Prueba de la Moto Guzzi v7 Stone III

Prueba de la Moto Guzzi v7 Stone III
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Hemos probado esta preciosa moto italiana, lo hicimos en un día caluroso, en un corto trayecto de sinuosas y constantes curvas combinado con un poco de autovía, y debo decir que fue una moto que devolví tan pronto como pude, me decepcionó, y es que tras esa presencia tan bonita me encontré un motor y una parte ciclo que no me gustó en absoluto, con unas prestaciones más propias de una 125 cv que de una 700 cc.

Su precio no es económico algo más de los 9.000 euros y por ese rango de precio tiene otras rivales al mismo nivel estético y cuyo resultado a nivel de motor y parte ciclo son una infinitamente mejores opciones.

Desde mi punto de vista la Guzzi v7 se trata de una moto apta sólo para una filosofía de pilotaje muy concreta, y eso ya queriendo extraer algo positivo de una moto tan bonita como cortita en prestaciones. Esa filosofía sería, digo yo, la de querer pasear a ritmos muy muy bajos, y sin pretensiones de realizar ningún tipo de adelantamiento más allá de adelantar algún ciclista algo fondón.

Aquellos seguidores de la marca seguro que encontrarán por eso otras formas de revalorizar esta moto o este tipo de motos, eso es seguro, pero yo sin caracterizarme por ser un piloto rápido o ávido de sensaciones deportivas encontré en esta moto una falta de carácter enorme, de ganas de emocionar, no caso con su filosofía y eso que he probado no pocas motos con una potencia similar, pero es que aquí no es un tema de potencia, es un tema de ganas de actitud, y este motor no tiene ni ganas ni actitud, así que lo siento por aquellos que como a mi antes de probarla, la v7 Stone III les parecía una opción más que interesante.

¿Empezamos con la prueba de la Moto Guzzi v7 Stone III?

El motor de la Moto Guzzi v7 Stone III

Se trata de un motor bicilíndrico de 4 tiempos con una disposición de sus cilindros V a 90 grados un tanto peculiar en lo visual, al ser esta v en posición longitudinal, es decir, una V en orden de marcha que atraviesa la moto, y es que sin duda alguna dicha disposición acabará siendo la señal de indentidad más auténtica de este bonito bicilíndrico. Y es que repito, visualmente esta moto y este motor me encantan, si bien sus resultados sobre el asfalto son todo un “desencanto”

Su cilindrada es de 744 cc  y ofrece una potencia de 52 cv con 60 Nm si bien se siente una potencia y par mucho menor en el puño del gas.

A nivel de sensaciones te contaré que el motor vibra al encenderlo, mucho más que el de cualquier otra bicilíndrica que haya probado antes, incluso que el de las “vibrantes” bóxer alemanas de BMW.

La moto tiene un mal despertar, se sacude, y se siente muy pero que muy tosca. Quizá ese sea su encanto, además de su estética, que me tiene enamorado su tacto rudo aunque luego su eficacia mecánica se demuestre demasiado holgazana.

Y es que esta moto no te da sensación de poseer apenas potencia, ni un par asombroso aunque si que podrás circular en 4 y 5 velocidad en carreteras sinuosas donde con otras motos más potentes lo haces en segunda y tercera velocidad, eso sí a un ritmo muy lento. El indicador de sobrerégimen lo llevarás parpeando todo el rato y es que llevar esta moto al corte es tan fácil, son tan cortos sus desarrollos…

Sus recuperaciones son casi inexistentes, o bajas marcha para darle algo de vida, tampoco mucha, o tendrás la sensación de que nunca jamás vas a poder adelantar a nada ni a nadie con esta moto de tan bella factura y tan escaso rendimiento.

Llegamos a un momento en que nuevamente tenemos una desilusión con el propulsor de la v7 Stone, debido a su falta de “chicha” su escaso “empuje” en cualquiera de sus marchas esperábamos unos consumos bajísimos, pero no es así y ver los 4,7 o 4,8 L a los 100 Km/h fue algo común. Puede que esa cifra a ti te parezca contenida, no es una cifra alta, pero créeme que cuando has probado otras motos de similar potencia como una Honda NC750S con 54cv que te brinda un empuje mucho mayor que te otorga una capacidad para adelantamiento muy superior y ves consumos a ritmo lento de 3.9 L a los 100, 4,8L para la Guzzi es demasiado se mire por donde se mire.

El cambio de marchas de la Moto Guzzi v7 Stone III

El cambio también dispone de un tacto especial, la primera se inserta sin el típico cloc de cualquier otra marca, realmente se hace raro porque es pulsar para abajo y no sientes absolutamente nada en el pie, puedes dudas pero no, si te fijas en su pequeño reloj digital integrado en velocímetro analógico podrás ver como ha cambiando la N por un número 1 de primera.

El tacto del embrague es también particular, a mi no me ha gustado, no tiene nada de juego, es empezar a soltar y la moto ya pide salir… no tiene ese recorrido libre que sirve para iniciar la marcha suave.

En los cambios para subir de marcha la moto retiene, sí, retiene subiendo, y más de la cuenta, tanto es las primeras cuatro marchas que deberás ir o bien con cuidado o bien dando un toquecito al gas justo cuando acabas de apretar la maneta de embrague y antes soltarla para que al subir no te encuentres con ese desagradable efecto de retención.

Las relaciones de la caja son cortas, demasiado cortas, por decirte que en cuarta velocidad y circulando a 100 Km/h ya tienes al testigo de sobre régimen avisándote, para llegar al corte a poco que te pases de esa velocidad.

Su bonito escape es de doble salida, en color negro mate pulido, sus colectores recorren la moto por completo con una forma elegante que va desde la parte delantera de los cilindros hasta más allá donde acaba la rueda trasera. Esstos dos escapes conforman un conjunto muy bonito, totalmente acorde con la estética moto, si bien su sonido resultará en un sonido bastante desapercibido.

La parte ciclo de la Moto Guzzi v7 Stone III

La parte ciclo de esta moto me es indiferente, y es que la moto me dejó tan atónito con las escasas prestaciones de su motor que realmente debe dar exactamente igual que sólo lleve un freno de disco, que las pinzas sean o no sean radiales o que lleve amortiguadores o palos… no hace falta afinar mucho la parte ciclo para contener a semejante…¿bestia? no… en todo caso… semejante “bambi”, no se desbocará y no te exigirá nada.

Para los que le gusten los datos, os contaré que su chasis es de acero con forma de doble cuna, en la delantera cuenta con una horquilla convencional de 40 mm de diámetro y un recorrido de 130 mm sin regulación alguna, en la zaga cuenta con un doble amortiguador de apariencia clásica con un recorrido de 111 mm que cuenta con regulación de precarga y compresión.

La transmisión secundaria es por cardan, evitando así tener que hacer mantenimiento de la cadena. Este es otro apartado que va en consonancia con la filosofía de esta moto.

La rueda delantera cuenta con una llanta de 18 pulgadas y unas medidas de 110/90, para la trasera cuenta con una llantas de 17 pulgadas y unas discretas medidas de 130/90

Para detener el escaso empuje de esta Moto Guzzi v7 cuentas con un único disco en la delantera, eso sí, con generosas dimensiones ya que es de 320 mm, dicho disco es mordido por una pinza brembo de 4 pistones, para la trasera tendremos un disco de 260 mm comandado también por una pinza brembo de 2 pistones.

Si bien el tacto de las gomas de serie era… además, algo malo, antes de llevar al límite el motor… en la primera rotonda que tomé llegué a dudar que tipo de ruedas de taco llevaba… luego cuando paré a hacer fotos me di cuenta que no calzaba taco, eran unas Pirelli que noté muy imprecisas.

Incorpora control de tracción ajustable, aunque no se para que han gastado dinero en esto, pues dudo mucho que este motor pueda poner en compromiso la estabilidad por pérdidas de tracción de la moto debido a su escasa entrega de potencia a la rueda, y esto lo pienso incluso en asfaltos resbaladizos.

Lo bueno de la Moto Guzzi v7 Stone III

Desde luego esta moto si tiene algo excelente es su imagen. La estética de la v7 Stone III es un punto y a parte a todo lo que he escrito sobre esta moto y que no me ha convencido, y es que esta moto a diferencia de su motor debo confesar que me resulta muy pero que muy bonita, y no sólo porque el esquema de colores de la unidad probada y de la que cuelgo algunas fotos sea un esquema que le va como anillo al dedo, si no por su bonito motor, en V y longitudinal, sus escapes, su depósito, su sillín. Una moto que planta cara en la vertiente estética a motos como la BMW Nine-T y la Triumph Thruxton 1200 R que analizamos >aquí<

También es destacable que se trata de una moto cómoda, así su posición resulta muy ergonómica, realmente me encantó la posición. Así que si eres tranquilo conduciendo y tienes mucho tiempo libre podrás hacer muchos kilómetros a lomos de esta bella pero muy tranquila moto, quizá no encuentres otra moto que encaje más en tus sueños.

Probé la moto en un caluroso día de verano y bien, a pesar de tener los dos cilindros cercanos a las rodillas debo decir que no sentí en ningún momento excesivo calor proveniente desde los cilindros, pero es que para lo poco que anda esta moto sólo faltaría que se calentase. en demasía.

Otros detalles “diferentes” a la mayoría de las motos, además del como funcionaba la inserción de la primera velocidad y el tacto del embrague es la ubicación y el tipo del depósito del líquido del freno trasero, justo al lado de la propia palanca de freno, me resultó como mínimo curioso.