Técnicas conductuales para incrementar las conductas positivas

Bienvenidos de nuevo a la sección social de tiroriro.com. Tal y como os comentamos en un artículo anterior en el que hablábamos sobre Técnicas conductuales para la Orientación Familiar desde la vertiente del aprendizaje (clickar en el link para obtener más información), en este caso hemos decidido ampliar dicho artículo con otro tipo de técnicas.

Ahora os explicaremos las técnicas conductuales para la orientación familiar pero desde otra perspectiva. En este caso os hablaremos de las técnicas conductuales para potenciar o incrementar las conductas positivas.

En realidad nos estamos refiriendo a cuatro técnicas muy concretas. Veréis que por orden de aparición son las siguientes: Técnicas para el reforzamiento positivo; Técnicas para el reforzamiento negativo; Técnicas llevadas a cabo por el principio de Premack y, por último, las Técnicas conocidas como el Contrato de Contingencias.

Cada una de ellas posee unas características específicas y se aplicarán según sea el interés que el educador o trabajador social quiera conseguir para incrementar las conductas positivas de las personas con las que tratará. Pensad que igualmente, este tipo de técnicas también pueden ser ejercidas por un familiar o cualquier otra persona capacitada para llevarlas a cabo.

El objetivo principal que se persigue mediante la aplicación de estas técnicas es muy simple: afianzar el aprendizaje de las técnicas positivas aprendidas previamente para conseguir afrontar las situaciones complejas que con frecuencia presenta la vida cotidiana familiar. De esa manera, las personas adquirirán habilidades sociales para manejarse positivamente en su ámbito familiar.

Técnicas para el reforzamiento positivo

Esta técnica es particularmente útil cuando queremos incrementar las conductas positivas mediante la aplicación de reforzadores positivos como pueden ser los premios, elogios, juegos o reconocimiento.  El objetivo prioritario que se persigue mediante el reforzamiento positivo consiste en aumentar la frecuencia de respuestas deseadas, positivas o aceptadas socialmente.

Existen diferentes tipos de reforzadores: naturales, artificiales, aprendidos y sociales. Los reforzadores naturales se caracterizan porque son primarios y cubren necesidades de forma natural, como por ejemplo la acción de beber sería un reforzador cuando se tiene sed. Un reforzador artificial sería aquel producido como consecuencia de una conducta deseada por parte del que lo suministra, en el caso de un padre sería el regalar algo al hijo cuando este ha mostrado la conducta requerida.

En relación a los reforzadores aprendidos es algo que nos acompaña desde que nacemos y puede también asociarse a los reforzadores naturales. Por ejemplo, sería el caso de ser atendido por los padres cuando los necesitamos, mediante un gesto o una acción que aprendemos de pequeños. En cuanto a los reforzadores sociales se relacionan directamente con el reconocimiento del otro, con el ser aceptado por los demás.

Por otro lado, hay que saber que los reforzadores positivos responden a unas determinadas reglas: la contingencia, la inmediatez, la información y la credibilidad.

La regla de contingencia es cuando se aplica el reforzador positivo justo después de la emisión de la conducta que se quiere incrementar en el sujeto, pero no antes. La regla de la inmediatez es parecida a la anterior en el sentido de que el reforzador se tiene que ofrecer inmediatamente después de la emisión de la conducta sin dejar que pase mucho tiempo ya que entonces podría no servir de nada. La regla de la información consiste en informar a las personas qué conductas se espera de ellas, y qué gratificaciones obtendrán a cambio si las realizan. Y, por último, la regla de la credibilidad se basa en la noción de confianza que el reforzador posee en la percepción familiar o grupal, ya que el refuerzo tendrá un valor mayor o menor sobre el sujeto.

Técnicas para el reforzamiento negativo

En el caso del reforzamiento negativo para aumentar la frecuencia de la conducta positiva se basa en eliminar o reducir aquellos estímulos que son desagradables al sujeto cuando la conducta aparece. Básicamente se centra en eliminar todo aquello que es molesto para que la persona actúe y se sienta aliviada.

Por ejemplo, para eliminar la sensación negativa que el sujeto pueda sentir en un espacio con poca ventilación o escasa luz, consistiría en abrir las ventanas o encender la luz, en ambos casos se reduciría la sensación incómoda y el sujeto se sentiría mejor. Otro ejemplo sería bajar el volumen de la música para que no moleste tanto.

El objetivo del reforzamiento negativo consistiría en incrementar el número de conductas positivas seleccionado las conductas cuya aparición se desea aumentar,  eligiendo los reforzadores adecuados, aplicándolos inmediatamente después de que la persona se comporte con la conducta deseada.

Técnicas llevadas a cabo por el Principio de Premack

Podríamos decir que la técnica del Principio de Premack podría considerarse bastante natural o intuitiva. Consiste en gratificar la conducta positiva emitida por el sujeto a través de las actividades habituales agradables que dicho sujeto suele realizar habitualmente en su vida cotidiana.

Por ejemplo, si la niña disfruta saliendo al parque a jugar con otros amigos, premiarle con este deseo siempre y cuando haya realizado aquello que los padres, en este caso, le hayan pedido, como es el haber acabado las tareas del cole, o el haber arreglado su habitación. Este símil también es perfectamente aplicable en contextos como la escuela u otro tipo de entornos parecidos.

El objetivo que persigue esta técnica, al igual que el resto de técnicas que hemos comentado, está relacionado con el aumento de las conductas positivas que el sujeto vaya experimentando. Para ello, habrá primero que seleccionar cuáles serán las conductas positivas que queremos aumentar, aplicando los reforzadores apropiados (el salir al parque, ver la TV…) siempre y cuando la conducta se emita, eso sí, procurando seguir las reglas de inmediatez y contingencia (las hemos visto antes).

Técnicas conocidas como el Contrato de Contingencias

La técnica del Contrato de Contingencias, tal y como su nombre indica, implica la firma de un documento donde dos o más personas (la familia) que se comprometen a cumplir con lo allí escrito y pactado mediante un proceso de respeto entre ellas.

El contrato de contingencias está basado en el Principio de Premack, con lo cual, el “premio” conseguido consistirá en la realización de las actividades agradables que los componentes del contrato acostumbran a realizar habitualmente, siempre y cuando se emitan las conductas positivas esperadas por cada parte contractual.

Para que ello suceda deben cumplirse una serie de requisitos: debe haber respeto, colaboración e interacción entre todas las partes; asumir las responsabilidades y tareas que le toque a cada miembro del contrato; redactar el contrato de forma clara y concisa sabiendo de antemano qué recompensas habrá con el cumplimiento del mismo y, siguiendo las reglas de inmediatez y contingencia.

Del mismo modo, antes de elaborar el contrato será necesario delimitar algunos aspectos, como por ejemplo: qué tipo de conductas queremos emitir de forma positiva; cuáles serán las recompensas que se obtendrán; explicar a las personas implicadas en qué consiste la técnica, y cómo se llevará a cabo; fijar los costes o concesiones que cada uno de los miembros tendrá que hacer por el otro y, por último redactar y firmar el contrato por parte de las personas que participaran.

Pensad que el contrato de contingencias debe recoger los siguientes aspectos: a) la fecha de inicio, b) la fecha de finalización, c) la fecha de revisión, d) los apartados de las personas que se implican, si son dos o más, qué tareas o aspectos tienen que cumplir para que el contrato sea efectivo y e) la firma de los componentes.

En el caso d) se podría definir de la siguiente manera:

  • Ana se compromete a: realizar los deberes escolares y ayudar a recoger la mesa.
  • Los padres de Ana se comprometen a: permitir que Ana salga al parque a jugar con sus amigos.

Normalmente se aconseja que el contrato tenga una duración inicial de unos 15 días para comprobar si se han logrado asumir los objetivos. Si aun así, pasado ese tiempo no se han conseguido, en ese caso el contrato se puede revisar e incluso elaborar uno nuevo.