Sistemas anticontaminación para motores

En la actualidad los fabricantes investigan a toda máquina sobre sistemas que mejoren los efectos contaminantes de sus vehículos para reducirlos en la mayor medida de lo posible. A algunos de nosotros probablemente estas prácticas además de parecernos como algo ecológicamente saludable, también nos suenan un poco a márquetin, a la reinvención del sector, generando nuevamente nuevas necesidades para que la gente proceda al cambio de sus vehículos.

No sería de extrañar que en un futuro no muy lejano la “concienciación ecológico social” acabase por señalar con cierto desprecio a aquellos conductores temerarios que circulan por las carreteras de nuestro país con coches con motores de gasolina o diésel, serán los asesinos del medio ambiente o algo similar. De hecho sin ir más lejos seguro que tú ya luces una fea y excesivamente grande etiqueta verde en tu parabrisas diciendo “Eh! que yo no contamino, tanto” como las muchas etiquetas que ya han comenzado a distribuir comunidades y ayuntamientos y que son motivo de que te dejen o no circular por tu ciudad.

Un amigo, vendedor de una de las marcas de coches de mayor venta enfocada al consumo particular me explicaba día atrás como muchos abuelos, pensionistas por debajo de los 800 euros sacaban sus ahorros para adquirir el modelo de coche más económico que sea apto para circular por la ciudad, pues de lo contrario no podrían coger el vehículo actual ya que es anterior al año 2005 y no es “etiquetable” como social y ecológicamente responsable. Y eso durante este 2018 ya que hay noticias que durante el 2019 esas prohibiciones se ampliarán a poblaciones relativamente cercanas al extraradio de las grandes ciudades. Así que las autoridades por un supuesto bien común y ecológico nos fuerzan a cambiar nuestros coches diésel por coches de gasolina de emisiones reducidas, y eso a poco que cueste no saldrá por más de 5.000 euros.

Pero la cosa no acaba aquí ya que sin ir más lejos tenemos las noticias que se han producido recientemente en las Islas Baleares donde en un borrador del anteproyecto de la Ley del Cambio Climático y Transición Energética, parece que taxativamente prohibirán la entrada de coches diésel a partir de un muy cercano año 2025, eso no nos da ni 10 años de margen así como otro carro de medidas posteriores que prohibirán la entrada de motores de gasolina por allá el 2035. Todo esto, son suposiciones, podría acabar en menos de 20 años con la prohibición de circular por sus carreteras a vehículos que sean de combustibles fósiles.

Tras el salto descubrimos algunas medidas anticontaminación que ya pueden equipar nuestros coches actuales.

Quizá pienses que el caso de las Islas Baleares es un caso aislado y probablemente una estrategia turística para convertir a dichas hermosas islas en islas “eco friendly”, pero yo creo que la tendencia actual que se está imponiendo y que no están inculcando es la de la no contaminación y a mi no me extrañaría en absoluto que dichos avances o cambios contra el cambio climático o a favor de las medidas de la cumbre de París relativas a reducir enormemente la emisión de contaminantes a la atmosfera, acabe en un contagio total y se nos prohíba la conducción de coches sin fuertes medidas anticontaminación.

Si toda esta corriente y tendencia fuese por el bien del planeta deberíamos aceptarlas, pero es que uno, con el tiempo comienza a sospechar de si no serán nuevas estrategias de mercado para fomentar el insaciable apetito de la economía generando el continuo consumo, ahora ya desde un punto de vista obligado y legal. Yo creo que existen además de los coches particulares otras muchas medidas a realizar para sanear el planeta, medidas que incluso podrían ser previas y más eficaces en cuanto a la salubridad de nuestro mundo, pero como en todo, el dinero manda.

Antes de que el camino de los coches de combustión acaba abruptamente se producirán cambios legislativos de menor calado, ayudas en la compra de vehículos menos contaminantes e irán apareciendo por arte de magia nuevos sistemas que eviten la actual escalada de agentes contaminantes en nuestros aires, así que vamos a conocer algunos de ellos.

Sistema adBlue para vehículos diésel

La tecnología SCR que significan “Catalizador de reducción selectiva” y cuyo nombre comercial por el que nos lo venden en los concesionarios es la tecnología AdBlue, aunque cada fabricante se haga el nombre más suyo bajo marcas propias como “tecnología BlueMotion, Blutec y similares” es una tecnología única y común en la que se consiguen reducir la emisión de la cantidad de contaminantes que emiten en especial los vehículos diésel.

El objetivo de AdBlue es la reducción de loos gases contaminantes como los benzopirenos y el óxido de nitrógeno, gases muy nocivos para la salud y el medio ambiente que se dan en niveles especialmente altos en la combustión de combustibles diésel. El primero de esos gases es reducido de una forma más o menos mecánica, mediante el famoso filtro antipartículas que equipan todos los diésel y que hablando sin mucho rigor es una especie de tamizador o colador que atrapa dichas partículas. És el segundo, el óxido de nitrógeno,  que está generado en las cenizas del combustible diésel, el que es especialmente difícil de reducir y sus consecuencias son muy graves para la salud ya que se adhieren a los pulmones siendo altamente cancerígenos.

El sistema AdBlue comienza y termina en el propio escape cuando el inyector AdBlue libera partículas de urea diluida en agua destilada justo momento antes de la entrada de dichos gases en el catalizar, partículas de urea que son capaces de reaccionar químicamente en el catalizador con el óxido nitroso para convertirlo en un gas mucho más inocuo para la salud.

El depósito de urea tiene una capacidad aproximada de 20 litros y permite cerca de los 20.000 Km. antes de su cambio, cambio que costará entre los 60 u 80 euros, a unos 4 euros por litro. Los vehículos que tienen incorporado estos sistema AdBlue avisan entre 1.000 o más kilómetros al conductor antes de que dicho depósito se queda vacío, si estamos circulando con él y se nos vacía el depósito el motor seguirá funcionando hasta que apaguemos el motor, posteriormente ya no encenderá hasta que no detecte que dicho depósito se ha repostado.

No puedes respostar por ti mismo dicho depósito, ya que aunque la operación de rellenado de dicho depósitos sea realmente sencilla el problema viene porque has de resetear el contador de kilómetros recorridos y esa operación tan sólo se puede hacer mediante conexión a la máquina de diagnosis.

La boca de entrada al depósito de urea puede diferir mucho entre los diferentes marcas que incorporan dicho sistema, algunos la ubican al lado de la boca de entrada de la gasolina, otros en el maletero, donde va la rueda de repuesto y otros en el mismo compartimento delantero donde va alojado el motor.

Si bien es un claro avance para este tipo de vehículos de combustión diesel, noticias recientes como la prohibición de la entrada de vehículos con motores diesel en todas las Islas Baleares para a partir del año 2025 me hace sospechar que este tipo de motores están llamados a su fin. No es de extrañar que dichas medidas se tomen en otros muchos lugares y países.

Sistema Start & Stop

Este sistema de reducción de contaminantes a la atmósfera, denominado Start&Stop o S&S está diseñado bajo el sencillo concepto de formular una pregunta al conductor:

¿estás circulando en movimiento? ¿no? pues apaga el motor.

De esta forma los vehículos que equipan el sistema Start&Stop actuará en cualquier semáforo, stop o caravana donde no avances y no tengas ninguna marcha engranada, en ese justo momento el motor se apagará instantáneamente para arrancar en cuanto comiences a pisar el embrague.

El tiempo de respuesta del arranque es sorprendentemente rápido, quizá en alguna pendiente muy pronunciada pueda resultar un pelín lento y recorras hacia atrás un palmo de distancia, nada preocupante, es comenzar a pisar el embrague y arrancar en menos tiempo del que te acaba tomando hundir del todo el pie izquierdo.

Claro que este sistema funciona de esa forma concreta en motores con cambio manual, en aquellos que equipan cambio automático la cosa cambia pues ambos carecen de embrague. El funcionamiento de un sistema de Start&Stop en vehículo automático funciona mientras tenemos la palanca de transmisión en posición D, la posición para circular normal y estándar y el coche detenido totalmente y con el pedal de freno presionado, en el momento que empezamos a liberar el pedal de freno el motor se enciende nuevamente, no poniéndose a moverse hasta que no presionamos el pedal del acelerador.

Es obvio aunque hay que dejarlo por escrito que aunque se pare el motor momentáneamente, señalar que todos los otros elementos eléctricos del coche, como la radio, el aire acondicionado o climatizador y la dirección asistida siguen funcionando de forma perfecta y sin apreciar variación en los momentos de apagado y activado automático del motor. Si la parada fuese de larga duración y el coche detectase un exceso de consumo eléctrico producido por estos elementos que pudiese llegar a comprometer el arrancado automático arrancará el motor de combustión para alimentarse de la energía eléctrica producida por el alternador en lugar de tirar únicamente de la batería.

Una pregunta que nos formulamos todos lo poseedores o potenciales compradores de un vehículo que equipe estos sistemas es si el motor de arranque sufre más con este tipo de sistemas, por ello todos los vehículos que lo equipan cuentan con un motor de arranque reforzado.

El cálculo del ahorro en la emisión de contaminante es entorno a una reducción del 5%, si bien esta cifra es muy relativa ya que dependerá mucho del destino, por ejemplo si circulamos por carretera abierta o autopista el consumo ecológico no se verá afectado pues apenas efectuaremos paradas donde el sistema Start & Stop entre en funcionamiento, en cambio si nos desplazamos por núcleos urbanos donde es frecuente la presencia de semáforos, con su minuto o más de duración, el ahorro ecológico será mucho mayor.

En cuanto al ahorro en el consumo del combustible podríamos hablar de un 7%, si bien al igual que el de contaminantes, este sistema juega claramente a favor de los vehículos que lo equipan y es como el ecológico también muy variable dependiendo del tipo de vehículo y sobretodo del tipo de circulación, digamos que en una media de circulación combinada ciudad y carretera obtendremos un ahorro de ese 7% si bien dependiendo del motor del coche esta cifra se puede llegar a doblar alcanzado unos buenos 15%.

Desconectar o no el sistema de Start&Stop, es esta otra de las preguntas recurrentes de los conductores que equipan este sistema en sus vehículos, si bien la respuesta es que no, que no debemos desconectarlo, en determinados casos quizá es recomendable, como en aquellos coches con las baterías de origen instaladas y con ya más de 4 años de antigüedad ya que dichas baterías probablemente estén llegando al fin de su vida útil y podrían dar al traste con nuestra vacaciones o desplazamientos al dejarnos tirados y sin arrancar cualquier mañana, no obstante al mínimo problema que detectemos en el sistema Start&Stop nos indicará que ya es el momento de llevar nuestro vehículo a una revisión de batería.

Hasta este punto el coste de consumos ecológicos y de combustibles de un coche con start&stop juega a nuestro favor, pero es en el momento de cambiar la batería donde pagaremos bastante más pues dichas baterías son especiales y su coste es superior no menos de 80 euros sobre una normal y es que en muchos casos deberemos pagar doble de una batería tradicional.

¿Cuánto duran las baterías Start&Stop? pues exactamente igual que las normales, es decir entre 3 y 5 años siendo 5 años la duración media, obviamente si sólo circulas por ciudad el sistema provocará que se durabilidad descienda más hasta los 3 años que no a los 5 años.

Desconexión autoselectiva de cilindros

Tenemos de nuevo otro sistemas que los fabricantes están aplicando a sus motores para reducir los gases omitidos que emana de un concepto sumamente sencillo y este no es otro que la pregunta de: ¿

Si no vas a correr ¿para que quieres cuatro piernas?

Gracias a este sistema en los momentos que no tienes excesiva demanda de potencia a tu vehículo el sistema es capaz de adormecer un número de determinado de cilindros, trabajando con menos, y esto hace que se necesite menos combustible ya que los cilindros no dejan de ser recipientes a los que hay que llenar de mezcla explosiva, gasolina o diesel mezclados con aire para que generen energía motriz.

Y es que este sistema es uno de los actualmente más eficaces para reducir el consumo de los coches, llegando a conseguir reducciones cercanas al 20% de los gases contaminantes y reducen el consumo entre un 10% y 17% al trabajar con la mitad de sus cilindros apagados.

El tiempo de respuesta es casi inmediato y casi no se nota su entrada en funcionamiento, bien sea para la desconexión de cilindros o para la reconexión de los mismos.

Aunque ahora se esté poniendo de moda esta tecnología no es realmente nueva pues fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando se empezó a experimentar con ella.

Actualmente toma diferentes nombres, atendiendo al sistema exacto del mismo o a la voluntad de marketing del fabricante que la esté aplicando, así pues Audi bautiza a la suya como COD, acrónimo de Cylinder On Demmand que en castellano viene a ser “Cilindros a petición”, Ford por su parte lo incorpora en sus sistemas de motor EcoBoost. Seat los denomina ACT o Gestión Activa de Cilindros. Mercedes lo denomina ZAS.

Esta técnica la encontraremos más y por norma general en motores de 4 cilindros o más pues es ahí donde se consigue el ahorro más significativo en cuanto al consumo de combustible como el ahorro ecológico. Si bien existen motores actuales de tres cilindros que también lo incorporan.

Coches eléctricos al 100%

Esto no es un sistema más que se aplique a un motor de combustión si no un concepto de motorización diferente y completo, y por ello sobre este tipo de coches escribiré más adelante un completo artículo al igual que el relativo a coches híbridos que combinan dos tipos de motores.

Sin lugar a dudas este tipo de motorizaciones, las 100% eléctricas son las que mejor llevan esta actual tendencia la reducción de contaminantes, se habla de ellos como “coches limpios” si bien esta afirmación jamás puede llegar a ser dicha al 100% pues para la generación de la energía eléctrica que los acaba alimentando se recurren a diversos sistemas mayor o menor contaminantes como las centrales nucleares u otros sistemas para generar la energía eléctrica que consumimos en nuestro día a día. Además durante su proceso de fabricación también se consumen energía sucias, al igual que para su transporte hasta hacerlo llegar a los concesionarios, o para el resto de consumibles del vehículo como para la fabricación de sus ruedas. No obstante y salvada esta puntualización si que son vehículos claramente más limpios que los de combustión y ello les avoca a ser el verdadero motor, nunca mejor dicho, del futuro de nuestros vehículos.

Los coches eléctricos todavía adolecen de claras desventajas en la actualidad como el implícito problema de la autonomía, los fabricantes ya prometen cifras con alcances por encima de los 200 Km, en condiciones totalmente favorables. So bien aún con esos hipotéticos 200 Km sin recargar para muchos puede resultar escaso, aunque para otros , la mayoría puede parecernos realmente suficiente, la verdad es que no. Y es que el verdadero problema de estos coches te lo encontrarás tras llegar con un 50% de carga o menos a tu hogar, y digo hogar, porque la mayoría de todos nosotros no dispone de casas si no de pisos, aparcamos en las calles donde no hay postes de recarga, o lo más privilegiados estacionan en sus parkings comunitarios, pero es que ni en el parking encontraremos una toma de corriente en la que cargar nuestro vehículo y ojo, que tardan hasta 8 horas en completar la carga. De encontrar en nuestro parking comunitario un enchufe donde elevar la carga de nuestro vehículo para afrontar el siguiente día ¿Quién se va a hacer cargo de pagar dicho consumo, toda la comunidad del parking? Nos pondrán pegas al segundo recibo inflando.

Todo esto, en la práctica limita mucho, muchísimo la venta de este tipo de vehículos, digo yo que los parkings comunitarios e incluso en las calles llegará una evolución y se colocarán postes de recarga, de forma que pagaremos no sólo por estacionar en la zona azul, roja, verde, amarilla o la que toque, si no por conectar nuestros vehículos eléctricos al poste. En su día también soñé con estaciones de suministros, como las gasolineras actuales, donde tras estacionar sobre el “surtidor” una máquina te extraía el conjunto de baterías del coche por la parte inferior y te colocaba unas baterías ya recargadas, quedándose las que tu llevabas para proceder a su recarga e instalarlas en un coche horas después, cuando su carga esté completa, es decir, que las batería irían pasando de coche a coche para que el repostaje “eléctrico” durase apenas unos segundos. Al tiempo.