Visita a las cuevas de Zugarramurdi

Qué visita más bonita a un lugar auténticamente encantado.

La población de Zugarramurdi fue puesta en el mapa para muchos a través de una película, una película que viene al dedillo para hablar de sus cuevas encantadas:

Las brujas de Zugarramurdi – 2013, dirigida por Álex de la Iglesia

Si bien esta película es en sí una muy alocada comedia donde actúan Carmen Maura, Mario Casas, Hugo Silva, que te recomiendo visionar, poco o nada tiene que ver con lo que se debió vivir por estos bellos y encantados parajes.

Las cuevas de Zugarramurdi son un lugar de visita obligada si estás por el norte de Navarra, se trata de unas vuecas naturales ubicadas muy al norte de la comunidad foral de Navarra, fronterizas con Francia, unas cuevas que tienen una gran historia que contarte.

Puedes acceder desde el mismo pueblo de Zugarramurdi, se encuentra a escasos 200 o 300 metros del mismo, o bien buscar aparcamiento en las cercanías, no hay muchos pero quizá cuando llegues puedes tener la suerte que marcha alguno.

Su entrada general es relativamente económica, de 4 euros por persona en 2018, existiendo como ya es habitual diferentes descuentos en función de la edad.

El recorrido puede tomar entre 45 minutos y hora y media, todo dependerá de lo curioso que sea uno y de la capacidad contemplativa que uno tenga, pues además de las cuevas en sí que te reflejo en las fotos, hay inumerables bonitos rincones por su recorrido, llenos de belleza natural, como pasos de río por pequeños puentes de madera, pequeñas cascadas donde la frondosidad verde de la naturaleza te hará soñar en bellos cuentos de bosques encantados.

El recorrido por el que andarás incluye dos o tres pendientes y bastantes tramos de escaleras así que si se trata de alguna persona mayor la que va a realizar el recorrido yo me informaría con anterioridad o entraría primero y recorrería el recinto a paso ligero para evaluar si la condición física de dicha persona puede suponer un problema o no, cierto es que hay varios bancos durante el recorrido donde poder recargar fuerzas.

Si vas a visitar las cuevas de Zugarramurdi durante los meses de verano y el calor aprieta te recomiendo comprar una o dos botellas de agua para llevar contigo en el trayecto ya que la gran humedad presente dentro de la cuevas hará que tu sudoración se dispare.

Lo mejor para estos casos es llevar zapato cómodo, bambas o botas de trekking mejor, que cuenten con buena suela pues alguno de los pasos pueden estar mojados o húmedos y encontrarás bastante piedra suelta así que deja los tacones en casa si no quieres propinarte una mala caída en tan bello y enigmático lugar.

Es importante que recuerdes antes de salir hacia las cuevas de Zugarramurdi en no olvidar llevar el móvil bien cargadito de batería porque lo vas a sacar una y otra vez de tu bolso o bolsillo para tomar una y otra foto en este bonito lugar.

En cada punto importante del sendero que recorre los diferentes puntos encontrarás una señal donde se explica que es dicho punto o lugar y que ocurría en ellos, y es que este lugar tiene mucha y historia, aunque la misma resulte algo obscura es desde luego intrigante como el mejor libro de misterio.

Fue muchos años atrás de la actualidad, cuando la inquisición española llegó a estas tierras y persiguió a todos aquellos que no comulgaban con su creencias y que para colmo hablaban una muy extraña lengua que no entendían. El euskera.

La inquisición llevo a cabo una caja de brujas, cualquier persona que fuese sospechosa de no compartir sus creencias político religiosas era primero condenada y después probablemente asesinadas.

En tal lejano lugar habían aprendido a tratar a enfermos de una manera un tanto diferente al de la capital del reino español, utilizando todo tipo de hierbas de su frondoso bosque para preparar pócimas al fuego, algo que hoy poniendo en contexto aquella época puede parecernos natural pero que para los ojos de aquellos inquisidores españoles resultaba enigmático, hereje y de auténtica brujería así que tachaban de brujos y brujas a aquellas personas que ejercían de curanderos y líderes de las “tribus” del lugar.

Cuando les daban caza los encerraban para acabar en la hoguera días más tarde así que aquellos curanderos, vistos comos brujas y brujos se escondían a las afueras del pueblo en el bosque, y era en estas cuevas un lugar donde se sentían seguros de la intemperie pues a veces debían pasar largas noches e incluso días hasta que los inquisidores se marchaban del lugar. Y créeme que por Zugarramurdi y los parajes aledaños llueve con mucha frecuencia y el frío arrecia con fuerza durante los meses invernales.

Poco a poco la imparable inquisición fue a más y cualquier excusa era válida para acabar con aquellos que no hablaban su lengua, buscaron a cualquier hombre o mujer que sin haberse casado yacía en el catre con otro u otros, y eso ya era motivo suficiente para ser considerada como una bruja por la inquisición. Así que fueron muchos los jóvenes del pueblo que tuvieron estas cuevas como escondite seguro.

Esa juventud practicó auténticas orgías entre ellos así como aquelarres en contra de aquellos invasores que los sometían sin mediación ni entendimiento alguno.

Estas cuevas son testigo de lo pasó.