¿Qué es la pirámide alimenticia?

La pirámide alimenticia es la forma en cómo están distribuidos los alimentos necesarios que una persona debería consumir al día para mantener un estado óptimo de salud.

Recibe el nombre de pirámide porque precisamente se utiliza la estructura de pirámide convencional para ilustrar la forma en que se introducen los diferentes tipos de alimentos que deberíamos consumir diariamente. También recibe el nombre de pirámide nutricional.

Estos alimentos se sitúan jerárquicamente dentro de la pirámide siguiendo un orden ascendente, desde abajo hacia arriba. Los  productos situados en la parte inferior de la pirámide son todos aquellos alimentos que configuran la base de la dieta mediterránea (que es la pirámide que utilizaremos como ejemplo).

Conforme la pirámide va ascendiendo van apareciendo el resto de alimentos que se incluyen en la dieta diaria. Como ya sabréis, una pirámide posee una forma amplia en la base y va estrechándose a medida que va subiendo, ¿no?, pues la idea es esa, que mediante la pirámide va reduciendo su tamaño en su forma ascendente, también se reducen de forma proporcional los tipos de alimentos que deberíamos consumir.

Si todavía no conocéis qué es una pirámide alimenticia o nutricional, pero tenéis muchas ganas de saber en qué consiste, y cómo la podéis aplicar a vuestra rutina diaria, pues no lo dudéis y seguid leyendo, ¿vale?

¿Qué tipos de alimentos componen la pirámide alimenticia?

Normalmente una pirámide nutricional o alimenticia contiene todos los productos necesarios para mantener una buena y saludable dieta diaria.

La pirámide alimenticia se edifica de la siguiente manera: en su base se sitúan los alimentos como el pan, los cereales, el arroz y la pasta (mejor si todo es integral, pero tampoco tiene por qué ser así), en este apartado también situaríamos las legumbres y las patatas; inmediatamente en el escalón superior encontraríamos las verduras y las frutas; posteriormente, en el escalón superior a éste estarían los productos lácteos (leche, quesos, yogures…), y las carnes, pescados, huevos y frutos secos; y, finalmente, en el último eslabón de la pirámide, en la parte superior y más estrecha encontraríamos los alimentos más “nocivos” para la salud: los dulces, las mantequillas, los aceites y las grasas en general.

Como habéis podido observar e intuir, todos aquellos productos más golosos y apetitosos con los que muchos de nosotr@s nos sentimos más identificados, se sitúan en las partes superiores de la pirámide! (¡por qué!, me pregunto, ¡por qué!) 😉

Como también habréis podido observar, en dicha pirámide alimenticia no se hace referencia a los líquidos, todos son productos sólidos. Bueno, pues la idea es que bebamos cuanto más agua posible mejor, reduzcamos el consumo de bebidas dulces y refrescos, además de tomar bebidas alcohólicas con moderación.

Con lo cual, el agua lo ubicaríamos abajo del todo, es decir, sería el primer apartado de la pirámide; las bebidas dulces estarían en el último, situado justo en el vértice de la pirámide, mientras que con las bebidas alcohólicas las podríamos situar en una altura intermedia de la pirámide.

Componentes de los alimentos

El pan, los cereales, la pasta, el arroz, las patatas y las legumbres son los alimentos básicos que deben formar parte de toda dieta. Son los que nos proporcionan los hidratos de carbono, junto con más nutrientes. Por ese motivo deben estar situados en la base misma de la pirámide.

Las verduras y las frutas son esenciales en la dieta mediterránea por su bajo contenido calórico, y son necesarias por el conjunto de vitaminas que nos proporcionan. Se aconseja consumir entre 2 o 3 porciones de verdura, y entre 3 o 4 piezas de fruta diaria.

Los productos lácteos: la leche, queso, yogures son necesarios tanto por el aporte de calcio que nos proporciona como por las vitaminas A, B y D que nos aportan. Eso sí, se aconseja tomarlos semidesnatados o bajos en grasa. Su consumo puede ser de 2 o 3 veces al día.

Las carnes, pescados, huevos y los frutos secos nos proporcionan las proteínas necesarias para el cuerpo. Se aconseja entre 1 y 3 piezas al día, y si puede ser alternadas.

Los dulces, las mantequillas, y todo tipo de grasas, como es obvio, no son saludables para el cuerpo, pero se recomienda un consumo pequeño por el aporte energético que proporciona a nuestro organismo.

Líquidos: beber cuánto más agua mejor, una buena dosis sería unos 2 litros diarios. Poco consumo de refrescos y bebidas dulces. En relación con alcohol, pues ya sabéis chic@s, siempre con moderación.

Por último, al margen de los productos alimentarios no debemos obviar la necesidad de realizar ejercicio diario, en la medida de lo posible, claro está, tampoco es cuestión de ir diariamente al gimnasio (aunque, por qué no).

Todo es cuestión de crear un hábito, una rutina diaria que nos obligue poco a poco a portarnos bien con nosotros mismos. Cada día debemos plantearnos un reto asequible, y empezar a movernos. Si no puedes ir a un gimnasio, por el motivo que sea, pues emplea un poco de tu tiempo y empieza a caminar, déjate llevar por tus pies, quizá descubras lugares nuevos a parte de activar tu cuerpo. 😉

Recuerda que la pirámide alimenticia es una guía de cómo organizar tu dieta diaria. Cada uno debería adaptarla según sus necesidades, no todo el mundo precisa consumir ni la misma cantidad ni todos los alimentos que figuran en la pirámide.

Desde aquí esperamos haberte podido ayudar un poquito más en la elección de tus alimentos. Sabemos que es un engorro tener que pensar cada día qué tipo de comida preparar. ¡Ánimo!, te entendemos, ahora toca hacer un esfuerzo y empezar a comer bien. Sólo es eso. Hala pues, ¡hasta luego!