Las mejores gafas de sol

Normalmente cuando pensamos en gafas de sol, solemos asociarlas al verano y al calorcito. Realmente tiene su lógica, ya que en esta estación del año es cuando los humanos, y otras especies animales, disfrutamos saliendo a la playa o a la piscina o al campo o a la montaña. No importa dónde, sino cuándo, y, si puede ser a menudo, mejor.

Pues eso, como nos gusta el verano, el calor y, por ende, tomar el sol, deberíamos tomar una serie de precauciones para que luego no tengamos consecuencias imprevistas y no deseadas; es decir, sería conveniente al 100% que protegiéramos nuestros ojos (al igual que lo hacemos con nuestra piel) usando las mejores gafas de sol.

Pero, no obstante, las gafas de sol no son patrimonio exclusivo del verano, muy al contrario, son un accesorio que deberíamos llevar siempre con nosotros, ya que está demostrado que la incidencia de los rayos solares nocivos a la vista también actúan durante el resto del año.

Y, si además, eres de los que te encanta jugar con la nieve, o practicar deportes de invierno sobre “superficies” blancas y frías, ¡no te cuento!, en ese caso ya sabes que usar gafas no es algo opcional, sino que es un requisito de obligado cumplimiento.

A continuación, al margen de mostraros las mejores gafas de sol, también os hablaremos del por qué es necesario usarlas, y también sobre cuáles son las mejores recomendaciones para proteger los ojos del sol.

¿Por qué son necesarias las gafas de sol?

Las gafas de sol son necesarias principalmente para proteger los ojos de los rayos nocivos del sol. Por supuesto también son necesarias para tener una mejor visión de las cosas, ya que los rayos solares son muy molestos para la vista, pero, básicamente, su principal función no es otra que proteger los ojos de las radiaciones solares.

Existen tres tipos de radiaciones solares: los Rayos Ultravioletas (UV),  el Espectro de luz visible, y los Rayos Infrarrojos.

En el primer caso, destacar que los Rayos Ultravioletas son invisibles al ojo humano y se clasifican por tres tipos: UVC, UVA Y UVB.

Los rayos UVC se sitúan en una longitud de onda entre 100 y 280nm (nanómetro), aunque de estos no debemos preocuparnos porque son absorbidos por la capa de ozono. Luego están los UVB: estos son más perjudiciales, ya que pueden dañar la córnea y el cristalino; su longitud de onda se sitúa entre el 280 y 315nm. Y por último están los UBA: son los peores, porque pueden dañar la retina e incluso provocar cataratas. Sin duda estos son los más dañinos para el ojo.

En relación al Espectro de luz visible, su longitud de onda se sitúa entre los 400 a 500nm y también son perjudiciales para la retina. Finalmente tenemos los Rayos Infrarrojos, estos también son invisibles al ojo humano y su longitud de onda oscila entre 700nm y 1mm; en principio estos rayos no serían dañinos para el ojo.

Por otro lado, tenéis que saber que algunas de las afecciones o lesiones graves provocadas por largas exposiciones al sol pueden causar: queratitis (quemadura de la córnea), pterigio o terigión (crecimiento de una especie de tejido blanco en la superficie del ojo que dificulta la visión) e incluso cáncer de piel en los párpados, cataratas o conjuntivitis aguda.

Por todos estos motivos es fundamental el uso de gafas solares incluso en días nublados, ya que se ha demostrado que los rayos ultravioleta traspasan las nubes en un grado muy elevado de tanto por ciento.

Así que, ¡ojito! con las radiaciones solares, que aunque no las “veamos” están presentes constantemente, al alcance de nuestra vista aunque no nos demos cuenta.

Del mismo modo, ya sabéis que durante los meses de verano el sol es cuando más nos castiga, se recomienda evitarlo o protegernos de él entre la franja horaria que va desde las 12 hasta las 16h. Pero, por otro lado, parece ser que en el caso de los ojos, la radiación UV es más fuerte por la mañana y media tarde, más que a las horas centrales. En cuanto a la estación del año, -a diferencia del verano-, el otoño, invierno o primavera cuando el sol está más bajo es cuando los rayos solares afectan en mayor grado a nuestros ojos.

Recomendaciones para proteger los ojos del sol

Existen varias recomendaciones para proteger los ojos del sol, algunas ya veréis que resultan bastante obvias, aunque no está de más recordarlas. Y, puede ser que otras os las hayáis pasado por alto, no importa, aquí estamos nosotros para recordároslo.

  • Primero de todo: las gafas solares siempre, siempre y sin excepción, deben contar con un filtro ultravioleta (UV) superior al 90%.
  • También es recomendable que las gafas lleven incorporado filtro para el espectro de luz visible: este tipo de filtro nos ayudará a mitigar la fatiga ocular ya que con ello conseguiremos tener una mejor calidad visual y por lo tanto mejor salud ocular.
  • Es importante usar gafas de sol aunque el día esté nublado porque los rayos ultravioletas pasan a través de las nubes en un porcentaje que puede llegar a alcanzar el 90%.
  • El color de los cristales de las gafas no es determinante a la hora de proteger tus ojos. Es un aspecto indiferente, lo único que valorarás es lo cómodo que te puedes sentir con el color del cristal que hayas escogido.
  • En cuanto al sol de la playa o de la nieve, se recomienda usar gafas con cristales polarizados para que bloqueen la luz reflejada por la superficie de la nieve o la arena, ya que este tipo de luz puede resultar bastante dañina. Destacar que, por ejemplo, la nieve puede reflejar hasta el 80 % de la luz, por eso es importante protegerse bien los ojos con unas buenas gafas de sol.
  • Otra de las recomendaciones que deben seguirse para evitar daños oculares es no mirar directamente al sol, ya que este hecho puede ser sumamente peligroso si su acción es reiterada ya que podría ser la causa de diferentes lesiones.
  • Otro aspecto a considerar en las gafas de sol a parte de las lentes es la montura. Depende del estilo de montura que utilicemos protegerá más o menos del sol. Es otro motivo a valorar.
  • Usar sombrero de ala ancha es otro de los consejos que los profesionales de la salud aconsejan para la protección solar, ya que ello reduce considerablemente los peligros asociados a la exposición de los rayos nocivos.
  • Y, finalmente hay que pensar en nuestros niños. Hay estudios que demuestran que durante la edad infantil y juvenil es cuando las personas están más expuestas a los rayos UV. Los niños pertenecen al sector de la población más vulnerable en este sentido ya que pueden exponerse al sol tres veces más que un adulto. Se recomienda en estos casos el uso frecuente de gafas de sol para niños.

Así que, ¡bienvenido sea el sol pero con precaución!