Recogida de datos: observación abierta

Bienvenidos de nuevo a la mini sección social de tiroriro.com

En esta ocasión os vamos a explicar qué tipo de instrumentos son los más adecuados para realizar la recogida de datos cuando estamos trabajando en un proyecto cualquiera que requiere de una observación abierta.

En otro artículo os hablaremos de los instrumentos de recogida de datos de la observación estructurada, pero de momento nos centraremos en los instrumentos que miden la observación abierta.

Estos instrumentos o herramientas son: las notas de campo, el diario y el registro de incidentes críticos.

Veréis que aunque estas tres herramientas sirven para realizar la recogida de datos obtenidas de un entorno previamente seleccionado, no por ello son iguales sino que difieren entre ellas en cuanto a la técnica, y también en cuanto al tipo de datos que se observan en cada caso.

Las notas de campo podrían considerarse como el instrumento por antonomasia más frecuentemente utilizado en trabajos de carácter etnográfico, donde priman los datos objetivos, mientras que el diario está pensado más desde la reflexión y análisis personal en la recogida de los datos.

Por otro lado, el registro de incidentes críticos tiene un cariz más analítico, mediante el cual se registran aquellos datos más significativos que se extraen de la conducta del sujeto de estudio.

A continuación os explicaremos más detalladamente las idiosincrasias propias de cada uno de estos instrumentos sociales que os hemos comentado. Seguidnos!

Notas de campo

Las notas de campo podrían considerarse como uno de los instrumentos de recogida de información más fidedigna de las que dispone un educador social.

Las notas de campo se utilizan para recoger información de los hechos que acontecen a nuestro alrededor. Se trata de una herramienta de recogida de datos de carácter muy abierto ya que nos ofrece la posibilidad de ir anotando todo aquel acontecimiento que sucede en nuestra presencia.

Como es una herramienta bastante flexible nos permite recoger todo aquello que observamos, desde lo más inesperado hasta aquello que prevemos que puede ocurrir. No obstante, debemos ser bastante metódicos en la labor que realizamos como observadores, anotando sólo aquello que observamos y siempre desde una visión totalmente descriptiva.

Para que no haya lugar a confusión en la recogida de datos, se aconseja seguir unas pautas de trabajo que garantice la veracidad de la información registrada en las notas de campo. Para ello, lo mejor es anotar en el menor periodo de tiempo posible aquellas conductas, sucesos o hechos que hemos presenciado. De esa manera tendremos más fresco en la memoria todo aquello que hemos observado.

Por otro lado, deberemos preguntarnos qué cosas son aquellas que necesitamos averiguar para realizar el estudio que nos hemos propuesto.  Para ello deberemos tener presente en la memoria las famosas cinco preguntas claves de todo estudio etnográfico, es decir, el qué, el quién, el cuándo, el cómo y el dónde se produce la acción.

Recordamos: en la recogida de la información debemos ser totalmente descriptivos; anotamos aquello que observamos sin añadir ninguna valoración propia. Debemos escapar del subjetivismo, y huir de cualquier sesgo que podamos realizar. Estamos ahí para recoger datos de forma objetiva. Otra forma de conseguir esta neutralidad puede ser mediante el uso de dispositivos tecnológicos que nos pueden ayudar en la anotación de los datos.

Diario

 

Existen varios tipos de diarios, aunque los más utilizados son el diario íntimo, la memoria y el registro cronológico.

El diario es otra de las herramientas bastante extendida en el ámbito de la educación social.  Al igual que ocurre con las notas de campo, el diario nos sirve para ir anotando en un cuaderno o en un soporte digital, todos aquellos acontecimientos que están sucediendo en nuestro alrededor.

No obstante, existen unas pequeñas diferencias entre un diario y una nota de campo. Para empezar, podríamos decir que todo el mundo sabe lo que es un diario. Casi todos nosotros hemos tenido uno o varios a lo largo de nuestra vida, e incluso en algunos casos los seguimos utilizando para registrar los pensamientos y hechos que vamos experimentando.

Pues bien, ese ir registrando pensamientos o reflexiones es el aspecto fundamental que diferencia un diario de una nota de campo.

Recordemos que las notas de campo deben ser descriptivas y objetivas. En ellas debemos registrar todos los acontecimientos que son objeto de estudios, sin que exista en ese registro ninguna valoración personal.

En cambio, con el diario no sucede lo mismo. El diario nos sirve para ir registrando los hechos que van sucediéndose en nuestro entorno de análisis, pero además podemos ir incorporando reflexiones, sentimientos y todos aquellos pensamientos que van surgiendo en torno a nuestra relación con el objeto de estudio.

En cierta medida, el diario nos ayuda a comprender mientras reflexionamos con nosotros mismos, los procesos sociales y educacionales que estamos estudiando. Por lo que además de registrar los datos, nos sirve de documento íntimo donde podemos plasmar nuestras reflexiones y valoraciones.

Pues como íbamos comentando, existen diferentes tipos de diarios. A continuación haremos una breve descripción de ellos.

El diario íntimo: en él registramos los acontecimientos y hechos que experimentamos en el día a día. Debemos plasmar todas aquellas reflexiones, pensamientos y sensaciones que vamos sintiendo cada día.

La memoria: en este caso es un documento que nos sirve para registrar los mismos datos pero quizás tiene un formato más formal. Se trata de ir recogiendo tanto las impresiones que recibimos como los acontecimientos ocurridos en un periodo de tiempo concreto. No es una anotación diaria, sino que se trata de resumir de forma más objetiva los hechos que van ocurriendo.

El registro cronológico: en este caso se trata de algo más concreto. El registro cronológico nos puede ayudar a registrar momento a momento aquello que queremos analizar. Por ejemplo, si queremos saber cuántos padres asisten a unas reuniones convocadas por el profesorado, podremos averiguar el grado de implicación de los padres en base al número de reuniones que hayan asistido, ya que gracias al registro cronológico lo tendríamos anotado.

En definitiva, estos son los tres tipos de diario que más se utilizan en el ámbito social. Pero para poder utilizarlos de forma adecuada, es necesario seguir unas indicaciones que nos ayuden a elaborar los diarios correctamente.

Debemos ser rigurosos en la redacción de los diarios. Básicamente se trata de ser constantes en la anotación de los registros, datar adecuadamente las entradas que vamos haciendo, es decir, debemos anotar siempre las fechas, y por último, una vez registrados los acontecimientos, hacer un pequeño análisis y reflexión sobre los mismos.

Registro de incidentes críticos

El registro de incidentes críticos nos ayuda a registrar, tal y como su nombre indica, todos aquellos acontecimientos que por sus características propias nos parecen críticos o dignos de analizar con atención.

Normalmente el registro de incidentes críticos se realiza directamente sobre personas, y no tanto sobre colectivos. Mediante el análisis de incidentes críticos podemos registrar el comportamiento que realiza el sujeto de estudio que estamos observando.

Este tipo de herramientas es principalmente útil para hacer una valoración a posteriori sobre las formas y el modo de actuar de la persona que estamos analizando. Nos sirve para entender y comprender mejor el porqué de las actuaciones que vamos registrando, y de esa manera podemos identificar qué causas son las que provocan esos hechos.

Cómo se utiliza esta técnica: en primer lugar debemos concretar qué se entiende por incidentes críticos. Normalmente suelen ser hechos que se repiten a menudo, además suelen ser hechos más bien atípicos, que no forman parte de la normalidad del sujeto de estudio, y con ello me refiero tanto a sucesos positivos como negativos, pero que se escapen de lo cotidiano.

Por otro lado, debemos analizar varios incidentes por persona, si no es así nos estaríamos realizando una buena observación. Se supone que los incidentes críticos que puede manifestar el sujeto de estudio tiene que estar entre la horquilla de diez a treinta.

Del mismo modo, la observación debe ser planificada y rigurosa. Debe haber una constancia en el tiempo para poder analizar de forma correcta el tipo de comportamiento que va experimentando la persona objeto de estudio.

En cuanto al registro de las incidencias se aconseja no dejar pasar mucho tiempo entre los hechos acaecidos y el registro de los mismos. Si eso sucede podríamos no acordarnos de todo lo que ha sucedido. Por otro lado, tampoco es aconsejable hacerlo de forma inmediata porque nuestras impresiones podrían estar influidas por otros incidentes que están ocurriendo a la vez, y quizás haríamos una valoración incorrecta. Hay que conseguir un término medio.

Para realizar el registro de los incidentes críticos previamente debemos tener preparada una ficha de identificación del sujeto de estudio. En ella se deben rellenar los datos personales, la fecha de ocurrencia, el lugar dónde pasó, y más datos si lo creemos oportuno. Una vez realizado este trámite, se debe redactar el incidente observado de forma clara y precisa. Recordar que debemos ser lo más objetivos posible, y redactar sólo aquello que pasó.

El último paso consiste en la interpretación de los hechos. Como se supone que habremos anotado varios incidentes críticos, se aconseja que la interpretación de los mismos suceda cuando tengamos un mínimo de conductas observadas.

Y por fin, ya hemos acabado de explicar las herramientas de recogida de datos más utilizadas durante la observación abierta o no estructurada. En cuanto a los instrumentos de recogida de datos de la observación estructurada los trataremos en el siguiente artículo.

Así que, espero que os haya gustado y/o ayudado. Hasta luego!