Recogida de datos: observación estructurada

En un artículo anterior os estuvimos hablando sobre los instrumentos de recogida de datos que se llevan a cabo en una observación abierta o no estructurada.

En el siguiente artículo os explicaremos en qué consiste una observación estructurada, y qué tipos de instrumentos de recogida de datos son los más apropiados para realizarla.

Si en el artículo anterior, tal y como os decía, estuvimos explicando en qué consistía la recogida de datos a través de las notas de campo, el diario o el registro de incidentes críticos, en este caso de lo que os hablaremos son de las listas de control y las escalas de estimación.

Para que os vayáis haciendo una idea, tanto las listas de control como las escalas de estimación son dos instrumentos que nos sirven para registrar tanto las conductas, las habilidades, y características varias de aquellos sujetos de estudio que queremos analizar.

La diferencia básica que existe entre las listas de control y las escalas de estimación se encuentra en el tipo de valoración utilizado en cada uno de estos instrumentos.

Si en las listas de control vamos anotando la cantidad de veces que registramos las conductas concretas que nos proponemos analizar de los sujetos de estudio, sin que por ello hagamos ninguna valoración subjetiva, sino que nos limitamos a la recogida objetiva de los hechos que observamos, no sucede lo mismo con las escalas de estimación.

Las escalas de estimación, tal y como podemos intuir, realizan una estimación de carácter más subjetivo, o dicho de otra manera, se realiza una valoración sobre los hechos observados, la cual puede ser cualitativa o cuantitativa. Pero si os parece, a continuación explicaremos más detalladamente las características de cada una de ellas.

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Listas de control

Bien, pues empezando con las listas de control, tal y como hemos comentado anteriormente, éstas nos servirán para ir registrando aquellos rasgos de la conducta del sujeto que queremos estudiar. Mediante esta recogida de datos podremos llevar un control más exhaustivo de los mismos. Por ejemplo, podremos ir anotando qué rasgos conductuales se manifiestan, qué características tienen, qué habilidades y cualidades sociales podemos observar, etc.

Para llevar a cabo una lista de control es necesario que previamente definamos algunos conceptos que deben quedar claros.

En primer lugar debemos plantear el objetivo(s) que queremos estudiar. El objetivo(s) debe estar bien definido, ser claro y concreto.

En segundo lugar, debemos seleccionar aquellos rasgos, características y acciones que nos hemos propuesto observar sobre los sujetos de estudio, para posteriormente poder registrarlos en la lista de control.

Por último, tenemos que diseñar la estructura de la lista de control. Hay diferentes modelos, por ejemplo: si queremos marcar la presencia o ausencia del rasgo, plantearemos las respuestas con un SÍ o NO. O podemos anotar la observación del hecho en una casilla habilitada para ello mediante un visé si se ha observado, o una aspa si el resultado es negativo.

También podemos realizar una pequeña tabla con columnas y filas si las respuestas del sujeto a observar pueden tener entre dos o tres conductas diferentes.

Mediante la siguiente tabla intentaremos ilustrar de forma breve una lista de control utilizando tres diseños ligeramente diferentes:

Tened en cuenta que las listas de control también nos sirven para registrar otro tipo de “rasgos” como pueden ser los materiales. Con ello quiero decir, que no solo sirven para anotar las conductas de las personas que vamos observando, sino que también nos pueden servir para registrar, por ejemplo, los recursos materiales de los que disponemos para llevar a cabo una acción determinada.

Si por ejemplo, queremos dar una conferencia sobre un tema cualquiera a un grupo de estudiantes en la sala de actos de un colegio, nos interesará saber previamente si disponen de un proyector, si tienen acceso a Internet, la capacidad de la sala de actos en función a la cantidad de alumnos que queremos que asistan, en fin, una serie de requisitos básicos y materiales con los que deberíamos contar para realizar esta acción.

En cuanto a la valoración de los datos obtenidos mediante las listas de control, deberíamos construirnos una escala donde se reflejaran los resultados para su posterior interpretación.

Si hemos elaborado una lista de control con 20 ítems, tenemos que definir cuántos de ellos han sido contestados en función a los criterios que nosotros debemos haber definido en su inicio. Por ejemplo: si se cumplen entre 17 o 20 conductas, le correspondería un sobresaliente; si se cumplen entre 13 y 16 sería un notable; si es entre 9 y 12 sería un bien; de 5 a 8 le correspondería un suficiente, y más bajo de esta numeración no pasaría el corte.

Una vez obtenido estos resultados, deberíamos saber interpretar los aspectos más problemáticos que hemos detectado para poder actuar mejor sobre ellos, corrigiendo la deficiencia detectada.

Hasta aquí os habríamos explicado aquellos aspectos más relevantes en la confección de las listas de control. Ahora vamos por a por las escalas de estimación.

Escalas de estimación

Las escalas de estimación también son conocidas como escalas de apreciación o calificación. Al igual que sucede con las listas de control, las escalas de estimación están sujetas a un procedimiento concreto.

Primero de todo, queremos explicar que este instrumento de recogida de datos nos sirve para registrar las conductas observadas por el investigador, desde una perspectiva subjetiva. Es decir, emitiremos un juicio de valor de las diferentes conductas que se vayan produciendo mientras realizamos la observación.

Mediremos la intensidad y la frecuencia con la que aparecen los rasgos conductuales para posteriormente categorizarlos mediante sistemas de valoración cualitativo y cuantitativo. Este aspecto variará en función de cuál sea nuestra interpretación: si pretendemos analizar cada uno de los rasgos entonces será cualitativa, sin embargo si lo que queremos es una valoración global, en ese caso nos decantaremos por la interpretación cuantitativa.

En cuanto a cómo proceder, se hará de la siguiente manera: en primer lugar definiremos los objetivos de forma clara y concisa (al igual que se realiza con las listas de control). Por ejemplo, un objetivo claro sería valorar la actitud de respeto mutuo entre el alumnado, o el grado de compañerismo entre el mismo alumnado.

Luego seleccionaremos los rasgos que queremos valorar. Cuando escribamos los ítems que componen las escalas de estimación, estos deben cumplir unos requisitos: tiene que haber una correspondencia directa con las conductas observables; se debe respetar el grado de independencia de los diferentes ítems, y por último, el significado debe ser unívoco, evitando  cualquier tipo de ambigüedad.

En cuanto al diseño de las escalas de estimación existen diferentes tipos:

  • Escala de estimación numérica: 1 2 3 4 5 6
  • Escala de estimación verbal:  nunca – poco – regular – bastante…
  • Escala de estimación gráfica: siempre – casi siempre – con frecuencia – pocas veces – nunca
  • Escala de estimación descriptiva: en este caso es muy parecido a una rúbrica. La escala contiene una pequeña descripción de los grados de la conducta.

En la tabla adjunta se ilustra una pequeña muestra de cómo realizar este tipo de escalas de estimación, mediante la confección de unas tablas sencillas.

Como habéis podido comprobar, una de las ventajas de este tipo de instrumentos de recogida de datos es la facilidad de construirlos. Mediante una tabla cualquiera podéis elaborar vuestras escalas de estimación que mejor se os adapte al objetivo(s) que estéis analizando.

Por otro lado, en cuanto a la valoración de los resultados obtenidos mediante este tipo de recogida de datos, hay que señalar un posible inconveniente a la hora de interpretar los datos. Ese inconveniente tiene relación con el carácter subjetivo de la valoración. Hay que tener en cuenta que las escalas de estimación llevan ese componente intrínseco de juicio de valor, con lo que al ser una valoración subjetiva, puede existir el peligro de realizar algún sesgo de forma involuntaria.

Por ese motivo, es muy importante que desde un inicio tengamos claro los objetivos que queremos analizar, y definir de forma muy precisa los ítems que utilizaremos para llevar a cabo dicho análisis.

Bueno, pues dicho esto, espero haber podido ayudaros un poco más en la comprensión de estos dos instrumentos de recogida de datos, tan útiles y valiosos para la investigación social.

Nos vemos en un próximo artículo!