Técnicas conductuales para la Orientación Familiar

En el siguiente artículo dedicado al ámbito social de tiroriro.com hemos pensado que podríamos hablar un poco sobre las técnicas conductuales que se utilizan dentro de la orientación familiar en el desarrollo de programas y servicios sociales para aquellas personas, familias o grupos de individuos que solicitan la ayuda de este tipo de intervención.

Técnicas conductuales para la Orientación Familiar pretende mostrar precisamente aquellas técnicas que facilitan el aprendizaje de una serie de conductas positivas para que todas las personas y, en concreto las que pertenecen a un grupo familiar, puedan aprender y desarrollar un comportamiento o conductas favorables para afrontar aquellas situaciones difíciles y complejas que presenta la vida diaria familiar.

De esta manera iremos desplegando una batería de técnicas llamadas conductuales, cuyo objetivo no es otro que el de capacitar o ayudar a las personas en el aprendizaje de una serie de conductas positivas para poder prevenir o actuar sobre los conflictos familiares.

Deciros que estas técnicas están fundamentadas en teorías procedentes de la corriente psicológica conductista. Se ha demostrado científicamente que estas técnicas conductuales funcionan en contextos donde la intervención en orientación familiar es necesaria.

Su aplicación es múltiple y variada: se utiliza para la prevención y solución de problemas tanto en contextos familiares como en la interacción de entornos como la escuela, la familia o las redes sociales. Del mismo modo, también son muy útiles para la formación de los profesionales como el educador o trabajador social, además de ayudar también al aprendizaje de los padres.

A continuación os mostraremos algunas de las técnicas conductuales que os hemos ido comentando, pero también queremos informaros que más adelante publicaremos otros artículos de características similares para ir completando el esquema sobre este tipo de técnicas.

Técnicas conductuales para facilitar el aprendizaje

Este tipo de técnicas conductuales tratan, precisamente, sobre las técnicas o metodologías que facilitan el aprendizaje de las conductas positivas. A continuación detallamos un poco cuáles son y de qué tratan:

Técnicas para la modificación del ambiente físico

El objetivo primordial de esta técnica es que el espacio físico donde se lleve a cabo el aprendizaje de conductas positivas, en este caso la casa (el hogar), sea lo suficientemente confortable y acogedor para la familia. Este hecho ayudará al trabajo colaborativo de las personas y aumentará la frecuencia de conductas positivas entre ellos.

Se ha demostrado que espacios cerrados, con iluminación deficiente y con mucha decoración o recargados son perjudiciales para las relaciones familiares ya que pueden llegar a ser opresivos. Para evitar estas situaciones y, sobre todo, si no se dispone de un lugar más amplio, lo ideal sería reorganizar o modificar el espacio disponible de forma que sea relajante y confortable.

Técnicas para la comunicación verbal positiva

Ésta es una técnica que sirve de gran ayuda para potenciar las habilidades comunicativas de las personas.

Se diferencian por su modalidad: están las expresivas, son aquellas que mostramos mediante gestos corporales o modulaciones de voz; las conversacionales, son todas aquellas que tienen relación con el saber escuchar y saber preguntar; y las de autoafirmación o también podríamos llamarlas asertivas, consisten en saber responder o posicionarse ante los demás sin herirlos: saber decir que no pero argumentando positivamente nuestras decisiones.

Básicamente mediante la comunicación verbal positiva utilizaremos el lenguaje para conocer y comprender a los demás. Por ese motivo, es vital poner en marcha la escucha activa y aprender a saber preguntar, saber escuchar, saber decir que no cuando sea necesario, a utilizar el humor sin herir y, a defender las propias ideas pero respetando las de los demás. En definitiva en todo esto consistiría la comunicación verbal positiva, en un despliegue de habilidades comunicativas.

Técnicas para el modelado de las conductas positivas

En este caso, la técnica de modelado consiste en que las personas tengan un modelo al que “imitar” en el aprendizaje de las conductas positivas. Este modelo puede ser directo, donde la persona aprendería mediante la observación directa, viéndola y escuchándola, o bien indirecto mediante la observación por ejemplo de la televisión, el cine o el teatro, es decir, que podría ser un actor, actriz o músico, alguien de referencia que tuviera una buena influencia en el aprendizaje del sujeto.

De esta manera, se facilitaría el aprendizaje de la conducta del individuo, escogiendo del modelo a observar cuáles son las conductas ideales con las que trabajar y reforzar las conductas positivas que mejor se adecúan al aprendizaje de la persona.

Técnicas para el modelado encubierto de las conductas positivas

El modelado encubierto sería parecido al anterior con una diferencia básica, en este caso, el modelo a seguir es imaginado.

Consistiría en describir tanto la escena como la conducta del modelo imaginario, para que la persona que debe aprender imagine cómo se está comportando dicho modelo. Sería como ponerse en su lugar, de esta manera le pediríamos al aprendiz que expresará qué es lo que sintió e imaginó con la escena inventada.

Mediante esta técnica se pretende que la persona aprenda una conducta positiva determinada. Es bastante frecuente su aplicación en contextos con niños con cierto retraso mental o niños autistas. También ayuda a reducir miedos y estados de ansiedad.

Técnicas para el moldeamiento

Suele aconsejarse la aplicación de esta técnica a padres y madres que tienen hijos “algo” conflictivos. Consiste en enseñar mediante una secuenciación de pasos a que los hijos sepan crear hábitos como los de higiene, control de la impulsividad, mejora de las habilidades vitales o la ayuda de la disminución de drogas o alcohol.

Si queremos que el sujeto adquiera una conducta positiva en este aspecto, debemos fijarnos un objetivo final y descomponer por pasos las secuencias que el aprendiz debe ir adquiriendo poco a poco para acabar por conseguir el objetivo. Mediante la aplicación de refuerzos constantes en cada uno de los pasos que la persona consiga, ésta irá aprendiendo hasta llegar al objetivo final.

Técnicas para el entrenamiento en generalización

En este caso esta técnica es de gran ayuda ya que posibilita al sujeto de aprendizaje el poder adquirir conductas positivas en cualquier entorno o contexto nuevo.

Es decir, mediante el aprendizaje de las conductas aprendidas, la persona podrá extrapolar sus conocimientos a situaciones diferentes de las que adquirió ese aprendizaje. Para que ello sea posible, se debe proporcionar al aprendiz situaciones en las que éste pueda comprobar que aquello que aprendió también es aplicable en otras realidades distintas a la anterior.

Por ese motivo es muy útil porque el sujeto de aprendizaje adquiere confianza en sí mismo al verificar que aquello que aprendió en una situación concreta y con personas diferentes es extrapolable en situaciones diferentes con otros grupos de individuos.

Lo que se consigue mediante el entrenamiento en generalización es mantener en el tiempo las conductas positivas adquiridas y generalizar ese comportamiento en situaciones nuevas, diferentes al anterior.

Más adelante, tal y como avanzábamos anteriormente, iremos confeccionando otros artículos que mostrarán muchas más técnicas de este tipo.

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