Viajar al Algarve: Portimão

Hoy os traemos otro de los artículos sobre nuestro último viaje, se trata del la ciudad de Portimão, en el espectacular Algarve portugués.

Portimão es una gran urbe, en la que se levantan altos edificios, algunos sobre el paseo marítimo, cemento y más cemento gris, si bien y como constraste Portimão también se encuentra bañada por unas interesantísimas playas que gozan de una belleza única.

En nuestro viaje a Portimão nos limitamos a visitar únicamente sus playas, aunque finalmente anduvimos escasamente por su paseo para comer un excelente y económico menú que incluía el típico salmón que cocinan en la zona. Total, que por algo menos de 11 euros disfrutamos de un servicio y calidad de primera en un restaurante ubicado en el mismo paseo marítimo.

La ciudad de Portimão

Portimão está ubicada en el distrito de Faro y cuenta con una extensión de 183 km². En el año 2011 el censo ascendía hasta los 55.000 habitantes. Portimão es una ciudad habitada desde tiempos del neolítico, conservando algunos, más bien escasos, monumentos de la antiguedad. Puedes recabar más datos sobre Portimao en la web oficial de la ciudad que encontrarás en el siguiente enlace: https://www.cm-portimao.pt/

La ciudad en sí me pareció demasiado ruidosa, con amenazantes edificios altos y un sin fin de calles, paseos y avenidas de gris cemento hasta llegar a su paseo marítimo, paseo donde pudimos aparcar no si algo de dificultad pues todas las plazas de aparcamiento estaban a tope y eso que estábamos aún en el mes de junio.

Cabe destacar, como comentaba en la introducción, que es muy común encontrarse en Portugal con una especial desconexión visual entre playa y urbe, es decir, a diferencia que en España donde en muchas urbes costeras ambos paisajes, pueblo y playa están incluso hasta algo fusionados, quizá por la frecuente presencia de numerosos chiringuitos en la arena junto con empresas de alquiler de sombrillas y hamacas, en Portugal esta fusión no existe. Aunque la urbe esté plagada de altos y grisis edificios, en la playa no encontremos más que a lo sumo un chiringuito, eso si es que lo hay. La forma de sus playas y calas nos regala a la vista esa desconexión visual entre el gris del cemento y una belleza natural abrupta y excelentemente conservada, con incluso un punto salvaje en sus playas, por muy cercanas que estas estén del pueblo, incluso en las propias playas urbanas.

Voy a repasar alguna de las bellas playas que encontrarás en Portimão.

Praia da Rocha

Sin lugar a dudas Praia da Rocha es posiblemente la playa más conocida de todas las playas de la zona Portimão.

La playa se encuentra integrada en la propia ciudad, contando con arenales en colores claros y aguas prácticamente cristalinas además de las formaciones rocosas que son tan típicas del Algarve.

Cuenta con algunas rocas de lo más caprichosas, algunas de ellas con agujeros naturales en la base y que por tanto, dependiendo de la altura de la marea estarán dentro o fuera del agua, y por las que entrará y pasará el agua creando una especie de sifón en los días que el mar está agitado.

También destaco una zona de roca hueca, como si se tratase de una cueva natural de pequeño tamaño y en plena costa que cuenta con un agujero en su techo que forma una especie de chimenea. Muy curioso de ver.

 

Esta playa de Praia da Rocha es, desde luego, uno de los lugares totalmente imprescindibles de ser visitados en un viaje al Algarve.

Praia de los Tres Hermanos

La Praia de los Tres Hermanos a diferencia de otras playas del Algarve portugués apenas cubre, deberás de andar un buen trecho para que el agua te llegue a la cintura, otivo por lo que resultará ideal para ir con niños pequeños.

Esta playa resulta especialmente espectacular a media tarde, tras recorrerla en toda su longitud, que es bastante y bañarte durante un rato en los diferentes y sugerentes lugares que te ofrece, al volver y deshacer tus pasos, y siempre que trascurra más de una hora, podrás observar como la marea ha bajado considerablemente dejando al descubierto muchos más metros de playa, una visión que combinada con el sol bajo y la sombras proyectadas de las rocas cobra una belleza especial y muy propia del lugar.