William Klein, fotógrafo, cineasta, artista

William Klein nació en Nueva York allá en el 1928. En la actualidad vive en París, ciudad de la que se enamoró hace unas décadas cuando le enviaron mientras realizaba el servicio militar durante el periodo de tres años, comprendido entre el 1945 y el 1948.

Cuando se licenció del ejército norteamericano, se instaló en París y empezó a trabajar en el taller de Fernand Léger, famoso artista parisino de su época. Aunque por aquel entonces William Klein se embarcó también en varios proyectos.

Mientras realizaba el servicio militar colaboraba como caricaturista para la revista del ejército Stars and Stripes en Francia y Alemania. Después, en 1948, una vez fuera del ejército empezó a estudiar sociología en el City-College de Nueva York, mientras que por otro lado inició también sus estudios en la Sorbonne de París.

Antes de empezar a trabajar en el taller del artista Fernand Léger, asistió a sus clases de pintura, y comenzó a interesarse por la fotografía de forma autodidacta.

Sobre 1951 realizó sus primeras exposiciones pictóricas en Milán y Bruselas. Cuatro años más tarde consigue un contrato comercial como fotógrafo artístico de la famosa revista de moda Vogue.

Además de fotógrafo, Klein posee una formación artística como pintor, y durante una época determinada ejerció también de cineasta. Así que, como estáis pudiendo comprobar, William Klein es un fotógrafo, cineasta y un artista en su totalidad.

Si queréis saber un poco más, os invito a que sigáis en línea, ¿vale?

William Klein, artista polifacético

Como íbamos diciendo, en 1955 Klein pasó a formar parte del repertorio de fotógrafos de moda de Vogue. Poco tiempo después su carrera fue en ascenso, y pasó a ocupar un puesto de director de arte de dicha revista, mientras colaboraba de forma independiente en otras publicaciones como Domus.

Unos años después, en 1965 dio un salto, y William Klein se pasó al mundo del cine abandonando parcialmente la fotografía. No obstante, varios años más tarde, sobre la década de 1980 regresó de nuevo a su faceta fotográfica.

Mientras tanto, en 1956 Klein publicó un libro de imágenes sobre Nueva York, que acabó sorprendiendo por su contenido, provocando reacciones de todo tipo. Ese mismo año obtuvo el premio Nadar, y además conoció al director de cine italiano Fellini, el cual le ofreció la oportunidad de trabajar como ayudante suyo en el rodaje de la película “Noches de Cabiria”.

En 1963 además de realizar un documental con la famosa actriz francesa (aunque nacida en Alemania) Simone Signoret, también se lanzó a un viaje por África Occidental, y participó en la exposición The 30 Most Important Photographers in History de Photokina.

En la década de 1970 inició bastantes proyectos. En 1972 fundó una productora cinematográfica, y en 1975 escribió y dirigió la farsa fantástico-científica The Model Couple. Más tarde, en 1977 empieza a rodar una serie de películas sobre los Estados Unidos, la primera de ellas titulada Hollywood, California.

Como habéis podido comprobar, William Klein es un artista polifacético capaz de navegar con soltura y maestría entre disciplinas diferentes pero convergentes como son la fotografía y el considerado como séptimo arte, que no es otro que el cine.

Las fotografías de William Klein

Las fotografías de William Klein son impactantes. Desde el mismo momento que las observas te atrapan, te apabullan, te interpelan directamente. Son fotos llenas. ¿Qué quiero decir con eso? Pues que las fotografías de este autor siempre están repletas de contenido.

Verás que William Klein no se caracteriza por ser un fotógrafo de paisajes (al estilo clásico) o de bodegones artísticos (a pesar de ser también pintor), sino que la gran mayoría de sus fotografías respiran humanidad. Todas sus imágenes están llenas de personas; personas de todo tipo: desde transeúntes urbanos hasta modelos vanguardistas.

El efecto que sus imágenes nos producen tiene su origen, en la mayoría de los casos, en la técnica que utiliza este fotógrafo: exceso de flash y uso abusivo de la óptica gran angular. Gracias a esta lente consigue una perspectiva donde los primeros planos destacan particularmente sobre el fondo de la imagen.

Aunque, por otro lado, como he comentado anteriormente, sus imágenes repletas de gente obligan al espectador a realizar un escrutinio visual de todos los componentes que forman la fotografía. De esa manera descubres detalles inesperados que a simple vista pasan desapercibidos.

Puede considerarse a William Klein como uno de esos fotógrafos que quebró los esquemas tradicionales de la fotografía. En 1956 publicó un libro de fotografías sobre Nueva York que impactó enormemente en la sociedad americana y cambió de modo radical la imagen que entonces se tenía de Nueva York en el mundo.

Cuando en 1955, William Klein regresó a Nueva York se puso a fotografiar las calles de esta inmensa ciudad, captando tanto los anuncios publicitarios como los transeúntes que inundaban las calles neoyorkinas.

Las fotografías en blanco y negro de las calles de Nueva York, pueden considerarse como los bocetos o inicios artísticos de una nueva posibilidad pictórica. Pensemos que William Klein posee un conocimiento y experiencia obtenida de las técnicas pictóricas aprendidas del gran maestro Fernand Léger, con las que pudo superar los límites y los tabúes del arte fotográfico tan predominante en aquella época.

Poco tiempo después de que se licenciara del ejército americano en París, y mientras estudiaba pintura, se dedicó una temporada a fotografiar granjas holandesas en una región donde vivió Mondrian, con el objetivo de utilizarlas para su trabajo pictórico, fue entonces cuando observó que bastaba con invertir las imágenes durante la impresión fotográfica para conseguir composiciones muy semejantes a las que obtuvo Mondrian, el creador de la abstracción geométrica.

Por ese motivo, Klein utilizaba ese conocimiento adquirido mediante la disciplina pictórica para trasladarlo a su trabajo fotográfico. Mírense muchas de sus imágenes de moda, donde las modelos comparten protagonismo con recreaciones geométricas varias.

Del mismo modo, aunque William Klein se dedicara durante unos años al mundo de la moda, sus imágenes sobre la “belleza” guardan una relativa distancia con el típico halo glamuroso que nos tiene acostumbrados este universo de la apariencia.

Por otro lado, la espontaneidad de la observación es una pieza fundamental en el modo de trabajar de este autor. En el caso de las imágenes captadas en Nueva York, estas reflejan una impresión contradictoria y anti-heroica de esta gran ciudad. Y es que muchos opinan que la relación que se establece entre Klein y su país natal, Estados Unidos, está basada en una especie de amor-odio genuino.

Como ya hemos ido comentando, el espectador cuando se enfrente a la obra de este gran autor estará situado ante imágenes extáticas, pero a la vez explosivas debido al poderío que ejerce el contenido de sus fotografías. Fotografías repletas de personas, que ocupan toda la imagen, que te miran de frente, que te interpelan, que te apabullan porque te invitan a que participes, aunque no quieras.

La verdad: este artista me ha encantado.

Sí, que no te engañe la apariencia de cotidianidad que la mayoría de sus imágenes irradia, porque te puedo asegurar, que William Klein no tiene nada de cotidiano, sino más bien todo lo contrario. Y si no me crees, venga, te animo a que lo compruebes por ti mismo.

Ya me dirás!