¿Qué cosas se pueden hacer en un baño?

Si yo te preguntara, ¿qué cosas se pueden hacer en un baño?, tú, ¿qué me responderías?

Piénsalo bien antes de responder. No queremos parecer soeces u obscenos, pero tampoco pretendemos ni queremos ser o parecer mojigatos. Así que, si te parece, te lo pregunto de nuevo.

Entonces, siguiendo en la línea anterior, me puedes decir, ¿qué cosas se pueden hacer en un baño?

Ya, ya, supongo que lo que estás pensando es lo que estamos pensando todos, ¿verdad? Me lo estoy imaginando ahora mismo, sé que tienes unas ganas locas de decirlo y que no puedes reprimirlo por más tiempo. Pues entonces, venga, que no sea yo el que te impida expresar por todo lo alto y ancho de este universo aquello que quieres compartir con todos nosotros.

Pues sin más demoras ni preámbulos, seguramente, aquello que la mayoría de nosotros hacemos cuando nos metemos en el baño, es, llana y sencillamente…LEER!

Sí señores, ¿verdad que hemos acertado? Pues claro!, y es que cualquier lugar es válido para culturizarse, no?!

Lugares preferidos del hogar, el baño

¿No es el baño, uno de esos lugares preferidos del hogar?

Pensadlo. A veces no os ocurre que ¿necesitáis estar solos, aislaros durante un tiempo, aunque sea breve, y comunicaros con vosotros mismos a través del espejo del baño?, por ejemplo. ¿Sí,  no?

Pues eso, que el baño no es sólo un espacio de lectura, sino también de reflexión e introspección con un@ mismo.

¿Cuánto habremos aprendido sentados en el baño, consultando libros, revistas, cómics…? O, ¿llevándonos nuestro portátil, tableta o móvil? Venga, tenéis que reconocer que la atmósfera que se crea en el baño: íntima, personal, reflexiva… ayuda en cierta manera a construirnos nosotros mismos como personas.

Sí, sí, de verdad, no es broma, si no, pensadlo bien. Las veces que nos hemos retirado al baño preocupados por un sinfín de problemas. Problemas que en un principio no sabíamos cómo actuar, qué hacer, con quién contar. Y después de un largo rato sentado, allí, reflexionando o meditando. Resulta que se enciende una bombilla en tu cabeza, es como el momento “eureka”, aquel de desvela y muestra la verdad, entonces te levantas contento, animado, y para acabar de confirmarlo, te enfrentas con el espejo y de forma bilateral, ambas personas, el reflejo y tú dibujáis una sonrisa, una complicidad. ¡Qué momento!

Aunque, por otro lado, no hay que ser tampoco tan trascendente, ya que el baño también nos sirve para cultivar nuestro lado más vanidoso o narcisista. Lo necesitamos como aliado y cómplice de nuestro deseo.

Cuántas veces nos hemos enclaustrado en el baño, delante del espejo, para convencernos a nosotros mismos lo guap@s que somos, que si me pongo de este perfil me favorece más que del otro, que si me hago la raya al medio parezco un panolis, pero si me dejo el pelo alborotado y descuidado, la imagen es más “cool”, que si me pinto de esta manera parezco más dur@, más dulc@, más… lo que sea.

Y, lo bien que quedamos vestidos delante del espejo, ¿eh? ¿Mola o no mola esa sensación?

En fin, que como te he comentado anteriormente, y como bien dice el enunciado de este artículo, en el baño se pueden hacer cosas.

Dime, ¿a ti se te ocurre muchas más cosas que pueden hacerse en el baño?