Ropa interior roja en Fin de Año

Supongo que ya sabéis que una de las costumbres que tenemos más arraigadas en nuestra población cuando llega el Fin de Año o la Nochevieja consiste en: vestirse de rojo.

Vestirse de rojo en Fin de Año forma ya parte importante del elenco de tradiciones que solemos respetar a “rajatabla”. Bueno, unos más que otros, claro, pero digamos que la mayoría de nosotros lo hacemos, lo de respetar las tradiciones (algunas más que otras, claro), y ésta es una de ésas que te deja “buen rollo”, ya sabéis a lo que refiero, ¿no?

Probablemente muchos de vosotros piense que me estoy equivocando, que lo tradicional en Nochevieja es vestirse de negro (de todos los tipos: terciopelos, gasas, transparencias, seda, raso…), y es igual que seas hombre como mujer. Parece ser que en la noche de Fin de Año el negro triunfa, cierto. También triunfan los plateados, los colores estridentes y festivos. Cómo no, ya lo sé. ¡No nací ayer, ups!

Aún así, me es igual lo que digáis, sigo pensando que vestirse de rojo en Nochevieja es la tradición más comúnmente celebrada por todos nosotros. Sí, sí, porque vestirse de rojo promete los mejores augurios para el Año Nuevo. Lo que pasa, es que vestirse de rojo triunfa, pero triunfa “íntimamente”.

Lo dicho, que aunque no vemos a nadie por las calles luciendo vestimentas de un rojo apabullante (que aún así, los habrá), estoy segura que la mayoría de nosotros, esa noche, la Nochevieja, nos lucimos llevando bonitas y sexys prendas de lencería roja. Y, ¿sabéis por qué?

¿Por qué nos vestimos con ropa interior roja en Nochevieja?

Pues básicamente nos vestimos de esa manera en esa noche tan especial, porque entre otras razones, el rojo es el color de la pasión y del amor. Y, ¿quién no desea obtener estos privilegios, no solo esa noche sino todo el año próximo? Pues todo el mundo, ¿no?

El rojo es el color de la pasión, del amor, pero también de la prosperidad y la buena suerte. Vestir con ropa interior roja en la última noche del año augura los mejores éxitos para el nuevo año que entra.

Vestirse con lencería roja se ha convertido en todo un ritual que debe respetarse “religiosamente” si queremos tener una vida llena de éxito durante el año próximo que nos depara.

Pero, al margen del significado positivo que denota esta tradición, también existe otra explicación al hecho de vestirse “interiormente” de rojo. Parece ser, por lo que he podido indagar (aunque tampoco se encuentra mucha información sobre ello), el rito de vestirse de rojo proviene de la antigua Edad Media.

Me explico: en aquella época, en la Edad Media, el rojo no era un color que estuviera muy bien visto. Más bien lo contrario, el rojo era símbolo del pecado. El color rojo estaba asociado a las prácticas esotéricas, a la brujería, al diablo, la sangre, y en definitiva como os podéis imaginar, el rojo estaba siempre sujeto a connotaciones de este tipo. Por lo que el rojo pasó a ser un color prohibido.

Pero afortunadamente, la población de aquel entonces supo darle la vuelta a la tortilla, y en lugar de lucir el rojo “exteriormente”, cosa que estaba totalmente prohibida, decidieron “subvertir” el poder reinante en aquella época y empezaron a vestirse de rojo “interiormente”.

Así que, pues ya sabéis un poquito más, que gracias al ingenio de los aldeanos de la Edad Media, nosotros los del siglo XXI, podemos lucirnos la mar de bien con nuestros maravillosos y singulares conjuntos de ropa interior rojos.

Afortunadamente e incluso excesivamente, hoy en día podemos escoger aquella lencería roja que más nos guste de entre una gran, extensa y exorbitante oferta comercial. Los hay para todos los gustos y excentricidades varias, desde los más recatados hasta los más atrevidos de la gama “sexyl”.

Es indiferente el sexo o género al cual pertenezcas. Si tú quieres comprarte un buen conjunto de ropa interior roja, no dudes que lo encontrarás, es más, es que no sabrás cuál escoger. Pensarás, ¡vaya rollo que el año solo tenga un Nochevieja! ¡Ya podrían ser mas, ¿no?!

El rojo: ese fantástico, vigoroso, apasionado, amoroso, sexy, esplendoroso, afortunado, y vivo, sobre todo, ese apasionante color vivo de la naturaleza. Se me está ocurriendo ahora mismo que podríamos hacer una oda al rojo, ¿qué os parece?, imaginaros todo lo que podríamos decir de este fantástico color.  Ummm, vale, pero mejor lo dejamos para otro momento. Ahora lo que cuenta es que el Fin de Año “is coming” y hay que apoderarse de un bonito conjunto de lencería roja antes de que se nos eche el tiempo encima. Así, que, venga, vamos!