella que tiene la intención de comunicar “algo” que pertenezca al ámbito artístico.

Normalmente este algo tiene que ver más con la emoción y con los sentimientos. Al menos, así es como opinan muchos expertos en la materia. Estos consideran que la fotografía artística es aquella que busca trasmitir emociones y sentimientos al espectador.

Cristina García Rodero

Los sentimientos y emociones que la fotografía artística intenta exteriorizar proceden, sin embargo, de la parte subjetiva del autor. Por ese motivo, también existe una concepción generalizada sobre el estatus artístico del creador, en el sentido de que lo que observamos a través de una fotografía artística no deja de ser (en parte) el reflejo del mundo interior de su autor.

El fotógrafo, mediante su interpretación de la realidad, la forma en que experimenta la vida, los deseos, inquietudes e ideas que lo configuran, así, de esa manera, intenta trasmitir su obra. Este tipo de obrar no es nada extraño, de hecho es así como crean la mayoría de los artistas independientemente de la disciplina a la que pertenezcan.

Reconocemos la particularidad y genialidad de un Dalí, un Picasso, un Velázquez o un Goya por su forma de transformar la realidad mediante el arte pictórico. Lo mismo sucede con la fotografía, o, mejor dicho, con el fotógrafo artístico y su forma de manifestar su creación mediante imágenes fotográficas.

Por eso mismo, la intención del fotógrafo junto con la emoción y el sentimiento, son los tres ejes en los que se enmarca la fotografía artística. No obstante, existen otros criterios mucho más “objetivos” que delimitan las fronteras de este tipo de fotografía.

Jan Saudek

Por un lado, una fotografía artística suele ir más allá de la mera representación de la realidad. Siempre existen componentes que de alguna manera la transforman visualmente provocando otro tipo de mirada.

La manipulación de imágenes es otro de los tratamientos propios de la fotografía artística, ya sea “in situ” mientras se está tomando la imagen mediante “artilugios” técnicos (accesorios fotográficos de todo tipo), o, también “a posteriori” en la post-producción de la imagen. Sea como fuere, la manipulación de imágenes es un recurso propio de la fotografía artística.

Del mismo modo, en cuanto a los aspectos técnicos, son varios los que influyen en la realización de una buena imagen artística: la iluminación, el color, el contraste, la perspectiva, el enfoque…, todos estos son aspectos participan de alguna manera en la composición de una fotografía.

Como ya hemos comentado anteriormente: el sentimiento, la emoción, y sobre todo, la intención, son los tres pilares fundamentales sobre los que descansan la fotografía artística. Aunque, sin embargo, muchas veces el azar es el cuarto componente, es el factor inesperado que hace que repentinamente la imagen adquiera esa condición artística.

Richard Avedon

Por otro lado, resulta que la fotografía artística también puede pertenecer a otras disciplinas fotográficas sin que por ese motivo pierda su estatus característico. De esa manera encontramos fotografías artísticas en el ámbito de la publicidad, o en el ámbito del retrato, o en la especialidad de bodegones y naturaleza muerta…, en fin, la versatilidad de esta rama de la fotografía es realmente sorprendente.

En conclusión podríamos definir la fotografía artística, primero, como una necesidad intencional del autor por trasmitir una visión particular de la vida donde se conjugan sentimientos y emociones varias, y, segundo, como una forma de expresión humana que posee la capacidad de provocar emociones, sentimientos, deseos o inquietudes en el espectador.

En ambos casos, la subjetividad es la protagonista, aunque también podríamos preguntarnos, -como suele suceder con el resto de las disciplinas artísticas-, pero, ¿qué es lo que realmente hace que una obra (del tipo que sea) sea artística o no? O, por otro lado, la eterna pregunta sería: pero, ¿qué es el arte?

Ya os avanzo, que, al menos desde aquí,- de momento-, no estamos preparados para dar una respuesta óptima, así que mejor, -si os parece-, os lo dejamos a vosotr@s. 🙂