Robert Mapplethorpe, el fotógrafo underground

Robert Mapplethorpe nació en 1946 en el barrio de Queens, Nueva York, ciudad en la que murió 42 años más tarde, en 1989.

Con 17 años decidió estudiar arte y diseño publicitario, a la vez que compaginaba sus estudios trabajando en películas underground. Y si nos atenemos al recorrido fotográfico de este autor, podríamos considerarlo como el fotógrafo underground de su era.

A inicios de los años 70 del siglo pasado empezó a experimentar con collages en los que mezclaba temas tan dispares como la temática religiosa o la pornográfica. Sobre esta época también comenzó a experimentar con la fotografía de forma autodidacta.

Su primera cámara fue una Polaroid con la que realizó fotografías de retrato, autorretrato,  desnudos eróticos, y fotografía de flores. Ya veremos más adelantes que las flores, o mejor dicho, la forma que tiene de captar las flores (y no todas, sino algunas muy concretas) es muy peculiar, principalmente por las sensaciones que produce ver esas imágenes.

En 1973 empezó a trabajar con una cámara de Polaroid de gran formato. Es cuando realizó su primera exposición en solitario, llamada Polaroids. Ese mismo año conoció a Andy Warhol. En el 76 cambió su Polaroid por una Hasselblad, iniciándose en la fotografía en color.

Hacia el 1986 realizó sus primeras impresiones de platino sobre lino, junto con fotograbados en seda.

En 1988 creó The Robert Mapplethorpe Foundation, con el objetivo de ayudar a la investigación médica del SIDA, además de fomentar el arte de la fotografía mediante la difusión de esta disciplina artística por las diferentes instituciones y museos varios.

En 1989 murió en Nueva York, víctima del SIDA

Robert Mapplethorpe, el fotógrafo transgresor

Mapplethorpe ha sido considerado por muchos como un fotógrafo transgresor por varias de las imágenes que integran su curriculum fotográfico. La mayoría de esas fotos impactaron en su época (y estoy seguro que en la actualidad no dejan indiferentes) porque mostraban al espectador escenas sadomasoquistas bastante explícitas.

El sadomasoquismo y las fotografías de actores pornográficos son dos de los temas habituales que componen el portfolio de Robert Mapplethorpe. Del mismo modo, el desnudo, ya sea femenino o masculino, junto con los retratos (normalmente de personas famosas pertenecientes al mundo del arte y el espectáculo) también abundan en la colección de fotografías de este gran autor.

Famosos como Patty Smith  (amiga de Mapplethorpe), Richard Gere, Peter Gabriel o artistas como Andy Warhol, forman parte del álbum de fotografías de este fotógrafo.

Por otro lado, no debemos olvidar el elenco de imágenes de flores que compiten en belleza con el resto de las fotografías humanas que configuran la obra de Mapplethorpe.

Normalmente solía utilizar orquídeas o lirios de agua, además de algunas otras especies, con las que lograba transmitir un componente muy fuerte de erotismo y sensualidad. Mapplethorpe  se aprovechaba de la relación de semejanza de esta bella “flora” con según qué “parte” de la fisonomía humana, para resaltar esas impresiones sensuales que evocaban estos objetos de la naturaleza.

En cuanto a la parte técnica hay que destacar la gran maestría que posee este fotógrafo en el dominio de las luces y sombras.

La mayoría de sus fotografías son en blanco y negro, aunque también dispara en color. Es un gran conocedor de la técnica, dominando perfectamente la escala de grises, tal y como se puede apreciar en sus imágenes. Sus blanco y negros son maravillosos.

Del mismo modo, posee una percepción muy ajustada sobre la composición de las imágenes. El equilibrio y la perfección en cuanto a composición son dos ejes que vertebran todo el trabajo de este gran fotógrafo. Es un buscador incesante de la simetría.

Aunque sus imágenes en algunos momentos pasean por el borde de lo obsceno, nunca dejan de perder ese equilibrio artístico y estético que posee toda obra de arte.

Existen algunas personas que consideran la obra de este fotógrafo como pornográfica o sadomasoquista. Es cierto que ambos componentes forman parte del “pack” de este autor, pero no obstante, podemos encontrarnos con fotografías realmente bellas, no sólo por el contenido de sus imágenes: cuerpos bonitos que admirar, retratos y flores bellas que contemplar, sino también por la extraordinaria dimensión técnica de sus fotografías.

El dominio de las luces y sombras, el resalte de las texturas, la perfección de la composición… En fin, existen demasiados motivos para inducirnos a conocer (si todavía no lo han hecho) a este fabuloso fotógrafo.

Les animo a que así lo hagan y que disfruten de ese bello espectáculo que nos muestra Robert Mapplethorpe.