Ruta de los pueblos blancos en moto

Si eres de esos moteros de los que hacen cientos de kilómetros para hacer una determinada ruta, anótate en tu lista de rutas pendientes la famosa ruta de los pueblos blancos en Andalucía, una ruta que te llevará a rodar por preciosos puertos de montaña por la sierra de Grazalema, ubicada entre Málaga y Cádiz.

Nosotros los recorrimos en uno de los finales de Junio más calurosos que recuerdo, el termómetro rara vez bajaba de los 32 grados, a la sombra, el asfalto abrasaba los neumáticos y la equipación motera, con sus protecciones y mangas largas no ayudaba a la refrigeración. La estrategia entonces no era otra que la de parar cada pocos kilómetros, prácticamente a cada pueblo, aparcar en el centro del pueblo e ir a buscar algún refresco con el que acallar la sed y evitar una posible deshidratación.

Nuestro punto de salida fue la bonita ciudad de Ronda, ya en la provincia de Málaga, aunque esta bella población casi está ubicada cerca de la frontera con la provincia con Cádiz.

En la siguiente imagen te mostramos nuestra ruta. Ruta que hicimos en el sentido contrario de las agujas del reloj, se trata de una típica ruta por los pueblos blancos de Andalucía, si bien existen infinidad de variables para esta misma ruta, esta es la que hicimos nosotros y entre paradas, refrescos y fotos nos llevó casi todo un día, llegando de nuevo a Ronda ya bien entrada la tarde, sobre las 19:00H pero con la experiencia de haber rodado por las carreteras más bonitas de Andalucía.

Iniciamos la marcha para ir hasta nuestro primer punto de visita, el primer pueblo blanco de la Sierra de Grazalema que lleva por nombre “Grazalema”, fiel a su sierra. Esta población se encuentra a unos escasos 30 Km de la ciudad de Ronda. Una vez sales de Ronda y emprendes la montaña disfrutarás de una bien pavimentada carretera, repleta de curvas, algunas bastante ratoneras, que te ofrece este entorno natural. El paisaje, es desde luego muy bonito, rodarás rodeado de mucha vegetación y podrás disfrutar si el sol es aciago, de algunos metros de sombra en esta carretera. Nosotros agradecimos enormemente esos momentos de sombra ya que estuvimos en un junio caluroso donde los halla, el mercurio insitía en subir con fuerza muy por encima de los 30 y el aire desistía en su soplar.

Grazalema

Al llegar al pueblo de Grazalema, justo en la entrada, repostamos combustible, nos atendió un simpático “gasolinero” probablemente ya cercano a su edad de retiro, sin mediar pregunta, y probablemente tras vernos ataviados con guants, ropajes de manga y pierna larga, nos habló del calor, él, que a su avanzada edad nos contó que no recordaba año con menos lluvia que el año en curso, nos habló de cifras en litros por año, no recuerdo los números pero si recuerdo el fondo del mensaje, según él, en otros años lo que ha llovido en estos primeros seis meses lo llueve otros años en cuestión de un par de semanas. Ya que hablamos de repostar, te preaviso por si andas corto de depósito, que en esta ruta no hay apenas lugar donde repostar, por ejemplo desde Ronda hasta el puebloo de Grazalema sencillamente no hay ninguna otra gasolinera de camino, has la de este simpático señor, obviamente en Ronda si que hay gasolineras, así que procura desde donde sea salir con el depósito hasta arriba.

Avanzamos algunos metros desde el repostaje hasta una especie de plaza mirador y aparcamiento, ubicado cerca de la entrada de la población. Fue en ese parking donde aparcamos la moto y nos bajamos a admirar las espectaculares vistas que te ofrece la sierra de Grazalema. Luego recorrimos, ya a pie, y escasamente el pueblo hasta su animada plaza de España, el sol caía de justicia y por horarios y ropajes la mejor idea era sentarse en la terraza de algún bar a refrescarse bajo la sombra y dejarse de andar y sudar.

Zahara de la Sierra

Al rato reemprendimos la ruta hasta Zahara, entre los pueblos de Grazalema y Zahara de la Sierra sólo hay escasos 16 Km. que te tomará algo más de media hora y que transcurren por la carretara CA-9104, el camino es formidable incluye probablemente lo que es la subida a la parte más alta de esa zona de la sierra para luego descender. Para mi fue sin duda la rodada más bonita de toda la ruta, un paisaje auténtico e incluso algo salvaje en su parte más alta.

Una vez el pueblo de Zahara de la Sierra, y lograda aparcar la moto en su difícil fisionomía, pues el pueblo está sembrado de cuestas y bajadas, nos dirijimos a la plaza mayor en busca de un lugar para comer, por la hora, ya nos tocaba.

Dimos en dicha plaza con tres o cuatro terrazas repletas, no había lugar, así que anduvimos un poco más, escasos 200 metros y acabamos comiendo en el pueblo un excelente menú de 9 euros en el restaurante El Estribo. Lugar del que desarrollaré un artículo en breve.

Me resulto curioso que en Zahara de la sierra encontrase en diferentes ubicaciones de la población pequeñas losetas de cerámica con refranes populares que colgaban enganchadas con cemento en paredes y columnas.

Prado del Rey

Tras comer reemprendimos la marcha hasta el siguiente punto de nuestra ruta, Prado del Rey, en el camino disfrutamos de la vista del valle, en los márgenes a una distancia media podías observar numerosos animales, entre ellos, vacas, toros, cabras y muchos caballos, algunas estampas de auténtico anuncio, en mi mente quedará grabada una imagen con dos elegante corceles blancos, ellos sólos, juntos, como hablándose al oído, en lo alto de un prado con su bello posar.

Llegamos a Prado del Rey, donde el sol de por allá las 4 de la tarde caía como el puño de un dios gigantesco sobre todo aquel que se atrevía a abandonar el refugio de la sombra. Este pueblo cuenta con una interesante plaza mayor con dos o tres bares en las calles colindantes, como aún estábamos en medio de la digestión y el calor caía con mucho aplomo estuvimos resguardados en un bar con un par de refrescos no por menos de una hora.

No íbamos bien de tiempo, así que de mutuo acuerdo decidimos saltarnos el siguiente pueblo blanco, El Bosque, para llegar al siguiente punto, Ubrique.

Ubrique

Ubrique es un pueblo bastante grande, el que más de los pueblos que visitamos en esta ruta. En Ubrique tenemos dos zonas bien diferenciadas, el casco histórico y la zona comercial o lo que ellos llaman “centro”. Dejamos la moto aparcada en unas de las escasas plazas de moto que encontramos, en el casco viejo, justo delante del ayuntamiento y nos dedicamos a recorrer el bonito casco. El casco viejo, se encuentra al abrigo de un gran peñasco y tiene muchas pendientes. Vimos un par de tiendas y supermercados, donde entramos a por un agua fresca si bien descubrimos algo más tarde una fuente pública en uno de los extremos del casco viejo de la que emanaba una refrescante agua potable con la que saciar la sed y acallar el calor.

Una vez frescos y habiendo ya recorrido el interesante casco viejo de Ubrique decidimos bajar al centro comercial, llegamos hasta una calle peatonal con bastantes terrazas, algunas de bares, restaurantes y heladerías, pero realmente nada que ver en cuanto a disfrute visual como el casco viejo. Volvimos a la moto y emprendimos el último tramo, ya de vuelta a Ronda.