Vendehumos en la red

Dudaba como bautizar a este artículo. Si bajo el título pesadillas digitales un título sugerente que combina dos conceptos en uno y un titular más realista vendehumos en la red. Titular que a la postre es el que finalmente ha quedado.

Los vendehumos digitales son supuestos emprendedores que en muchas ocasiones se autoproclaman expertos en determinadas materias.

Digo supuestos, porque los hay que disfrutan de un gran conocimiento que conjugan sabiamente con su capacidad comunicadora. Y que por tanto son capaces de aportarte mucho valor.

Todos, los que saben y los que no, tienen en común que comercian con sus conocimientos mediante cursos online, libros digitales en descarga y otras fórmulas unidas intrínsecamente a la propia red de internet.

Algunos de estos vendehumos se refugian tras empresas. Pero suelen ser negocios que han nacido desde personas, únicas y emprendedoras.

El término vendehumos en sí, no goza de buena aceptación. A menudo son denostados por sus excesos comunicativos, unos excesos que bien podrían rozar el spam puramente dicho.

Esto del spam es algo que puede llegar a molestar al receptor o no, depende. En esta ocasión prefiero darle un enfoque desde la exageración para conferirle, si se puede, algo de humo al texto.

¿He dicho humo? Perdón quería decir humor.

Los spammers y el spam

A la mayoría de estos pesados digitales, los tildo de spammers porque en su mayoría practican algún modo de lo que denominas spam.

Sí,aAunque este sea bajo una suscripción previa del usuario. Y por tanto de una aceptación para la remisión de e-mails.

Se trata de emails que los vendehumos piensan que son «indispensables mensajes de tu máximo interes» y que en la realidad son cebos para poder pescar y comer.

Curioso término de origen inglés este de «spam». Término que no tiene un significado de diccionario, diccionario británico por supuesto. Surge de emitir un sonido sin significado alguno, y de forma repetida. Se hace para no oír lo que te dicen. Por ejemplo digamos que seria algo así como nuestro oeoeoeoeoe para indicar que no escuchas o no quieres escuchar mientras te hablan.

El spam es entonces además de un concepto raro, una herramienta eficaz para captar la atención. Si no paras de hablar, digo yo que alguien te escuchará. Y este parece ser el leitmotif que convierte a los vendehumos en auténticas pesadillas digitales.

La evolución del spam

Anteriormente el spam tenía como único canal el e-mail, la gente compraba y comerciaba con grandes bases de datos repletas de correos electrónicos a los que remitían información de forma masiva. Sin que el receptor hubiese aceptado previamente ser bombardeado por el emisor.

Con el paso de los años, las prácticas de spam se han ido depurando, e incluso convirtiéndose en negocio. Existen auténticas empresas t plataformas desde las que el vendehumos puede gestionar al milímetro sus campañas de spam. Y no solo hablo de Google Ads, FaceBook Ads y similares, no. Si no de herramientas que ejecutan campañas de forma programada en el tiempo para conseguir en los receptores un efecto de comunidad y con ello alentar al pago y la suscripción a servicios que probablemente no necesitemos.

Los spammers son mis pesadillas digitales

En este artículo recojo algo que resulta evidente para cierto porcentaje de la población digitalizada, aquellos a los que el spam nos molesta. Siendo algo que parecen obviar ciertos vendehumos que lo utilizan en pro a su negocio. Me refiero a la escasa o nula dosificación de la que adolecen ciertos spammers digitales así como a una clara falta de sentido del humor.

Esta práctica que hacen los spammer podría bien definirse desde el refrán popular de «matar moscas a cañonazos». Pues utilizan diferentes estrategias de acoso y derribo.

Remiten miles de emails, hacen remarketing en Google, en Facebook, nos aparecen en los molestos anuncios de YouTube, repitiéndose en exceso hacia los mismos objetivos, con la esperanza de captar a los indecisos para la compra de sus infoproductos, libros digitales, cursos y clases online.

Supongo que en cierta manera consiguen cierta captación a base de ser pesados. O eso o simplemente no se limitan depurar su «estrategia de captación». Porque entiendo yo, que si un usuario al que has captado mediante un producto semigratuito, no se da de alta en el servicio de pago tras someterse a 20 e-mails o 20 anuncios repetitivos, dudo yo que realmente esté interesados en pasar por caja.

¿Quiénes son estos vendehumos?

En el caso que nos ocupa me refiero a un grupo específico de los vendedores de infoproductos, entiéndase como infoproductos, desde libros digitales, PDFs descargables, cursos online, y que tienen algo común vienen a ser como una recetas mágicas para ganar dinero a través de la red.

Estos spammers, vendehumos, parlanchines, encanta-bobos, por los que incluso tú o yo podemos sentir cierta sintonía por su extenso conocimiento en alguna materia de común interés, finalmente se convierten en auténticas pesadillas digitales.

Por norma general se trata de personas públicas de bajo o medio perfil, especializadas en alguna materia técnica de nuestro interés.

Por supuesto no hablo de celebrities ni de grandes influencers, si no de personas más o menos normales como tú y como yo, que se lanzan a la red ha «educar» de aquello sobre lo que saben, y que a la postre generan un sólido negocio vendiendo sus «cursillos online» para que sus seguidores puedan alcanzar su mismo nivel.

Estrategia del vendehumos

Estas personas suelen seguir un mismo patrón de comportamiento o estrategia para captar usuarios.

Tras dar algunas «clases gratuitas», en modo de vídeos en YouTube, tutoriales en páginas web, o podcast, posteriormente intentan venderte su libro, o sus «completos cursos».

Algunos, los más sofisticados, imparten cursos de pago reales, en directo, y de diversas índoles a través de plataformas digitales.

También están los que te ofrecen una especie de suscripción a su sistema formativo, incluyendo el acceso y uso a herramientas compartidas, que compradas de forma individual son difícilmente costeables. Me refiero en este caso y de forma especial a los vendehumos del SEO, de los que más adelante te hablaré.

Otros, tras el pago del cursillo o la cuota perpetua, te dan acceso a sus «clubes» privados, en formato de grupos de Telegram donde puedes hablar con el resto de alumnos y compartir el conocimiento con ellos.

Si bien, y rebobinando hasta casi el principio, la estrategia pasa por conseguir algo con lo que van a poder establecer un contacto contigo de forma desasistida y programada. ¿Cómo? Mediante tu dirección de e-mail.

Dame tu email

Para captar la atención de los interesados, los vendehumos primero capturan la atención del usuario con una primera dosis gratis, sea cual sea su formato de los anteriormente comentados, una clase introductoria en vídeo, un tutorial de iniciación, un capítulo de un libro o una simple guía rápida.

Con ellos consiguen hacerse con tu dirección de email al estilo:

Introduce aquí tu email [ ] para recibir el libro gratuito «Como triunfar en la red en 3 2 1 0»

En el momento que consiguen tu dirección de e-mail su afilada maquinaria comienzan a freírte a mensajes, todos ellos bajo densas creencias en el marketing de derribo, es decir ir a saco con constantes mensajes hasta que te «funelizan»

Funelizar, del inglés «Funnel» es hacer pasar a un usuario por el túnel, en otras palabras convertir a un usuario gratuito en un usuario de pago.

Tipos de vendehumos

Los hay de cualquier temática, claro que aquí debería reflejarte algunos a modo de ejemplo, más que nada para que se entienda qué y quienes son estas pesadillas digitales.

Si bien son algo que hace escasos 10 años no existía en el mundo online siempre han existido los «encantadores de serpientes» en nuestro otro mundo, el físico, aquel que tienes más allá de la pantalla.

De entre todas estos personajes que se convierten en pesadillas digitales hay grupos recurrentes, como los entrenadores personales online, los especialistas en dropshipping, en comercio electrónico, los megamasters del SEO, e incluso los especialistas que tocan la inversión en bolsa o traders.

Vamos a ver por encima algunos de estos vendehumos que pueden llegar a convertirse en una verdadera pesadilla digital.

Los Entrenadores personales online

Un nombre de su origen en inglés «online personal trainers», bajo ese apelativo nos referimos a aquellos vendehumos que te aseguran que desde tu propia casa, y con tan sólo seguir una serie de vídeos de YouTube en la pantalla de tu TV puedes llegar a conseguir un cuerpo esculpido en bronce.

Muscularse o algo más sencillo o visual, como perder esa prominente barriga y esas lorzas que rodean tu cuerpo, créeme que no se consigue viendo vídeos.

Sin embargo estos «entrenadores personales online» a distancia, muy a menudo hacen creer a uno que con poco esfuerzo, mucho se consigue.

Si elevamos el foco más allá de lo personal, existen incluso una especie de gimnasios o clubes de fitness online, mediante el cual a través de herramientas de videoconferencia se transmite y comunica la sesión de entrenamiento.

Todos esos «entrenadores personales online» y «gimnasios online» tienen, como no podría ser de otra manera, sistemas de marketing especializados para la captación de usuarios que paguen sus cuotas y servicios.

Recibir cada escaso tiempo un email que recuerde que debes entrenar más, es como mínimo molesto, ya que te hace chocar de bruces con tu propia holgazanería, y es que se está tan bien tumbado en el sofá que hasta ver un vídeo de un entrenador personal online puede hacernos sudar.

El Dropshipping

El dropshipping es un modelo de negocio bastante reciente por el que uno puede montar una tienda online de venta de productos tangible, sin la necesidad de un local ni la gestión de inventario.

Esto es así porque aunque tu dispongas de la tienda, las fichas de los productos, el carrito de la compra, una vez recibes el pedido que has vendido, lo envías directamente desde el fabricante al cliente final, porque el que cuentas con varias ventajas, no va a precisar de almacén para la mercancía, no vas a tener que invertir en producto.

Sobre el papel, parece idóneo, tan sólo deberemos ser capaces de crear una tienda online solvente, con buen aspecto, que funcione de forma rápida, y realizar una buena y vendible selección de productos que vender en tu tienda.

En la práctica, en cambio te encontrarás que lo que sobre el papel parecía fácil se complica. El principal escollo es ser capaz de generar tráfico real de compradores potenciales hacia tu tienda online.

Esto de generar el suficiente tráfico es algo muy difícil, y donde te pueden ayudar otro de los grupos que es dado a convertirse en auténticas pesadillas digitales, los SEO, que veremos en el siguiente apartado.

Para que lo entiendas, lo normal es que tan sólo el 1% de los visitantes acaben comprando tus productos, la compra media que efectuarán será del orden de los 20-40 euros, si bien esto puede variar mucho dependiendo de tu sector y la gama de precios media que tengan tus productos.

Tu margen tras restarle el precio de compra del producto quedará muy reducido, quizá a un 30%, pero es que tendrás tan poco tráfico que tendrás que invertir en publicidad, en anuncios en Facebook, en anuncios en Google, y eso mermará tus márgenes hasta dejarte en negativo la mayor parte de las ocasiones.

Y todavía no hemos entrado a hablar de las devoluciones, pero es que hay tanto que contar aquí, que me reservo para otro posible artículo parte de la información.

Sin embargo, y aunque sea un sector muy pero que muy competitivo, hay ciertas estrellas de la red, de YouTube en especial, como Bruno Sanders, que ha sabido sacarle provecho al dropshipping, pero no vendiendo productos chinos a Europa, si no vendiendo cursos de como hacerse rico mediante el dropshipping.

Y Bruno Sanders, no es ni de lejos el único, hay muchos vendehumos que siguen defendiendo el dropshipping como un producto redondo, con el que puedes tener la ansiada independencia financiera. Un cuerno.

Los e-commercers

Los especialistas en el comercio electrónico son otro de los grupos de vendehumos que podemos encontrar en la red.

Un grupo que si bien se parecen mucho a los dropshippers, almenos en cuanto a que comercian con productos a través de tiendas online, difieren en que estos vendehumos especialistas del comercio electrónico venden cursos para que domines las tiendas online al uso, las que manejan su propio stock y no sólo las que hacen envíos directos hasta el cliente.

Una de sus subespecialidades es el comercio a través del marketplace de Amazon, donde cualquier vendedor offline u online quiere estar y triunfar, a sabiendas de que Amazon es hoy por hoy la tienda online que más vende en el planeta.

Hay muchos vendehumos, que sin experiencia, o con poca experiencia en e-commerce llenan las redes de vagos y básicos consejos sobre como llevar una tienda online, como posicionar en los resultados de Google, y como no, del propio marketplace de Amazon.

Al igual que los dropshippers, los que se suscriban a los cursos de estos especialistas en comercio electrónico también precisarán de llevar ingentes cantidades de tráfico a sus páginas web para convertir un pequeño porcentaje, a lo sumo un 3%, en ventas.

Nuevamente llegamos a los SEO

Los SEO

Los SEO, acrónimo del concepto inglés «Search Engine Optimization» que vendría a ser algo así como «Optimización en buscadores».

Son aquellos que pretenden que te creas que ganar dinero con una web, blog o canal de YouTube es algo de coser y cantar, al que tan sólo dedicándole unas pocas horas semanales puedes llegar a generarte suficientes ingresos pasivos.

Para ello, supuestamente, te enseñan los mejores trucos para colocarte en las primeras posiciones de los resultados de Google ante una búsqueda.

Para ello te hablarán de técnicas, de todo tipo, tanto de las conocidas como Black Seo, que son las que antes resultaban más eficaces pero por las que Google te puede penalizar, hasta las técnicas de BlackSeo.

Al tratarse el SEO de algo muy vivo, pues lo que ayer servía para posicionar arriba hoy Google lo ha descubierto y lo ha cambiado por completo, te venden suscripciones perpetuas a sus servicios, dejándote acceder a la parte privada de sus webs, donde puedes encontrar todo tipo de recursos y herramientas para auditar e intentar mejorar tu web.

Estas herramientas, a veces son herramientas piratas, sí, así es, o si no son piratas, sí lo es su uso, que se utiliza por varias personas cuando la licencia dice bien claro que es unipersonal.

Se trata de herramientas como ahRefs, cuyo coste mensual individual es de 99 USD, en su versión más barata, también están SemRush y muchas otras, por las que puedes acceder a todas ellas pagando tan sólo unos 15 euros mensuales si accedes a estos cursos.

Hasta aquí, hasta el uso de herramientas de forma compartida y la transmisión de conocimientos y experiencias en los canales de Telegram de los grupos bien, muy bien. Se aprende un montón.

El problema es que determinados SEOs pretenden ir más allá de la realidad para captar usuarios, donde siempre te van con el cuento de que con poco que hagas vas a dominar el planeta internet y ganar dinero a radaules.

Nada más lejos de la realidad, llegar a algo en Internet hoy en día es harto difícil, cierto es que hace 10 años, cuando Google aún era idiota profundo y los resultados que aparecían en sus búsquedas eran fácilmente manipulables por cualquiera con dosis de técnico y picaresca.

Hoy ya no es así. Ni se paga tanto por la publicidad ni es tan fácil conseguir tráfico. Aunque el concepto más realista sería, se paga una miseria por publicidad y es muy difícil permanecer bien posicionado en los buscadores.

Además, hablar de buscadores es algo que puede resultar excesivo, hay que hablar más bien del buscador, del Google. Que nos quita el sueño a todos.

Por su afinidad con el medio online en sí, son quizá los más insistentes y los que emplean los últimos y más avanzados métodos que pueden llegar a convertirse en auténticas pesadillas digitales.

A destacar de entre todos los vendehumos SEO a Romuald Fons, o Romu, un personaje online con unas condiciones comunicativas muy fuera de lo normal, magnético como pocos, y con una gran base de conocimiento. Si bien, como todos, sus consejos y sus cursos hay que cogerlos con pinzas.

Los inversores de bolsa

Este es otro de los grupos que hacen un claro uso de la pesadez digital para captar clientes para sus cursos.

Sin ir más lejos os comentaré uno de los casos más flagrantes, el del inversor en bolsa Josef Ajram, si no lo conoces seguro que si te dijo que es el inversor de los tatus por el cuello que vende una imagen de pasotismo financiero que mola, tío… puede ser que te acabe sonando.

Pues bien, desde mi alta para husmear como manejaba el marketing este famoso inversor, hasta los primeros 60 días ya había recibido la friolera de 54 e-mails, y lo peor que todos ellos se encontraban llenos de tópicos baratos, intentando inclinarme para que pasase por caja.

Presiones verbales del tipo «Esto está cerrando ahora mismo», «Te vas a perder la oportunidad de…» etc.

Cómo acabar con las pesadillas digitales

Pues no existe una fórmula mágica e infalibre.

Las únicas formas serían:

  1. Lo primero sería tratar de darse de baja de sus listas de correo. Lo que esto es algo que no es del todo fácil, no existe un estándar para salir de una lista de distribución de correo. Cada vendehumos tendrá su forma.
  2. Si aún así sigues recibiendo emails, marcarlos como spam. Hazlo en el momento que recibas un correo electrónico del vendehumos. Sin tan siquiera abrirlo. Cuando marques varios correos como spam en los sucesivos días tu sistema de correo debería filtrar ese email de forma automática.
  3. Por último, si siguen llegando e-mails del vendehumos, deberías filtrarlos por ti mismo, claro que si tu cliente de correo así lo permite. Hacerlo de forma que tal y como entren correos en la bandeja de entrada de ese emisor, los mismos vayan a la papelera.
  4. Dejar o bloquear los grupos de Telegram que no sean de tu interés. También a los integrantes del grupo si estos te escriben por mensajes privados
  5. Gestionar los anuncios que se te muestran al navegar por la red, diciéndole a Google o Facebook que esos anuncios no son de tu interés. Para ello tienes un pequeño boton o enlace en todos los anuncios que ves al navegar por la red y que te permite dejar de ver aquellos que consideras inapropiados para ti.

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