¿Cómo evitar el mal aliento?

Cómo evitar el mal aliento

El mal aliento suele ser, desgraciadamente, algo más común de lo deseado.

No suele tratarse de una enfermedad si no de una falta de higiene buco-dental.

El mal aliento es algo que puede dificultar la relaciones sociales entre las personas.

O no te daría a ti apuro saber que alguien con el que estás hablando está percibiendo un mal olor, muchas veces con olor a podrido, saliendo de tu boca. Al final este mal aliento puede influir en que las personas nos relacionemos menos por ello es importante conocer las causas e intentar minimizarlas al máximo.

En este artículo te contaremos brevemente que puedes hacer para mejorar tu mal aliento.

¿Cómo detectar si tengo mal aliento?

La forma más normal, es taparse la boca y la nariz con la misma mano y expeler aliento por la boca, de esa forma detectaremos si padecemos de mal aliento, aunque esto sólo lo detectaremos cuando el mismo es bastante fuerte. Es decir, si tenemos mal aliento pero no en demasía quizá no lo podamos detectar de esta manera.

Inclusive hay personas que por problemas estomacales siempre mal aliento de forma crónica y saben perfectamente que tras ingerir alimentos van a tener sí o sí mal aliento.

Otra forma de darnos cuenta de que tenemos mal aliento es observar si cuando hablamos en la corta distancia, nuestro interlocutor reclina constantemente la cabeza hacia atrás cuando es nuestro turno de palabra y hacia adelante cuando es el suyo. Esto nos indicará que incluso de forma inconsciente la persona con la que hablamos «se aleja» de nuestro aliento.

Efectos del mal aliento

Como es evidente el mal aliento puede resultar ser algo muy asqueroso para los “receptores u oyentes”, pero además también trae consigo bacterias que pueden causar daños a la dentadura del propio emisor del mal aliento, esos restos pueden ser alimento para la aparición de caries y otros problemas buco-dentales, por ello, es mejor prevenir que lamentar, ya que en el peor de los casos, con el paso de los años el efecto del mal aliento puede hacernos terminar por usar una dentadura postiza.

Principales causas del mal aliento

Saber de donde proviene el mal aliento es relativamente fácil porque el mismo procede inequívocamente de tu boca, aunque en determinadas ocasiones, pocas, este puede provenir de tu aparato digestivo o de caries en proceso, estas son unas respuestas tan obvias como evidentes.

La causa más frecuente es la más fácil de erradicar, esos restos de comida que provocan ese mal olor en nuestra boca. Un mal aliento que es producido por la condensación de partículas muertas o restos de comida que yacen en tu boca tras ingerir algún alimento.

Así que en la gran mayoría de veces dicho mal aliento se deberá a aquello que comemos, y como claro, si esto lo hacemos fuera de casa, por ejemplo en un restaurante cercano al lugar que trabajamos, deberemos de andar siempre con el cepillo de dientes arrastras para cepillarnos los dientes justo después de comer.

En lo relativo a los problemas causados por caries deberás visitar a tu odontólogo y en los que pueden ser producidos por reflujos estomacales y problemas derivados la visita será a tu especialista del aparato digestivo.

¿Qué es la halitosis?

La “Halitosis”, es el término médico que define el mal aliento, aquello que produce un mal olor incesable y muchas veces nauseabundo, que no tan solo deteriora tu salud, sino también de las personas con quien hablas (pierden el sentido del olfato -literalmente-), por ello, lo mejor que puedes hacer es prevenirla con una buena higiene buco-dental.

Consejos para evitar el mal aliento

Te daremos unos cuantos consejos para tomar siempre en cuenta al momento que sientas que tienes mal aliento, o cuando te lo digan.

Utiliza el cepillos de dientes tras cada comida

Utiliza el cepillos de dientes tras cada comida

Como la principal causa del mal aliento son los restos de comida en descomposición en tu dentadura. Trata siempre de tener cepillos de diente o crema dental contigo, para así erradicarlos y eliminar esas bacterias que allí se forman.

La forma más rápida de minimizar el efecto del mal olor de boca es bien sencilla, eliminar al máximo de nuestras posibilidades esos restos de comida, y esto amigo, es tan fácil como cepillarse los dientes tras cada comida.

Si bien, esto de acarrear con el cepillo de dientes, puede parecernos algo relativamente fácil y sencillo, pero la realidad es que más bien puede no serlo, sobretodo para los hombres, que no acostumbran a llevar consigo bolsos donde transportar y guardar este tipo de objetos.

Hilo dental

Utilizar hilo dental para eliminar restos de comida

La seda dental o hilo dental puede ser incluso más fácil y menos aparatosa de llevar encima que el cepillo de dientes ya que ocupa muy poco espacio, es muy duradera y con ella no precisaremos llevar con nosotros pasta dentífrica, su funcionamiento es bien sencillo.

Tan sólo deberemos cortar una poco de hilo dental y pasarlo por entre nuestros dientes para que los restos de comida salgan, y proceder a sacarlos o escupirlos sobre la pica del lavabo. No es algo agradable de ver por otras personas, pero a poco que te acostumbres irás tan rápido que te bastarán escasos dos o tres minutos para eliminar dichos restos.

Una vez eliminados deberás realizar un rápido enjuague bucal que elimine las partículas más pequeñas, si no tienes un colutorio a mano puedes hacerlo con la misma agua del grifo.

El uso de hilo dental no obstante no es sustitutivo del cepillado de dientes, una tarea que deberás continuar haciendo tantas veces como puedas en tu día a día para prevenir caries.

Masticar perejil natural

Masticar perejil para disimular el mal aliento

Muchas personas suelen utilizar el “perejil”, para ello, tan solo masticarlo, al igual que la masticación de hierbabuena o incluso granos de café, alimentos que tras ser masticados puede disimular en mayor o menor grado todos esos malos olores.

Si bien debo aclarar que este método no elimina partículas que puedan estar en descomposición, si no que más bien añade más partículas a nuestra boca, pero que se trata de unas partículas que desprenden buen olor.

También hay que prestar atención a la posible coloración temporal de los dientes de los alimentos que mastiquemos para intentar reducir dicho mal aliento, ya que los mismos pueden quedar con manchas verdes en el caso del perejil o la menta o con partículas negras en el caso del café.

El chicle de menta

Otro remedio rápido e importante a resaltar es el “chicle de menta”, o simplemente la “menta”, la masticación de un simple chicle puede hacer que los olores desaparezcan rápidamente sin temor a quedar o dejar algún resto que pueda seguir causándote esos malos olores dentales.

¿Qué alimentos evitar para no tener mal aliento?

La lista de sabrosos alimentos que tienen como contrapartida la producción de mal aliento puede ser muy extensa, si bien algunos son los que solemos comer a diario, bien sea en ensaladas como en salsas o como simples tentenpies, te enumero algunos.

La cebolla

La rica y crujiente cebolla despide un fuerte olor que resulta muy persistente y que no me negarás que puede resultar muy desagradable, a mi en ocasiones el olor que desprende la cebolla incluso me recuerda a un olor como a sudado. Pues imagínate un gran número de partículas de cebolla expeliendo olor por tu boca.

El ajo

Este delicioso ingrediente que puede utilizarse para todo tipo de salsas, desde el alioli que anima a una excelentes patatas bravas a la salsa pesto, o simplemente estar salteado en una parrillada de verduras. Su sabor es excelente, yo soy un enamorado del ajo, pero reconozco que su olor es fuerte y desagradable por lo que se debe comer sólo en «situaciones controladas» o cuando tienes un cepillo de dientes al alcance de las manos.

Los frutos secos

Los frutos secos tienen la particularidad de deshacerse en minúsculos trocitos tras masticarlos, dichos trocitos fácilmente quedarán atrapados entre nuestros dientes a menos que tengamos una dentadura perfecta sin separaciones entre los mismos. A su vez para aquellos que tienen alguna caries sin que esta se encuentre reparada los restos de comida, incluidos los frutos secos, encontrarán un perfecto lugar para quedarse «almacenados» y producir el temido mal aliento.