El Salambó de Gracia en Barcelona

El Café Salambó es un mágico restaurant barcelonés, un bohemio café y un bar de copas con clase, mucha clase.

Comimos de menú hace escasos días, disfrutamos de la comida, de su ambiente y de su casi insuperable banda sonora, esa música que sonaba de fondo, llenando los escasos silencios, de fondo, y sin excesivo ruido de otros comensales.

El Salambó, se encuentra ubicado en el barcelonés barrio de Gràcia, uno de los barrios preferidos por la redacción de tiroriro.com. En este restaurante comerás o cenarás recetas sin excesivas complicaciones, todo a media luz y bajo esas agradables notas de jazz.

En otros posts anteriores sobre restaurantes, destaco, al principio del mismo, un plato concreto de su carta o menú, en cambio en el café Salambó debo destacar por encima de todo el local, y no precisamente porque sus platos no estén a la altura, sino porque el local, como he dicho anteriormente, tiene algo de mágico.

Aunque puedes atisbar su esencia en las fotografías que acompañan este artículo, te contaré un poco sobre el local. Se trata de un local grande, de dos plantas y una terraza en su entrada. La planta de arriba es exclusiva para las noches, no para cenas si no para el copeteo y el billar americano, en el salón inferior, a pie de calle, es donde comerás a mediodía o cenar durante las noches, en esa planta disponen de unas bonitas mesas, aunque funcionalmente me resultan algo pequeñas y con asientos francamente incómodos, sobretodo en las mesas centrales, donde los asientos de un lado de la mesa son un largo banco de madera que a mi me recuerda a una antigua estación de tren donde el respaldo queda lejos para comer, y por el otro lado de la mesa son sillas de madera más o menos normales, asientos asimétricos aunque auténticos. Parece una vieja estación de tren que unido a su tenue luz le proporcionan cierto romanticismo combinado con una  buena dosis de bohemia.

El Salambó funciona desde hace muchos, muchos, años, quizá lo descubrí hace más de 15 o  20 años, perdido por Gracia, llegué a él, y fue una grata sorpresa. Su ambiente, de mediana edad, ente los 30 y los 60, está compuesto fundamentalmente por gente aparentemente interesante, artistillas, artesanos, viejos rockeros con un punto hippies y bohemios mezclados con oficinistas y comerciantes. Ningún currante al uso, claro que los platos son quizá algo cortos para aquellos que desarrollan un trabajo más físico.

El Salambó se llena entre semana sobre las 14:00H, y eso que cuenta con no menos de 35 mesas y capacidad para más de 100 comensales, por la noche se llenaba, recuerdo, tiempo atrás, sobre las 22:00H así que queda pendiente volver para cenar y así poderos contar sobre sus horarios nocturnos con mayor exactitud. 😉

El servicio es excelente, requerimos de un apaño en una silla y una de las jóvenes y solícitas camareras se prestó a ayudarnos de muy buen grado, algo que por desgracia en otros restaurante no siempre resulta así. Los tiempos de espera entre plato y plato son correctos, tan sólo en el momento  del postre nos tardaron un poco más de lo normal, nada preocupante ni mucho menos habitual.

Sus platos, correctos en cantidad, tirando a escasos para quien es de comer en abundancia o tiene un trabajo fundamentalmente físico. Esto de las raciones escasas ya es un habitual  de nuestros tiempos, aunque a decir verdad, si te acabas todos los platos, quedarás más que saciado.

Os voy hablar de los que nos pedimos en e menú del día. Empezamos con el entrante o primer plato, en mi caso, un empedrado de lentejas con jamón ibérico, como el de la foto de aquí al lado, el jamón ibérico lo sirven sin freír ni trocear, en loncha, quizá algo escaso, pero el empedrado estaba fresco y muy jugoso, sin lugar a dudas repetiría.


Aunque a decir verdad quien triunfó con su elección, fue sin lugar a dudas mi acompañante, con un más que excelente gazpacho. Esta vez a diferencia si que fue muy generoso en cuanto a cantidad, para lo que se acostumbra en el gazpacho, llenando un plato sopero a rebosar y con un sabor excelente, se trata de un gazpacho andaluz muy tamizado, sin tropezones con un artístico goteado de aceite que lo hace en apariencia aún más apetitoso.

Como segundo plato ambos nos pedimos el mismo, plato ya que meses atrás ya lo habíamos probado y  o recordábamos tierno, sabrosísimo… así que sometimos a nuestra memoria y expectativas a prueba, solicitando ambos plato de churrasco con chimichurri.

Uno al punto y el otro hecho. Ambos superaron todas y cada una de las expectativas, la carne, riquísima y en cantidades más que suficientes, las patatas de acompañamiento, espectaculares, recogiendo tanto el sabroso aroma de la carne asada, como el de las especias y el chimichurri, si pusiesen 100 patatas, no dudaría en comerlas.

Las camareras recogieron los platos raudas, al igual que los tiempos de espera que fueron casi inexistentes, el ritmo desde que pedimos fue de halago, quizá, sólo en ese momento, desde que nos pidieron los postres hasta servirlos, se tomaron su tiempo, algo circunstancial o un descuido que no tacha el excelente trato y servicio recibido.


El postre fue lo más flojo, sin lugar a dudas, ni en ración ni en sabor, demasiado industrial y grasoso.

Se trataba de un pastel de chocolate, tal cual te mostramos en la foto.

En el Salambó ganarían mucho con una oferta de postres más artesanales aunque los mismos fuesen menos elaborados y sería un punto final mucho más acorde con el resto de su menú.

El café decidimos tomarlo más tarde, camino  a la redacción, ya en otro local. Volveremos al Salambó pronto, muy pronto.


Ahora, tras contaros la experiencia de primera mano, grata experiencia, os voy a dar algo de información sobre el Café Salambó, su menú de entresemana cuesta 12,90 eur. sin incluir café, en la terraza, en la acera de la calle, hay un suplemento de un euro. Pulsa sobre la imagen del menú para ver los platos con detenimiento, piensa no obstante que los platos los cambian cada día.

El Salambó dispone de un par de mesas grandes para grupos grandes de 10 o  más personas, el resto de mesas es de 4 personas si bien alguna vez las han juntado.

Gràcia es un barrio con mucha vida en sus calles, uno de los que más de toda la ciudad, así que… ¿Qué tal si después al cine vas a ver un clásico? Justo al lado tienes los míticos cines Verdi. Si prefieres un buen helado o un yogurt también, así como cientos de tiendas de ropa, de bisutería, artesanía y más mucho más, Gràcia tiene recursos para todo y para todos.

Toma nota:

Dirección: Carrer de Torrijos, 51, 08012 Barcelona
Teléfono: 932 18 69 66